WWW

Berners-Lee vende una copia digital del código original del primer navegador web por más de 5 millones de dólares.

Tim Berners Lee

Tim Berners Lee

Tim Berners Lee creó la WWW en 1989, conectando diferentes piezas de información en internet a través de hipervínculos. Para ello construyó el primer navegador y servidor web, y siempre se negó a patentar su invención porque quería garantizar el acceso universal a este nuevo sistema. En el año 1993, el CERN (la organización de investigación para la que trabajaba) renunció a todos sus derechos sobre la tecnología y la puso en el dominio abierto.

Hace unos días se anunció la subasta de una copia de ese código original (y de una carta firmada digitalemente por Berners-Lee y alguna otra fruslería) en Sotheby’s, pero en forma de una NFT (‘Tokens no fungibles’, por sus siglas en inglés, archivos digitales que se basan en la misma tecnología que sustenta las criptomonedas para crear un registro inalterable de una creación digital, que no puede ser modificado o copiado sin perder su firma criptográfica original). La recaudación iba a ser íntegramente donada con fines sociales.

Berners-Lee dijo al diario inglés ‘The Guardian‘ que «los códigos y protocolos centrales en la web están libres de regalías, como siempre lo han sido». Y no estaba «vendiendo la web«, y no habrá que empezar a pagar dinero para seguir enlaces porque “no estoy vendiendo el código fuente, vendo una imagen que hice, con un programa escrito en Python que escribí yo mismo, de cómo se vería el código fuente si estuviera pegado en la pared y firmado por mí».

Sotheby’s describió el lote como «la única copia firmada del código del primer navegador web existente«, comparando su venta con la de los documentos manuscritos de una figura histórica. Las NFT han sido criticadas por su impacto en el medio ambiente, ya que la cadena de bloques, donde los registros de propiedad se almacenan en un libro de contabilidad digital, requiere grandes cantidades de energía para funcionar. Sotheby’s dijo que pagaría una compensación de carbono por los «costos de acuñación y transacción de la venta».

Si quieres «revivir» cómo funcionaba ese primer navegador web hace algo más de 30 años, el CERN ha preparado un enlace para ello.

HyperMedia browser/editor. El primer navegador web que utilizó Berners-Lee para crear la web.
HyperMedia browser/editor. El primer navegador web que utilizó Berners-Lee para crear la web.

Berners-Lee propone un «contrato para la web».

fragmento del contrato para la web de Sir Tim Berners Lee

fragmento del contrato para la web de Sir Tim Berners Lee

«La Web se diseñó para unir a la gente y hacer que el conocimiento fuese accesible para todos y todas. Ha cambiado el mundo para bien y ha mejorado la vida de miles de millones de personas. Sin embargo, todavía hay muchas personas que no pueden acceder a sus ventajas y muchas otras para las que la Web supone un coste demasiado elevado.

Todos tenemos un papel que cumplir a la hora de salvaguardar el futuro de la Web. Los representantes de más de 80 organizaciones redactaron el Contrato para la Web en nombre de gobiernos, empresas y la sociedad civil. En él se establecen los compromisos que deben guiar las políticas digitales. Con el fin de alcanzar los objetivos del Contrato, los gobiernos, las empresas, la sociedad civil y las personas deben comprometerse con el desarrollo sostenido de dichas políticas, así como con la defensa y la implementación de este texto».

Así presenta Sir Tim Berners-Lee, el inventor de la web, su nueva iniciativa que ha llamado «Contrato para la Web«. El objeto de la misma es garantizar que todos tenemos acceso a ella, no solo las personas que viven en países donde el nivel de vida lo permita y gobernados por sistemas democráticos. La idea de Berners-Lee va en la línea de conseguir el verdadero acceso universal a «su criatura», la que propuso casi de escondidas a sus jefes del CERN hace ya 30 años. 

Este contrato se estructura en 9 principios básicos, los presentamos de forma resumida:

  1. Asegurarse de que todo el mundo pueda conectarse a internet para que cualquier persona, independientemente de quién sea o dónde viva, pueda participar de forma activa en la red.
  2. Hacer que la totalidad de internet esté disponible en todo momento para que a nadie se le niegue el derecho a disfrutar de un acceso completo a la red.
  3. Respetar y proteger los derechos básicos de las personas sobre sus datos y su privacidad en la red para que todo el mundo pueda usar Internet libremente de forma segura y sin miedo.
  4. Hacer que el acceso a internet sea asequible y accesible para todo el mundo para que nadie quede excluido del uso y el desarrollo de la web.
  5. Respetar y proteger la privacidad y los datos personales, con el fin de generar confianza en la red para que las personas tengan el control sobre sus vidas en Internet y que cuenten con opciones claras y relevantes en lo relativo a sus datos y su privacidad. 
  6. Desarrollar tecnologías que promuevan lo mejor de la humanidad y contribuyan a mitigar lo peor para que la web sea realmente un bien público en donde prevalezca el interés de las personas.
  7. Crear y colaborar en la web para que la web tenga un contenido rico y relevante para todos.
  8. Construir comunidades sólidas que respeten el discurso civil y la dignidad humana para que todo el mundo se sienta seguro y bienvenido en la red.
  9. Luchar por la web para que siga siendo abierta y un recurso público global para las personas de todo el mundo, ahora y en el futuro. 

Estos principios afectan (son reclamaciones más bien) a gobiernos, empresas y ciudadanos. Eso quiere decir que están dirigidos a gran parte (a lo mejor a toda) de la sociedad actual. Asegurar que la red tenga infraestructura suficiente, que el acceso sea lo más barato posible, que se respeten los derechos de los usuarios y que su uso esté dirigido a mejorar a las personas, son causas por las que vale la pena postularse, más allá de rellenar el formulario de adhesión y hacer clic con el dedo en la pantalla del teléfono.

A por ello ….

1989-2014: WWW, de una propuesta de gestión de información a un universo de información por descubrir.

logo de la WWW

Se puede pensar que la confluencia entre la Gestión de Información y la World Wide Web es un fenómeno contemporáneo (algo lógico tras ver la idea de Berners-Lee y su tremendo éxito), pero sus orígenes son algo más lejanos en el tiempo. Por un lado está el cambio de paradigma en la gestión documental auspiciado por los profesionales de los archivos federales norteamericanos a partir de la teoría del ‘Records Management’ de principios de los años cincuenta (Llansó i Sanjuan, 1993, p.73), algo que derivó en la necesaria reforma en los métodos de trabajo y, por otro lado, encontramos la corriente de pensamiento que surge alrededor de la idea del hipertexto concebida por Vannevar Bush (‘As we may think’, 1945), justo al final de la II Guerra Mundial y que desarrollan posteriormente otros investigadores, destacando entre todos ellos T.H. Nelson (‘http://u-tx.net/ccritics/literary-machines.html’. 1981) con su proyecto de sistema de gestión de la literatura universal Xanadú y Douglas Engelbart con el desarrollo de los primeros interfaces gráficos de usuario y los dispositivos que los hacían posible, como el primer mouse o ratón (Cantos et. al., 1994).
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Los hipervínculos y su importancia dentro del contenido de una página web.

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Desde casi siempre comento a mis estudiantes del Grado en Información y Documentación que si de verdad queremos que nuestra web destaque sobre las demás hay que prestar especial atención a la calidad de los contenidos de la misma. Ese convencimiento también lo recogí en los tiempos históricos de este blog cuando en 2005 publiqué el post «El contenido es el Rey», lema que curiosamente, y contra lo que debía haber sido lo normal, no sabía que había sido acuñado nada más y nada menos que por Bill Gates en el muy lejano 1996 (era otro siglo y todo). Por eso me gustan post como el que leo de Gerry McGovern titulado ‘Content is critical for web success’ reincidiendo en esa idea y recordando que sin contenido no hay web.
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