Evolución de internet

Hoy en día usamos la expresión “nativos digitales” para referirnos a las personas que han crecido con internet y la usan permanentemente con una habilidad consumada. Estas personas sienten atracción por todo lo relacionado con las TIC por medio de las cuales cubren una buena parte de sus necesidades de entretenimiento, diversión, comunicación, información y, tal vez, de formación.

Trabajo en un centro de compiutación en los años 70.
Ordenadores de los años 70

Para estas personas, conocer que el primer mensaje de correo electrónico constaba de una palabra de dos letras: «Hi» y que fue enviado en octubre del año 1969 por Kleinrock desde el MIT (Instituto Tecnológico de Massachussets) al Network Information Center de la Universidad de Stanford, puede resultar increíble a la par que paradójico, pudiendo llegar a ser para ellos bastante complicado aceptar que internet ya existía cuando sus padres iban al instituto, cuando The Beatles era aún un grupo de música en activo que acababa de editar el disco “Yellow Submarine”, la famosa Guerra de Vietnam estaba en su apogeo, el Muro de Berlín seguía en su sitio (sin graffiti alguno y con muchos guardias), en los Juegos Olímpicos, de forma repetitiva (a veces apabullante) atletas «amateurs» de un país llamado CCCP (siglas en cirílico de Союз Советских Социалистических Республик, la antigua Unión Soviética) ganaban montones de medallas cada cuatro años.

Cubierta del disco Yellow Submarine de The Beatles
Cubierta y parte trasera del LP «Yellows Submarine» de The Beatles

Y sin embargo, parafreseando a Galileo: «todo eso es cierto«.


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Cumbre Global de Acceso Abierto Diamante 2023

Del 23 al 27 de octubre de 2023, se ha celebrado en la ciudad de Toluca, México, la Cumbre Global de Acceso Abierto Diamante para reflexionar y avanzar en las iniciativas y prácticas de promoción del Acceso Abierto Diamante (AAD). Tras casi una semana de extensas y profundas discusiones, entre otros acuerdos, se ha propuesto  fortalecer la colaboración dentro del sector del AAD a nivel global, destacando el apoyo al Manifiesto sobre la Ciencia como Bien Público Global: Acceso Abierto No Comercial de la IV Conferencia Redalyc de Editores de Revistas.

Cumbre global sobre el Acceso Diamante. Toluca, 2023. Cartel.

El conocimiento es nuestro activo más valioso y un bien público que debe compartirse ampliamente para garantizar la sostenibilidad de nuestro planeta y nuestro futuro. La revolución digital proporciona medios sin precedentes para difundir resultados e ideas científicas por todo el mundo en un instante, en beneficio de todos. El Acceso Abierto Diamante es un modelo de comunicación académica en el que los resultados de la investigación están disponibles abiertamente, sin cobrar tasas ni a los autores ni a los lectores. En este modelo, todos los elementos relacionados con el contenido están dirigidos y son propiedad de las comunidades académicas. 

Modalidades del acceso abierto libre y gratuito.

El apoyo a las revistas, repositorios y plataformas ya existentes y nuevas a nivel mundial puede reducir significativamente las barreras de acceso y difusión de la investigación financiada con fondos públicos. Este movimiento adopta intrínsecamente el concepto de bibliodiversidad. El AAD es, en última instancia, un medio para alcanzar un fin: el acceso equitativo a la publicación y la lectura académicas, centrándose en la calidad del contenido más que en el lugar de publicación. Reconoce y recompensa todas las contribuciones al proceso de publicación. Además, las revistas, repositorios y plataformas representan iniciativas editoriales impulsadas por la comunidad, dirigidas por académicos y propiedad de éstos (como es el caso de los portales de revistas y libros abiertos y del repositorio digital de nuestra Universidad, la de Murcia), que permiten que los resultados de investigación sean, a su vez, propiedad de la comunidad académica y científica.

Frente a otros modelos de negocio editorial que se presentan como «abiertos», el AAD representa un modelo de publicación al servicio de una sociedad diversa y más justa en la que el conocimiento académico de calidad es un bien público.

Uno de los pilares de la Ciencia Abierta ha sido, es y seguirá siendo, la publicación en abierto sin restricciones de los resultados de investigación. Fomentar este derecho, y consolidarlo, es responsabilidad de las administraciones públicas y de todas las personas que formamos parte de la comunidad científica. 

‘Data steward’, ‘Data research analyst’: perfiles profesionales para la gestión de información

Photo of a data steward in an office, a South Asian female in her late 20s, intently reviewing data on a secure computer terminal that displays complex encryption algorithms. The room has high-security features like a secure card access point and surveillance cameras, with posters on the wall emphasizing data privacy and cybersecurity best practices. She is also seen advising a colleague on data protection measures, illustrating the use of secure databases.

Un ‘data steward‘ es un perfil profesional de una organización cuya tarea principal es garantizar la calidad, disponibilidad, seguridad y usabilidad de los conjuntos de datos producidos o gestionados.

Esta función es esencial en el marco de la gestión de datos empresariales (Enterprise Data Management, EDM), especialmente en una era tan digitalizada como la nuestra, en la que los datos se consideran un activo vital para muchas organizaciones. Entre las tareas y responsabilidades específicas de estos profesionales destacan:

  1. Garantizar la calidad de los datos: asegurar que sean precisos, consistentes, completos y estén actualizados. Esto puede implicar la validación de la entrada de datos, la resolución de discrepancias y la implementación de protocolos para eliminar datos duplicados o irrelevantes.
  2. Gobernanza de datos: consiste en implementar y supervisar políticas y procedimientos que garanticen la correcta gestión de los datos. Esto puede incluir estándares de nomenclatura, estructuras de clasificación y reglas de retención de datos.
  3. Seguridad: trabajar junto con el equipo de seguridad para proteger los datos de accesos no autorizados o violaciones de datos. Esto puede incluir la garantía de cumplimiento de las leyes y de las regulaciones de privacidad y protección de datos.
  4. Facilitar el acceso a los datos: el administrador de datos puede trabajar para garantizar que estos sean fácilmente accesibles para los usuarios autorizados dentro de la organización, y que se utilicen de manera efectiva para tomar decisiones empresariales.
  5. Educación y soporte: los administradores de datos pueden ser responsables de formar a otros miembros de la organización en la importancia de la gestión de datos, cómo acceder y usar los datos correctamente, y la importancia de mantener la calidad y seguridad de los datos.
'stewards' es un partido de fúrbol
‘stewards’ en un partido de fútbol

Las personas encargadas de estas tareas suelen tener fuertes habilidades en análisis y gestión de datos, así como un profundo conocimiento de las leyes y regulaciones que se aplican a los datos en su industria. También deben tener habilidades de comunicación sólidas para trabajar con otros departamentos y ayudar a fomentar una cultura de gestión de datos eficaz en toda la organización. Algo más cercanos a las organizaciones de investigación aparece el perfil profesional ‘data research analyst‘ (analista de investigación de datos), función que si bien es diferente de la anterior. también es crucial en el manejo y análisis de información en una organización.

Similitudes y diferencias

Como perfiles diferentes que son, comparten algunas similitudes y presentan diferencias importantes en cuanto a sus responsabilidades y enfoques.

Similitudes:

  1. Uso y manejo de datos: en ambos perfiles profesionales se trabaja intensivamente con datos. Los profesionales deben ser competentes en la interpretación de datos, la identificación de patrones y tendencias y tener una comprensión sólida de las herramientas y sistemas de manejo de datos.
  2. Importancia de la calidad de los datos: los dos roles comprenden la importancia de la calidad de los datos para obtener resultados precisos. Por lo tanto, pueden involucrarse en actividades para garantizar que los datos sean precisos, completos y actualizados.
  3. Colaboración interdepartamental: ambos roles a menudo trabajan en colaboración con otros departamentos para garantizar que los datos se utilicen efectivamente en toda la organización.

Diferencias:

  1. Enfoque principal: un administrador de datos se centra más en la gestión y gobernanza de los datos, asegurando su calidad, disponibilidad, seguridad y cumplimiento con las regulaciones. Un analista de investigación enfoca su interés más hacia el análisis de los datos, utilizando técnicas estadísticas y algoritmos para extraer ‘insights‘ (revelaciones o descubrimientos que proporcionan una nueva comprensión sobre un fenómeno o problema) que pueden ayudar en la toma de decisiones.
  2. Uso de datos: mientras un administrador de datos está más preocupado por cómo se almacenan, se protegen y se accede a los mismos, un analista de investigación está más preocupado por cómo se pueden utilizar para generar valor para la organización.
  3. Responsabilidades: el administrador de datos se involucrado más en profundidad con el establecimiento de políticas y estándares, con asegurar la seguridad de los datos y garantizar el cumplimiento con las regulaciones. Un investigador de datos se centra más en recoger, procesar y realizar un análisis detallado de los datos para apoyar los objetivos de la organización.

Es importante recordar que, aunque estos perfiles profesionales pueden tener responsabilidades diferentes, pueden llegar a trabajar en estrecha colaboración para garantizar que los datos se manejen de manera efectiva y se utilicen para impulsar el éxito de las organizaciones, especialmente aquellas que generen datos que puedan ser base de investigaciones que no todas tienen que ser fruto de trabajo en laboratorio (datos de tráfico, de logística empresarial, de precipitaciones de lluvia, etc.).

Necesidades formativas

La formación necesaria para convertirse en un administrador o en un analista investigador puede variar según las necesidades específicas de cada sector en general y de cada organización en particular. Sin embargo, en términos generales, podemos atrevernos a establecer algunos ámbitos de estudio y un conjunto de habilidades relevantes que estos profesionales van a necesitar:

Administrador de datos:

  1. Educación: está bien contar con un título en Informática, Estadística, Ingeniería de Datos, Ciencia de Datos o de Gestión de la Información. Estos títulos proporcionan una base sólida para este desempeño. En algunos casos puede ser interesante combinar un grado en una de esas disciplinas con un máster más especializado.
  2. Habilidades técnicas: una comprensión sólida del paradigma de las bases de datos relaciones. dominio del lenguaje SQL y de otras herramientas de gestión de datos es esencial. El conocimiento de la arquitectura de datos también puede ser interesante.
  3. Conocimiento de la gobernanza de datos: lo que representa entender las políticas, procedimientos, estándares y regulaciones que se aplican a la gestión de datos.
  4. Conocimiento de la seguridad de datos: esto incluye conocer las mejores prácticas para proteger los datos y mantener su privacidad, así como las leyes y regulaciones de protección de datos aplicables en cada caso.
  5. `Soft skills‘: las habilidades de comunicación son vitales para trabajar con otros departamentos y promover una cultura de gestión de datos efectiva. Las habilidades de gestión de proyectos también pueden ser útiles.

Data Research Analyst:

  1. Educación: un título en Estadística, Matemáticas, Economía, Ciencia de Datos, o un campo relacionado sería lo más apropiado. Combinar grados genéricos con máster especializados también es una opción.
  2. Habilidades técnicas: son esenciales la programación informática en Python o R (por ejemplo), el análisis de datos, y el dominio de técnicas estadísticas. También es útil tener experiencia con las herramientas de visualización de datos y software de análisis de datos (Tableau o SPSS por ejemplo).
  3. Habilidades de investigación: estas incluyen la capacidad de formular preguntas de investigación, diseñar estudios, recoger y analizar datos, y presentar los resultados de una manera clara y comprensible.
  4. Soft skills’: también son importantes las habilidades de comunicación para presentar hallazgos y trabajar con otros equipos. La capacidad de pensar críticamente y resolver problemas también es esencial.

Ambos roles podrían beneficiarse de la formación continua y la certificación en herramientas y técnicas específicas de gestión y análisis de datos.

CoARA: coalición para cambiar la evaluación de la investigación

Dedicamos esta entrada a una breve presentación de CoARACoalition for Advancing Research Assessment‘), alianza formada por instituciones académicas, organizaciones y expertos para promover y avanzar en la forma en que se evalúa la calidad, el impacto y la relevancia de la investigación. En España podemos citar a Fecyt, Aneca, CSIC y una amplia representación de las universidades (CRUE incluida).

logo e CoARA, alianza para cambiar la evaluación de la investigación

En el año 2020 la Comisión Europea acordó promover una reforma de la evaluación de la investigación. Casi terminado 2021, publica en diciembre el documento «Hacia una reforma del sistema de evaluación de la investigación» en el que se invitaba a las instituciones científicas europeas e internacionales a construir una coalición voluntaria para avanzar conjuntamente hacia un nuevo paradigma. El Consejo Europeo apoyó en junio de 2022 la necesidad de reformas en evaluación, en especial en relación con la ciencia abierta. De todas estas iniciativas surge CoARA.

La idea que subyace es abordar las limitaciones y desafíos actuales en los sistemas de evaluación de la investigación. Se pretende impulsar un cambio hacia enfoques más efectivos, justos y transparentes en la evaluación académica, centrados en prácticas y métricas de evaluación más sofisticadas que vayan más allá de los indicadores tradicionales, como el factor de impacto de las revistas científicas (el indicador «por excelencia» hasta ahora que juzga más el alcance de la revista que el contenido de la investigación publicada en ella).

Las iniciativas promovidas por CoARA tienen aplicaciones potenciales en el ámbito de la evaluación de la investigación:

  1. Evaluación basada en el mérito: se busca fomentar un sistema de evaluación basado en el mérito y la calidad de la investigación, en lugar de depender únicamente de indicadores cuantitativos. Esto puede permitir una evaluación más justa y equitativa de los investigadores y sus contribuciones.
  2. Diversificación de indicadores: se promueve la incorporación de una amplia variedad de indicadores para evaluar la investigación, más allá del factor de impacto de las revistas científicas. Esto incluye métricas alternativas, como el alcance y la relevancia de la investigación, su influencia en la sociedad o, por supuesto, la adopción de enfoques más cualitativos.
  3. Evaluación de impacto social: la alianza asigna importancia al impacto social de la investigación científica. Esto es considerar cómo los resultados de la investigación contribuyen al desarrollo de la sociedad, abordando y resolviendo desafíos (las vacunas contra la COVID-19, por ejemplo), mejorando políticas o beneficiando a comunidades específicas.
  4. Evaluación multidimensional: se debe avanzar hacia una evaluación multidimensional que tenga en cuenta aspectos como la reproducibilidad, la integridad científica, la colaboración, la comunicación y el liderazgo en el campo de estudio.
  5. Transparencia y apertura: se aboga por mayor transparencia y más apertura en los procesos de evaluación de la investigación. Esto implica promover la disponibilidad de datos y métodos utilizados en la evaluación, así como la comunicación clara de los criterios y estándares utilizados.

En resumen, CoARA aspira a avanzar en la evaluación de la investigación científica por medio de enfoques más efectivos, justos y transparentes, pretendiendo impulsar un cambio significativo en la forma en que se evalúa la investigación. Sus iniciativas abarcan desde la diversificación de indicadores hasta la evaluación del impacto social y el aumento de la transparencia y la apertura. Al fomentar prácticas de evaluación más sofisticadas y equitativas, tiene el potencial de mejorar la evaluación de la investigación y promover un entorno académico más justo y dinámico. Ojalá sea posible.

Falta algo de rigor y sobra bastante promiscuidad en la comunicación científica

En las últimas semanas se han detectado malas prácticas por parte de investigadores y universidades árabes que han puesto en duda el rigor de la comunicación científica.

portada antigua de una revista científica

Las primeras revistas científicas surgen en Francia e Inglaterra en la Ilustración: el Journal das Scavans y Philosophical Transactions y en ellas escribieron Pascal, Descartes, Leibniz, Newton, Locke, Halley y Bacon, entre muchos otros.

Esto representó el inicio del ecosistema de la comunicación científica, contexto donde, hoy en día, ya no solo participan los intelectuales de las sociedades aristocráticas que escribían los artículos y los eruditos que los leían. Poco a poco. Con el paso del tiempo, se incorporaron al mismo las editoriales y las distribuidoras científicas, las investigaciones abandonaron este entorno y se trasladaron a las universidades y, ya en la edad contemporánea, a institutos y centros de investigación especializados. Todo este proceso ha estado vehiculado de la mano del artículo científico, el tipo documental inédito y original que describe los resultados de una investigación y que se somete a una revisión por expertos antes de su publicación en una revista.

La teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwin se puede aplicar a muchos ámbitos de la vida y de nuestra actividad cotidiana, no solo a los ecosistemas formados por los seres vivos. Dentro de la comunicación científica, la competencia por la publicación de artículos en las revistas de mayor prestigio es inmensa y en ella participan (antes se podía escribir «en buena lid«, ahora surgen dudas), investigadores de todos los países del mundo, buscando el mayor impacto de su investigación y el prestigio asociado. Estos factores vienen dados, hoy en día, más por el medio (la revista) que por el contenido del artículo (la investigación), lo cual es, en cierto modo, algo contradictorio y discutible, a pesar de ser lo habitual.

Las editoriales han de velar por el respeto a los principios de la comunicación científica: que no se plagie, que se cite la autoría de trabajos previos, que no se falseen o alteren los datos de investigación, etc., únicamente así podrán sobrevivir en este ecosistema. Los autores deben cumplir estas premisas y someter sus trabajos a un proceso de “revisión por pares(otros científicos expertos en la temática) que valorarán su nivel científico con vistas a su publicación. Los revisores pedirán cambios o, directamente, los rechazarán si estos textos no alcanzaran el nivel exigido por la publicación (o por si se detectan malas prácticas).

Una parte de estas revistas se publican sin ánimo de lucro, permitiendo sus editores la lectura gratuita de los artículos, compitiendo en desigualdad de condiciones con las revistas pertenecientes a las grandes editoriales científicas comerciales: Elsevier, Springer, Cambridge University Press, Nature, Royal Society of Chemistry, etc. Las suscripciones a estas revistas son muy costosas, quedando prácticamente vetado su acceso a los científicos y estudiantes de muchas partes del mundo, especialmente en aquellos países en (permanente) vía de desarrollo. Incluso cuando estas publicaciones se digitalizaron, sus editores no descendieron los costes de las suscripciones, a pesar de que ya no existen los gastos de impresión y envío.

A principios de este siglo, se aprobaron las declaraciones de Budapest, Betsheda y Berlín a favor del acceso abierto a la información: Su objetivo es hacer posible un acceso más universal a los resultados de las investigaciones a través de internet. Volviendo a la teoría darwiniana, dentro del ecosistema de la comunicación científica, los editores vieron que su negocio podía verse amenazado por estos principios tan loables como, por desgracia en muchos casos, ilusorios. Las empresas propietarias de las editoriales se adaptaron y evolucionaron, introduciendo medidas correctoras que han llegado incluso a subvertir la propia definición de acceso abierto, porque ahora ya no es libre y gratuito en todos los casos, sino que precisa de un pago previo de unas tasas para publicar un artículo (más conocidas por APCs).

caricatura sobre las revistas predadoras

Tras superar este primer intento de introducir cambios en el hábitat donde imponen el devenir de los acontecimientos, estas editoriales siguen desarrollando su actividad, en algunos casos incluso han conseguido recubrirse de una cierta pátina de responsabilidad social. Pero, en todo ecosistema, por muy seguro que parezca para la especie dominante, siempre aparecen nuevos depredadores más fuertes, viéndose los integrantes de la especie predominante obligados a luchar por defender su posición de privilegio y, en muchos casos, su vida.

No es casualidad que uno de los problemas actuales que más perjudican a la comunicación cient´fiica en particular (y a la Ciencia en general) venga de la mano de revistas conocidas como “predadoras, apelativo que se aplica a aquellas que se hacen pasar por una revista científica legítima, pero que en realidad no aplican procesos de revisión por pares rigurosos y aceptan publicar prácticamente cualquier artículo a cambio de una tasa o APC. Lo cierto es que estas revistas representan una verdadera amenaza para la integridad y la calidad de la literatura científica, sus escasos niveles de rigor y calidad no les alcanzan para ser considerados como medios de comunicación de la investigación legítimos.

publicidad de un megajournal donde queda claro que publican artículos de cualquier disciplina

De forma paralela, han surgido los ‘megajournals’, revistas que publican una amplia variedad de artículos en múltiples disciplinas a diferencia de las editoriales especializadas, que se centran en un tema o campo de investigación específico. Estas nuevas revistas no son exactamente·»depredadoras», si bien hay dudas razonables sobre sus procesos de revisión. La realidad se impone, y ahora, tanto las «predadoras» como los ‘megajurnals’ ocupan espacios en el ecosistema de la comunicación científica donde antes habitaban otros agentes que han tenido que reajustarse y trasladarse. Y esto no se ha quedado ahí porque, casi de la noche a la mañana, han aparecido nuevas editoriales que mezclan el modelo de negocio de las tradicionales revistas especializadas con el de los `megajournals’, cobrando altas cantidades dinero a modo de APC y que no parecen cumplir con unos criterios mínimos de calidad en sus revisiones, habiéndose disparado así el número de los artículos científicos retractados en revistas propiedad de algunas de estas editoriales (léase mdpi, Frontiers o Hindawi).

Por si faltaba algún elemento para distorsionar el ecosistema, comienzan a detectarse influencias nada recomendables de los distintos ránquines de universidades (en particular el ARWU o “ranking de Shangai” que en España se hizo famoso por medio del nefasto exministro de Universidades José Ignacio Wert). Uno de los criterios que se valoran en estas “listas de éxitos” (como bien escribía hace unos días la profesora Eva Méndez en El País) es contar entre tus científicos a aquellos clasificados como «altamente citados» (en el recientemente publicado informe de 2002, son 6938 los autores cuyos trabajos reciben el 1% de todas las citas a nivel mundial en su disciplina según la base de datos Web of Science).

Muchas universidades han ascendido posiciones en esos ránquines fichando falsamente a científicos de otras instituciones, pagándoles por cambiar la información sobre el lugar de trabajo que todos ponemos en nuestros artículos (la mayoría de nosotros con sincero orgullo de militancia). Personas que nunca han estado en la península arábiga, aparecen ahora como “trabajadores” de universidades de esa parte del mundo, cuando la institución que paga sus sueldos y financia las infraestructuras para que puedan llevar a cabo sus investigaciones son otras, generalmente públicas, que aportan ese dinero procedente de los presupuestos públicos. Como mínimo, esto es un inmenso desprecio a los ciudadanos y ciudadanas que pagan sus impuestos, aunque parece algo más grave.

Las noticias publicadas por Manuel Ansede en El País muestran una realidad desagradable y que no puede consentirse. La Universidad de Córdoba ha señalado el camino a seguir para corregir estas malas prácticas suspendiendo de empleo y sueldo a un investigador por 13 años, otras deberían seguir su ejemplo. En cambio, la mayoría de los 19 investigadores identificados en España por haber llevado a cabo estas malas prácticas, siguen trabajando en sus universidades o centros de investigación, aparentemente sin apertura de expedientes disciplinarios. Lo mismo ocurre con aquellas personas que han ejercido de mediadores para «captar» a estos investigadores. Incluso una investigadora de un instituto de investigación de Cataluña informa de que renuncia a ese contrato para seguir con las universidades árabes (no he podido verificar esto último, por eso no concreto mucho más).

Personalmente pienso que no es tolerable esta infidelidad, más bien promiscuidad en muchos casos.

Dejando aparte la cuestión administrativa, y para finalizar, es lógico que nos preguntemos si se puede luchar contra todos estos problemas. La respuesta es simple: se puede y se debe. Se tiene que actuar desde muchos ámbitos para corregir hábitos indeseables fuertemente asentados. La LOSU habla de valorar la ciencia con los principios FAIR (encontrabilidad, accesibilidad, interoperabilidad y reutilización) como medida correctora. Es bien sabido que estas ideas constituyen uno de los pilares de la ciencia abierta, un nuevo intento de suturar las heridas que todas estas malas prácticas han introducido y de tender puentes para aminorar las distintas brechas que impiden el libre acceso a los resultados de la investigación por parte de todas las personas.

La ciencia será abierta, o no lo será.

#CienciaAbierta ya!!

España aprueba la Estrategia Nacional de Ciencia Abierta (II)

Ciencia Abierta: estrategia nacional de España

La Estrategia Nacional de Ciencia Abierta (ENCA) aprobada esta semana se canaliza por medio de ejes de actuación y medidas concretas que parten de los objetivos estratégicos presentados en el anterior port.

Recordemos que ENCA es un plan desarrollado por el gobierno de España para promover el acceso abierto. la colaboración en la investigación científica y la transparencia en la actividad investigadora de nuestro país. Su desarrollo se llevará a cabo por medio de unas medidas concretas que, juntas, definen los ejes de actuación.

Síntesis

En la siguiente tabla recogemos una visión sintética de todos elementos que dan lugar a la estrategia. Además, se ha añadido una columna en la que se indica los principios FAIR que se alcanzarían de aplicarse todas esas medidas.

Objetivo específicoEje estratégicoMedidas a desarrollarFAIR
Fomentar la adopción de prácticas abiertas en toda la comunidad científica española. Cultura de ciencia abierta.Elaboración de un plan de formación y sensibilización.
Apoyo a las iniciativas existentes.
Promoción de una cultura de datos abiertos y de su reutilización
Facilidad de acceso.
Reutilización.
Mejorar y ampliar la infraestructura necesaria para el acceso y la gestión de los datos científicos. Infraestructuras y serviciosDesarrollo de repositorios institucionales.
Creación de un portal nacional de datos científicos.
Apoyo al desarrollo de infraestructuras de datos a nivel europeo e internacional.
Facilidad de acceso.
Accesibilidad.
Reutilización.
Garantizar que la ciencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores.Recursos humanos y financiación.Inclusión de la ciencia abierta en los programas de formación.
Creación de una red de mentores.
Promoción de incentivos para la adopción de prácticas abiertas.
Fomento de la colaboración internacional en formación en ciencia abierta.
Reutilización.
Accesibilidad.
Interoperabilidad.
Establecer mecanismos de evaluación y seguimiento que permitan medir el impacto de la ciencia abierta en España.Evaluación y seguimiento.Creación de un sistema de indicadores.
Realización de evaluaciones periódicas.
Elaboración de informes de seguimiento y evaluación.
Facilidad de acceso.
Tabla resumen de los objetivos, ejes, medidas concretas para desarrollar la ENCA en relación con los principios FAIR.

Eje 1: Cultura de Ciencia Abierta

Infografía sobre la Cultura de la Ciencia Abierta

El primer eje estratégico de la ENCA busca fomentar la adopción de prácticas abiertas en toda la comunidad científica española. Para lograr este objetivo, se propone lo siguiente:

  • Elaboración de un plan de formación y sensibilización. Se buscará formar a investigadores, personal de apoyo a la investigación y otros profesionales en los conceptos y prácticas de la ciencia abierta, y sensibilizar a la comunidad científica sobre su importancia, trascendente en muchos ámbitos.
  • Apoyo a las iniciativas existentes de ciencia abierta. Se apoyarán y promoverán iniciativas y proyectos existentes en España que estén alineados con los objetivos de la ENCA.
  • Promoción de una cultura de datos abiertos y de su reutilización. Se promoverá la apertura de los datos científicos para su reutilización y la elaboración de políticas de gestión de datos que aseguren la preservación y el acceso a largo plazo de los mismos.

Eje 2: Infraestructuras y servicios

infraestructuras y servicios para la Ciencia Abierta

El segundo eje estratégico de la estrategia busca mejorar y ampliar la infraestructura necesaria para el acceso y la gestión de los datos científicos. Para lograrlo, se proponen estas medidas:

  • Desarrollo de repositorios institucionales. Se promoverá la creación de estos repositorios de acceso abierto en las universidades y centros de investigación españoles para almacenar y difundir los resultados de la investigación (en realidad, la casi totalidad de las universidades públicas ya cuentan con ellos, eso sí, con una variada implementación).
  • Creación de un portal nacional de datos científicos. Se creará un portal nacional que recopile los datos científicos que reúna y facilite el acceso a los datos científicos generados en nuestro país. Argentina ya lo lanzó en el año 2020.
  • Apoyo al desarrollo de infraestructuras de datos a nivel europeo e internacional. Se promoverá la participación española en iniciativas y proyectos internacionales relacionados con la gestión y el acceso abierto a los datos científicos.

Eje 3: Recursos humanos y financiación

recursos humanos para la Ciencia Abierta

El tercer eje estratégico persigue garantizar que laiencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores. Para lograr este objetivo, se propone este conjunto de medidas:

  • Inclusión de la ciencia abierta en los programas de formación. Se intentará incluirla en los programas de formación en ciencias y tecnologías para que los futuros investigadores adquieran habilidades y conocimientos en la gestión y el acceso abierto a los datos científicos.
  • Creación de una red de mentores de ciencia abierta. Se creará una red de mentores que proporcionen apoyo y asesoramiento a los investigadores y profesionales interesados en esta temática (a modo de los mentores para el emprendimiento).
  • Promoción de incentivos para la adopción de prácticas abiertas. Se fomentará la inclusión de criterios relacionados con la ciencia abierta en la evaluación y acreditación de la investigación y se promoverán incentivos para la adopción de prácticas abiertas.
  • Fomento de la colaboración internacional en formación en ciencia abierta. Se buscará establecer colaboraciones y programas conjuntos de formación en esta temática con instituciones internacionales de referencia.

Eje 4: Evaluación y seguimiento

evaluación y seguimiento de la Ciencia Abierta

El cuarto eje estratégico de la ENCA busca establecer mecanismos de evaluación y seguimiento para intentar medir el impacto de la ciencia abierta en España. Para alcanzar este objetivo, se proponen las siguientes medidas:

  • Creación de un sistema de indicadores: Se desarrollarán indicadores para medir el impacto de la ciencia abierta en diferentes áreas, como la producción científica, el acceso abierto a los datos, la transparencia y la participación ciudadana.
  • Realización de evaluaciones periódicas para analizar el estado y la evolución de la ciencia abierta en España.
  • Elaboración de informes de seguimiento y evaluación de la implementación de la estrategia para identificar debilidades y proponer ajustes y posibles mejoras.

Hasta aquí, la presentación y descripción general de la idea, los objetivos y las medidas con las que se quiere llegar a conseguirlos y asentar la ciencia abierta en España. En la próxima entrega de esta «miniserie» dedicada a la ENCA aportaremos nuestra visión crítica sobre algunos aspectos porque en todo documentos de este tipo hay siempre luces y sombras.

España aprueba la Estrategia Nacional de Ciencia Abierta (I)

Estrategia Nacional de Ciencia Abierta, presentación.

El Consejo de Ministros ha aprobado hoy la primera Estrategia Nacional de Ciencia Abierta para el periodo entre 2023 y 2027. Este documento ha sido elaborado por los ministerios de Ciencia e Innovación y de Universidades.

Esta estrategia (ENCA) es un plan desarrollado por el gobierno de España que busca promover el acceso abierto y la colaboración en la investigación científica en todo el país. La estrategia establece los objetivos y las acciones necesarias para garantizar que la ciencia abierta se convierta en la norma en España en el corto, medio y largo plazo.

Contexto

Esta estrategia se enmarca esta estrategia es el de una sociedad cada vez más digitalizada en la que la ciencia y la investigación juegan un papel clave en el desarrollo económico y social. Se considera que la ciencia abierta puede y debe contribuir significativamente a mejorar la eficiencia y la calidad de la investigación científica, fomentar la innovación y el desarrollo económico, mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, y fomentar la participación ciudadana en la ciencia y la tecnología.

visión, misión y objetivos

Visión y misión

La visión de la ENCA es que la ciencia abierta se convierta en una práctica común en toda la comunidad científica española. Se busca fomentar la transparencia, la colaboración y el intercambio de conocimiento a través de la promoción de la cultura de la ciencia abierta, fomentando el acceso abierto y la colaboración en la investigación científica, lo que confiere una mayor transparencia y rendición de cuentas, así como un mayor impacto de la investigación. Además, puede fomentar la innovación y el desarrollo económico, así como la participación ciudadana en la ciencia y la tecnología.

La misión de la ENCA es desarrollar políticas, medidas y recursos que permitan lograr esta visión. La estrategia se enfoca en cuatro áreas principales: cultura de ciencia abierta, infraestructuras y servicios, recursos humanos y financiación, y evaluación y seguimiento.

Objetivos estratégicos

Los objetivos de esta estrategia nacional se agrupan en cuatro áreas principales:

  • Cultura de ciencia abierta: este objetivo busca fomentar la adopción de prácticas abiertas en toda la comunidad científica española. Se propone la elaboración de un plan de formación y sensibilización, el apoyo a las iniciativas existentes de ciencia abierta y la promoción de una cultura de datos abiertos y reutilización.
  • Infraestructuras y servicios: este objetivo busca mejorar y ampliar la infraestructura necesaria para el acceso y la gestión de los datos científicos. Se propone el desarrollo de repositorios institucionales y la creación de un portal nacional de datos científicos, entre otras medidas.
  • Recursos humanos y financiación: este objetivo busca garantizar que la ciencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores. Para lograr esto, se propone la inclusión de la ciencia abierta en los programas de formación, la creación de una red de mentores y la promoción de incentivos para la adopción de prácticas abiertas.
  • Evaluación y seguimiento: este objetivo busca establecer mecanismos de evaluación y seguimiento que permitan medir el impacto de la ciencia abierta en España. Se propone la creación de un sistema de indicadores y la realización de evaluaciones periódicas.

La justificación de la ENCA se basa en la idea de que la ciencia abierta puede contribuir significativamente a mejorar la eficiencia y la calidad de la investigación científica, fomentar la innovación y el desarrollo económico, mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, y fomentar la participación ciudadana en la ciencia y la tecnología. Se considera que la ciencia abierta puede ser clave en la lucha contra los desafíos globales, como la COVID-19 y el cambio climático.

En resumen, la Estrategia Nacional de Ciencia Abierta es un plan desarrollado por el gobierno de España para promover la ciencia abierta en todo el territorio nacional. La estrategia busca fomentar la cultura de la ciencia abierta, mejorar las infraestructuras y servicios relacionados con la ciencia abierta, garantizar que la ciencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores, y establecer mecanismos de evaluación y seguimiento para medir el impacto de la ciencia abierta.

En la siguiente entrada trataremos de analizar con más detalle cómo piensa el gobierno de España alcanzar estos objetivos.

Declaraciones de referencia

icono del open access movement - acceso abierto a la información

Entre los documentos citados en la ENCA, no podían faltas las tres declaraciones que dieron cuerpo al acceso abierto a la información. Estos documentos constituyen la base de todo este movimiento y que pueden servir para conocer mejor qué es la Ciencia Abierta:

Estos documentos pueden proporcionar una base sólida para comprender mejor los principios y prácticas de la Ciencia Abierta, si bien no tenemos tan claro que el Plan S «sea el camino«.

Ciencia abierta / Ciencia ciudadana

La Ciencia Abierta y la Ciencia Ciudadana son dos conceptos relacionados que han ganado popularidad en los últimos años. Ambos movimientos pretenden democratizar la investigación científica y hacerla más accesible, transparente y colaborativa. Sin embargo, difieren en su enfoque y alcance.

ciencia abierta - ciencia ciudadana - trabajando juntas

Ciencia Abierta (‘Open Science‘) es un movimiento que pretende que la investigación científica sea más transparente, accesible y reproducible. De este movimiento ya hemos hablado bastante en este blog y ya sabemos que se apoya en los principios de datos abiertos y acceso abierto a la información: poner los datos de la investigación a disposición del público para que cualquiera pueda acceder a ellos y reutilizarlos junto con el acceso abierto a las publicaciones de forma gratuita. También es importante la metodología abierta que hace hincapié en hacer transparente el proceso de investigación, lo que incluye proporcionar descripciones detalladas de los métodos y protocolos de investigación (los planes de gestión de datos tienen aquí su papel).

Ya sabemos que uno de los principales beneficios de la Ciencia Abierta es el aumento de la colaboración y la innovación. Al hacer públicos los datos y los resultados de la investigación, los investigadores pueden trabajar juntos más allá de las disciplinas y fronteras geográficas para hacer avanzar el conocimiento científico. La Ciencia Abierta también hace que aumente el impacto y la relevancia de la investigación porque el público objetivo es más amplio, En general. ayuda a garantizar la calidad y reproducibilidad de los hallazgos científicos haciendo más transparentes los métodos y datos de investigación.

A su lado, quizá como hermana pequeña para los que formamos parte de la comunidad científica, está la Ciencia Ciudadana. Este movimiento implica la participación de «no científicos» en investigaciones. Se basa en la idea de que cualquiera puede contribuir al avance científico, independientemente de su educación o formación. Los proyectos de Ciencia Ciudadana pueden abarcar desde tareas sencillas, como la recogida de datos sobre avistamientos de fauna o pautas meteorológicas, hasta actividades más complejas, como el análisis de datos científicos o el diseño de experimentos. En España, uno de sus mayores promotores es Joan Subirats, el ministro de Universidades, para quien «los ciudadanos actúan voluntariamente como «sensores» a través de la colaboración científica con herramientas al alcance de todos, recogiendo datos a través del teléfono móvil u otro tipo de dispositivos«.

ilustraciones de Charles Darwin
Ilustraciones de Charles Darwin, posiblemente el naturalista más famoso

Para ser un movimiento actual, resulta curioso que los orígenes de la Ciencia Abierta se remonten al siglo XIX, cuando naturalistas aficionados y observadores de aves empezaron a recopilar datos sobre las poblaciones de animales salvajes y las pautas migratorias. El movimiento moderno surge gracias al desarrollo de las tecnologías digitales y los medios sociales que han facilitado enormemente la participación de las en proyectos de investigación científica. Uno de sus principales beneficios es el aumento del compromiso público con la ciencia. Al implicar a «no científicos» en proyectos de investigación, la Ciencia Ciudadana ayuda a aumentar la comprensión pública de los conceptos y métodos científicos. También sirve para abordar cuestiones científicas que no pueden responderse con los métodos de investigación tradicionales, como el seguimiento de los cambios en el medio ambiente durante largos periodos de tiempo o el estudio del comportamiento de los animales en sus hábitats naturales.

Ciencia Abierta y Ciencia Ciudadana comparten el objetivo común de hacer la investigación científica más democrática y accesible, pero difieren en su enfoque y alcance. La primera hace hincapié en la transparencia, la colaboración y el acceso abierto a los datos y resultados de la investigación, mientras que la segunda implica la participación de no científicos en proyectos de investigación científica. Eso s`´i, coinciden en tener el potencial de transformar la forma en que se lleva a cabo la investigación y de mejorar la calidad y su impacto en la sociedad.

HMS Beagle, el barco donde navegó Charles Darwin

Hay muchos ejemplos de proyectos de Ciencia Ciudadana que han conseguido implicar a muchas personas en la investigación científica. Ahi está, como si de tripulantes del buque Beagle se tratara, el proyecto eBird del Laboratorio de Ornitología de la Universidad de Cornell que invita a los observadores de aves a compartir sus anotaciones online, creando así una gran base de datos de avistamientos de aves que los científicos pueden utilizar para estudiar las poblaciones y sus patrones de migración (muy volátiles en los últimos años a causa del calentamiento global).

portada web del proyecto ebird
Web del proyecto ebird.org

Otro ejemplo es la plataforma Zooniverse, que permite participar en una gran variedad de proyectos de investigación, desde la identificación de galaxias en imágenes de telescopio hasta la transcripción de documentos históricos.

La Ciencia Ciudadana también ha desempeñado un papel importante a la hora de abordar retos globales como el cambio climático y la pérdida de biodiversidad. Por ejemplo, la plataforma iNaturalist. Lo que sí está claro es que la pasión por el naturalismo no decae.

Qué es un ‘retracted paper’

Hace unos pocos años, durante el primer aniversario de mi mandato como vicerrector de Comunicación de la UMU, una revista científica «detractó» una veintena cantidad de artículos a un exprofesor de mi universidad, ahora (afortunadamente) «catedrático» en una «universidad» privada cercana. Recuerdo una mañana respondiendo preguntas de algunos medios de comunicación locales, a media mañana nacionales, que demostraron un interés por la noticia inusitado y, al mismo tiempo, fiel reflejo de lo que la universidad representa para la sociedad, el sitio donde se forma a las personas encargadas de las profesiones, las artes, las ciencias, donde se investiga y se conserva la cultura, y se forman los nuevos maestros y maestras (esto no es mío, es de Ortega y Gasset en su discurso «Misión de la Universidad«).

artículo científico detractado

Cuando un artículo científico (o un conjunto de artículos) se retracta, significa que se ha puesto en duda su integridad (su calidad científica) y que se han retirado formalmente de la publicación. La retractación es un mecanismo utilizado para corregir el registro científico cuando hay problemas graves con la investigación, como errores, mala conducta o datos fraudulentos.

Se trata pues, de una medida seria que sólo debe tomarse tras una deliberación exhaustiva por parte del editor, los redactores y, a veces, el autor o los autores. Los motivos de la retractación suelen exponerse en un aviso que se publica en la propia revista afectada y en las bases de datos en las que ese artículo o artículos hayan sido indexados. La mala praxis de los autores suele ser la causa de estas detractaciones la mayor parte de las veces.

Los artículos retirados se eliminan del sitio web de la revista. También se pueden dejar y añadirles (como en la imagen anterior) una marca de agua u otra indicación de que han sido retirados. Esto ayuda a evitar que otros investigadores presten atención en el futuro en una investigación defectuosa o fraudulenta, lo que podría tener consecuencias negativas para el progreso científico. Los editores de las revistas científicas no pueden poner en juego el prestigio de sus publicaciones, el principal medio de comunicación científica desde los tiempos del ‘Journal des Scavants‘ o la ‘Philosophical Transactions‘, por lo que se toman muy en serio los casos denunciados.

Journal de Scavants - portada

Los científicos solemos trabajar en instituciones públicas, que pagan nuestros salarios y sufragan los gastos de las infraestructuras, equipos y proyectos de investigación. Sabemos que el dinero público tiene nos límites y que no hay para todos. Un año se puede poner en marcha un laboratorio en biotecnología de último nivel, es posible que no haya dinero para explorar una cueva donde creemos que hace treinta mil años vivieron los neandertales. Por ello, quienes reciben esos fondos deben devolver a la sociedad, con su trabajo honrado y, si es posible, con creces, esa inversión llevada a cabo por los ciudadanos y ciudadanas.

La transparencia en la actividad investigadora es totalmente necesaria y, por eso, los resultados de la investigación deben estar accesibles en abierto para el resto de la comunidad científica. En realidad no solo los resultados, los conjuntos de datos deben estar depositados en repositorios de libre acceso también.

Por ello, casos como el denunciado en la Universidad de Córdoba hace unos días, donde un «investigador» ha sido sancionado con suspensión por 13 años de empleo y sueldo por mala praxis abusiva y repetitiva en sus investigaciones (ha llegado a publicar artículos cada 37 horas en el campo de la Química Verde), son verdaderos lunares que obligan a plantearnos diversas cuestiones:

La primera: el sistema de promoción de la carrera docente e investigadora valora mucho más la investigación que la docencia. Eso es algo congénito en España (en Portugal también me cuentan mis amigos de la Universidade do Minho). España no es una potencia del i+d+i mundial, pero somos casi imbatibles en artículos publicados en revistas científicas internacionales, últimamente con los gastos de publicación sufragados total o casi totalmente con fondos públicos. ¿No parece incongruente?

En segundo lugar, incluso pudiendo asumir lo anterior (como lo de «pulpo animal de compañía» del anuncio), ¿de verdad existe tanta revista científica de calidad para que esto se lleve a cabo? Está claro que revistas existen, pero que buena parte de ellas (muchas de reciente aparición y rapidísimo crecimiento en los índices de impacto) han rebajado sus niveles de exigencia y calidad editorial también es cierto. Y encima, asistimos «cuasi» impávidos a la reciente aparición de muchas publicaciones que parecen haberse creado específicamente para acoger estos articulos «masivos» y cobrar APCs (gracias al Plan-S), sin apenas llevar a cabo procesos de revisión medianamente serios.

Llegados a este escenario, enfrente de un enemigo superior en número y armamento (el dinero), ¿podemos hacer algo? Lo cierto es que acabar con este negocio apoyado por fondos capital-riesgo se aventura complicado, pero no debemos quedarnos impasibles. En esta «batalla», la transparencia de los procesos editoriales se antoja como decisiva, sin olvidar que esa transparencia es un aspecto fundamental de la Ciencia Abierta porque fomenta la responsabilidad, la reproducibilidad y la fiabilidad de la investigación. Al compartir los datos, métodos y resultados de la investigación, los científicos aumentamos la calidad y el impacto de nuestras investigaciones, facilitaremos la colaboración y la innovación, permitiendo también que se verifiquen nuestros resultados y conclusiones.

La transparencia es esencial para alcanzar estos objetivos, garantizando que la investigación se lleve a cabo de forma ética y rigurosa, y que los resultados sean fiables y reproducibles. La información transparente sobre los métodos y resultados de una investigación permite a otros investigadores reproducir el estudio y validar sus conclusiones. Del mismo modo, el acceso abierto a los conjuntos de datos de la investigación permite volver a analizar los datos y probar hipótesis alternativas, lo que puede conducir a nuevos conocimientos y descubrimientos. Ademas, está claro que la transparencia ayuda a prevenir prácticas científicas indebidas, como el plagio y la falsificación de datos, porque permite detectar y denunciar estos problemas. Otro motivo más para evolucionar hacia la CIencia Abierta.

También hay casos donde la apertura de resultados y conjuntos de datos permite a la comunidad científica corregir errores presentes en las investigaciones. Casi todos recordaremos el tremendo error del «Experimento Opera» que afirmaba que los neutrinos podían llegar a velocidades más allá de la de la luz («superlumínica» es la palabra). La publicación de la investigación en abierto, en el repositorio Arxiv creo recordar, permitió rebatir la misma y el CERN, que participaba en el experimento original detectó fallos en el instrumental con el que se había llevado a cabo el experimento. Los autores de la investigación no cometieron mala praxis, solo se equivocaron, y eso se corrigió.

En resumen, la transparencia es un aspecto fundamental de la Ciencia Abierta que fomenta la credibilidad, fiabilidad y utilidad de la investigación científica. Al adoptar prácticas transparentes, los científicos pueden aumentar la calidad y el impacto de sus investigaciones, promover la colaboración y la innovación y contribuir al avance del conocimiento.

Principios FAIR: qué son y por qué son importantes

La nueva ley orgánica de universidades española (LOSU), dentro del artículo 12 dedicado al fomento de la Ciencia Abierta y Ciencia Ciudadana menciona los principios FAIR (acrónimo de ‘Findability, Accessibility, Interoperability, and Reusability‘)

qué son los principios FAIR de la Ciencia Abierta

Estos principios resultan esenciales en un mundo en el que la cantidad de datos científicos se duplica cada pocos años. Con tanto conjunto de datos disponibles, es cada vez más necesario encontrar maneras de hacer que sean útiles y accesibles para los investigadores de todo el mundo. Los principios FAIR proporcionan una guía para hacer precisamente eso. La idea la presentaron Wilkinson et al. en el artículo ‘The FAIR Guiding Principles for scientific data management and stewardship‘ publicado en la revista Scientific Data del grupo Nature

  • El primer principio, «encontrable«, significa que los datos científicos han de publicarse de manera que sean fácilmente identificables y localizables por cualquier persona que esté buscando información. Esto se logra mediante la asignación de identificadores únicos y permanentes a los datos, la utilización de metadatos descriptivos y la inclusión de información sobre el contexto en el que se recopilaron los datos.
  • El segundo principio, «accesible«, se refiere a la necesidad de hacer que el acceso a esos conjuntos de datos sea fácil para cualquier persona, en cualquier momento y lugar. Para ello, es muy importante eliminar todo tipo de barreras técnicas, legales y financieras que puedan impedir el acceso a los datos. Todo ello sin olvidar que estos conjuntos de datos deben ser accesibles en un formato legible para las personas y las máquinas.
  • El tercer principio, «interoperable«, se refiere a la necesidad de que los datos sean compatibles con los sistemas y herramientas utilizados por los investigadores. Esto será posible mediante el uso de de estándares y formatos comunes, que permiten que los datos sean intercambiados y combinados fácilmente.
  • El cuarto principio, y no por ello menos importante, «reutilizable» significa que los datos deben ser capaces de ser reutilizados por cualquier persona con cualquier propósito, siempre y cuando se respeten los derechos de autor y otros aspectos legales. Para ello, los datos deben ser claros y comprensibles, y deben estar disponibles en un formato que sea fácil de utilizar y manipular.

En definitiva, los principios FAIR permiten que los datos científicos sean más útiles y eficaces, lo que a su vez puede acelerar el avance de la investigación y ayudar a abordar problemas globales urgentes. Su uso masivo va a ayudar, sin duda alguna, a mejorar la calidad y la eficiencia de la investigación, y a fomentar la colaboración y el intercambio de conocimientos en todo el mundo. Esto último es trascendental, depositar para compartir conjuntos de datos es uno de los pilares de la Ciencia Abierta