
Nota: adaptación del editorial de homenaje de la revista Anales de Documentación al compañero y amigo más querido.
Desde el pasado verano, la pequeña familia formada en torno a la revista Anales de Documentación, en particular, y a la facultad de Comunicación y Documentación de la Universidad de Murcia en general, ha perdido a uno de sus miembros más queridos y destacados, el profesor Pedro Manuel Díaz Ortuño quien nos dejó a la temprana edad de 59 años tras luchar varios meses contra una larga y penosa enfermedad.
Pedro Manuel – así le llamaba su madre – era profesor de Tecnologías de la Información en nuestra Universidad desde 1989. Logró la titularidad en el año olímpico de 1992. Su docencia, en almacenamiento y acceso a la información, la desarrolló en nuestra facultad y también en la de Informática, el centro donde se formó en los años ochenta (nos formamos para ser correctos, somos compañeros de promoción, además de amigos desde esos días), como diplomado universitario. Años después, como también hice yo aunque en otra universidad, cursó la licenciatura en Documentación en la Universidad Politécnica de Valencia y los estudios de doctorado en nuestra universidad). Miembro del grupo de investigación en Tecnologías de la Información, participó en varios proyectos de transferencia. En el más reciente, e-labor@, analizamos la necesaria transformación digital en las entidades del Tercer Sector de Acción Social (TSAS). Resultado de este proyecto es el informe La transformación digital de entidades del Tercer Sector de Acción Social: un marco para la gestión documental, donde es autor del capítulo “Prospectiva de sistemas de gestión documental: factores claves para entidades TSAS”, dedicado a presentar la gestión documental actual y los sistemas que la implementan y que hemos reeditado en formato de artículo en el último número de la revista (sección de Estudios y Experiencias). Fue vicedecano de la facultad en varios equipos directivos y a él le debemos, entre otras cosas, el seguimiento de la construcción del edificio tan bonito que alberga nuestra facultad, una de las más dinámicas y creativas de la Universidad de Murcia.
Su relación con nuestra revista se remonta a los inicios de nuestra singladura, Pedro Manuel formó parte del primer comité editorial asumiendo la secretaría del mismo en ese y otros períodos. También fue el responsable del diseño de la maquetación de la edición impresa estableciendo (a nivel interno) las primeras normas, formatos y flujos de trabajo para la publicación de los artículos y de otras secciones de la revista. La solidez, claridad y pertinencia de estos criterios son tales que muchas de esas recomendaciones e instrucciones continúan plenamente vigentes hoy, veintiocho años después, con Anales de Documentación plenamente integrada en el ecosistema digital de la comunicación científica.
Precisamente, toda la tarea de puesta en marcha de la edición electrónica de la revista recayó en su persona, instalando la plataforma Open Journal System para la gestión editorial dentro de los servidores informáticos de nuestra facultad, lo que facilitó, unos años después, su migración al servidor revistas.um.es de nuestra editorial universitaria. Otro apartado donde destacó sobremanera fue en el rigor aplicado a la tarea de revisor. De hecho, raro es el número publicado donde no evaluara la pertinencia de uno o dos manuscritos al menos. También colaboró activamente en la sección de Reseñas, reforzando así su decisiva contribución editorial, gracias a la cual nuestra revista ha alcanzado los actuales niveles de calidad. Sin duda, ha sido uno de los grandes artífices del desarrollo de Anales de Documentación como vehículo de referencia en la comunicación científica del área. Sin su trabajo y dedicación, no estaríamos en este nivel.
Quienes hemos asumido responsabilidades en la revista a lo largo de los años le debemos un profundo agradecimiento por tan valiosa aportación, aunque ese sentimiento se nos antoja ahora como una isla ínfima dentro del océano ante la pérdida de la persona: el compañero de trabajo, el amigo de sus amigos, el esposo, el padre, el hijo y el hermano que nos ha dejado demasiado pronto. Pedro – así lo llamábamos los amigos, colegas y estudiantes – por fortuna pudimos despedirnos de ti y te has marchado sabiendo que, como dice la canción, tú “nunca caminarás solo”, siempre permanecerás acompañándonos en nuestra memoria y en las huellas que dejaste en la revista y en quienes compartimos camino contigo.
La Ciencia Abierta también te va a echar mucho de menos Pedro, y más ahora en estos tiempo donde los avances tecnológicos están abriéndose camino de forma imperativa e imparable.
Murcia, octubre de 2025
El Comité Editorial






