Gestión de Información

¿Qué necesitamos para construir un buscador IA sobre una colección documental?

Logo del proyecto DOCUMENTALIA

En la entrada anterior presentamos el proyecto DOCUMENTALIA y explicamos su propósito: formular preguntas en lenguaje natural sobre una colección de artículos científicos y obtener respuestas fundamentadas en los documentos recuperados. Ahora vamos a mirar dentro de este sistema.

Un buscador de este tipo no se construye simplemente conectando una colección de artículos de revista almacenados en PDF o XML-JATS con un modelo IA. Entre los documentos originales y la respuesta final existe una cadena de procesos que permite extraer, organizar, representar y recuperar la información. Un buscador IA sobre una colección documental necesita de un corpus documental, mecanismos de extracción y estructuración de información, un sistema de almacenamiento, una estrategia de fragmentación, una representación semántica de los contenidos, un sistema de recuperación y un modelo de lenguaje que genere la respuesta a partir de las evidencias recuperadas. DOCUMENTALIA utiliza precisamente esta arquitectura.

Arquitectura general de Documentalia

De los documentos a la respuesta

La secuencia reflejada en la figura representa, de forma general, la arquitectura del sistema que vamos a construir: Corpus → extracción → estructuración → base de datos → fragmentación → embeddings → recuperación → modelo de lenguaje → respuesta con fuentes. Esta arquitectura proporciona el mapa de lo que iremos construyendo. Algunas partes ya están desarrolladas cuando escribimos esta entrada en este cuaderno de bitácora, otras corresponden a fases aun inexploradas. Veamos qué función cumple cada componente de DOCUMENTALIA.

1. Corpus: definir sobre qué documentos queremos preguntar

Todo comienza con una colección documental o corpus que, en nuestro proyecto, la constituyen inicialmente los artículos de Anales de Documentación y Cuadernos de Gestión de Información. No son documentos creados expresamente para realizar el experimento, sino publicaciones reales ya editadas (algunas van camino de los 30 años) bajo distintas condiciones editoriales (los rimeros números de Anales de Documentación solo tenían edición impresa pero pronto pasamos a disponer de la digital y, desde hace ya bastante tiempo, sólo de la digital). Esto introduce un primer problema: el corpus no es homogéneo. Se dispone, mayoritariamente de documentos en formato PDF y también en XML-JATS (correspondientes a los últimos número de Anales de Documentación), revista pionera en nuestra universidad en esta cuestión junto con Anales de Psicología). Los primeros conservan principalmente la presentación visual del artículo y los segundo contienen información estructurada mediante etiquetas; los segundos y serán los que se irán añadiendo a DOCUMENTALIA a partir de ahora.

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Vista de un artículo en formato XML-Jats en la revista Anales de Documentación

Por tanto, antes de pensar en aplicar la inteligencia artificial, es preciso saber qué documentos tenemos y qué podemos extraer de ellos.

2. Extracción: convertir documentos en datos

El siguiente componente es el parser. En recuperación de información es el programa encargado de interpretar los documentos y extraer la información que necesitamos. En un artículo científico queremos reconocer elementos como: título, autores, afiliaciones, fecha, revista, volumen, número, identificadores, resúmenes, palabras clave, secciones y referencias bibliográficas.

El problema a abordar es diferente según el formato. En los artículos que están ya redactados en XML-JATS, por ejemplo, una etiqueta puede indicar explícitamente que determinado texto corresponde al título o a un autor. En los documentos escritos en PDF (la gran mayoría), esa estructura debe ser reconstruida a partir del contenido y de determinadas regularidades documentales.

Cuestiones a resolver

Hay que tener presente que extraer el texto de un documento no implica haber extraído su estructura ni haber identificado correctamente la información que contiene. Esta cuestión ha ocupado la mayor parte del tiempo dedicado al proyecto en las primeras fases y será objeto de las próximas entradas.

3. Estructuración: representar documentos diferentes de una forma común

Los documentos originales pueden representar una misma información de maneras distintas. Un artículo puede disponer de DOI, otro, de handle; otro puede aportar los dos identificadores permanentes (eso sería lo deseable aunque, de momento, el repositorio de la Universidad de Murcia no devuelve el handle en la consulta por algún tipo de protección de seguridad), puede presentar tres resúmenes hasta en diferentes idiomas (es frecuente en los artículos escritos por autores brasileños); una reseña tiene una estructura completamente diferente de un artículo de investigación. Necesitamos transformar esa diversidad en una representación común.

Así entendido, la estructuración y normalización documental consiste en organizar la información extraída conforme a un modelo estable, independientemente de cómo estuviera originalmente representada. Gracias a ello, DOCUMENTALIA puede tratar de forma coherente artículos procedentes de diferentes formatos y épocas.

4. Base de datos: conservar la estructura del corpus

La información normalizada se almacena en una base de datos relacional creada al principio del proyecto con MySQL. En ella no guardamos únicamente una sucesión de textos, representamos entidades y relaciones: revistas, artículos, autores, afiliaciones, resúmenes, palabras clave, secciones, referencias e identificadores. Esto permite saber, por ejemplo, qué autores pertenecen a un artículo, qué resúmenes tiene, qué secciones hemos reconocido o qué DOI y handle permiten identificarlo. La base de datos y la futura búsqueda semántica cumplen, por tanto, funciones diferentes: la base de datos conserva la estructura conocida de la colección y la búsqueda semántica permite localizar información por su significado. Ambas formas de representación serán necesarias.

5. Fragmentación: dividir para recuperar mejor

Un artículo científico completo es una unidad demasiado grande para responder con precisión a una pregunta concreta (un artículo puede tratar varios temas y/o cuestiones). Si la información relevante está contenida en dos párrafos de un documento de veinte páginas, necesitamos ser capaces de recuperar esos párrafos y no necesariamente el artículo completo. Para ello dividiremos el contenido en fragmentos o chunks. El proceso de fragmentar persigue crear unidades de texto adecuadas para la recuperación: suficientemente pequeñas para ser precisas y suficientemente amplias para conservar el contexto. En una colección científica surge además una posibilidad interesante: aprovechar la propia estructura del artículo —introducción, metodología, resultados, discusión, conclusiones— para realizar una fragmentación más informada que un simple corte cada determinado número de palabras. Esta será una de las decisiones que tendremos que evaluar experimentalmente.

6. Embeddings: representar semánticamente los fragmentos

Una vez creados los fragmentos necesitamos una forma de comparar su significado con el de las preguntas formuladas por los usuarios, Aquí aparecen los embeddings (representación numérica de un contenido textual que permite comparar computacionalmente su proximidad semántica con otros textos).

Esquema del proceso de embeddings: fragmentos de un artículo científico se transforman en vectores numéricos que permiten comparar y recuperar textos por su significado semántico.
¿Qué es un embeding?

De manera simplificada, a un fragmento de texto se le aplica un modelo de embeddings para producir un vector. A la pregunta del usuario se le ha de aplicar el mismo procedimiento (tal como hace el modelo tf-idf en la RI clásica). De esta forma, tendremos dos vectores (representaciones) que se van a comparar para localizar fragmentos relacionados con una pregunta aunque no utilicen exactamente las mismas palabras. Es importante precisar qué los embeddings no responden a la pregunta, sino que ayudan a localizar qué partes del corpus pueden contener la respuesta.

7. Recuperación: encontrar las evidencias

El siguiente componente selecciona, entre todos los fragmentos disponibles, aquellos más relevantes para la consulta. La proximidad entre embeddings puede constituir uno de sus mecanismos, pero no tiene por qué ser el único, se puede combinar búsqueda semántica con términos, metadatos, fechas, revistas u otros criterios de la búsqueda clásica.

Esquema del proceso de recuperación semántica: una pregunta se compara con los fragmentos del corpus, se seleccionan las evidencias más relevantes y se envían al modelo de lenguaje para generar la respuesta.
Esquema del proceso de recuperación semántica

La calidad de esta fase es crítica. Un modelo de lenguaje difícilmente podrá construir una respuesta correctamente fundamentada si previamente le proporcionamos fragmentos irrelevantes. Por ello, DOCUMENTALIA tendrá que evaluar dos cuestiones diferentes: (1) ¿hemos recuperado las evidencias adecuadas? y (2) el modelo ha respondido correctamente utilizando esas evidencias?

Separar ambas preguntas permitirá localizar mejor dónde se produce un posible error. No debemos olvidar que la recuperación no genera la respuesta: selecciona los fragmentos del corpus que pueden contener la información necesaria.

8. Modelo de lenguaje: generar la respuesta

Solo después de recuperar información necesaria interviene el modelo de lenguaje o LLM. El mismo recibe la pregunta junto con los fragmentos seleccionados y genera una respuesta utilizando ese contexto documental. Se puede resumir en:

Modelo LLM: pregunta + fragmentos recuperados → LLM → respuesta

La función del modelo no es sustituir al sistema de recuperación, sino interpretar y sintetizar las evidencias que este ha localizado. En DOCUMENTALIA añadimos una condición esencial: la respuesta debe mantener la relación con los artículos de los que procede la información.

9. Respuesta con fuentes: cerrar el círculo documental

El resultado que buscamos no es simplemente un texto generado, aspiramos a obtener una respuesta trazable, acompañada de las fuentes utilizadas para construirla y, siempre que sea posible, con acceso al artículo correspondiente. Esto permite al usuario pasar de la respuesta generada al documento original y comprobar la evidencia. En una aplicación sobre artículos científicos como es nuestro proyecto, esta trazabilidad es especialmente importante porque la respuesta no debe convertirse en el punto final de la búsqueda, sino en una nueva vía de acceso a los documentos (artículos científicos) que contienen el conocimiento recuperado.

Hay componentes que atraviesan toda la arquitectura

El esquema de DOCUMENTALIA incorpora además varias capas transversales.

  • El control de calidad debe comprobar que la extracción y normalización son correctas.
  • Los identificadores persistentes mantienen la identidad y trazabilidad de los documentos.
  • El registro y la monitorización permiten conocer qué ocurre durante los procesos automáticos y localizar incidencias.

Finalmente, la ética y la transparencia afectan al sistema completo: procedencia de la información, trazabilidad de las fuentes, tratamiento de los documentos y uso responsable de los modelos de inteligencia artificial. No son etapas que ocurran al final, son requisitos que acompañan a todo el proceso.

No todo es inteligencia artificial

En la anterior entrada ya hacíamos mención a esta cuestión, reincidimos en ella. La arquitectura general del proyecto permite extraer una primera conclusión: no se trata únicamente de un problema de inteligencia artificial, es también un problema de gestión documental, representación de información, bases de datos y recuperación de información.

No todo es IA en DOCUMENTALIA

Antes de que un modelo de lenguaje pueda generar una respuesta habrá que seleccionar los documentos, interpretarlos, estructurar su información, almacenarla, dividir su contenido, representarlo y recuperar las evidencias adecuadas. La IA generativa ocupa una posición importante en la arquitectura, pero depende de todo lo que ocurre antes. Esta perspectiva es especialmente relevante en DOCUMENTALIA porque queremos comprobar hasta qué punto esta arquitectura puede reutilizarse con otras colecciones: repositorios institucionales, revistas, tesis doctorales, informes técnicos, colecciones patrimoniales o bibliotecas digitales.

¿Por dónde empezamos?

Se puede decir que ya disponemos del mapa general, toca ahora comenzar a recorrerlo de izquierda a derecha. El primer obstáculo apareció muy pronto: los artículos de las revistas no tienen todos la misma estructura ni están disponibles en el mismo formato de fichero. El gran problema han sido las maquetaciones, aspecto que podría parecer insignificante ante la potencia de la tecnología LLM, se ha convertido en un problema, tanto por los cambios de plantilla como por los muchos fallos a la hora de editar los artículos (es difícil encontrar tres o cuatro seguidos «bien maquetados»). Muchas formas de escribir en la Ciencia han cambiado con los años, también ha cambiado la norma para las referencias bibliográficas y existen artículos de investigación, reseñas, editoriales y otros tipos de documentos.

Por tanto, antes de construir embeddings o conectar un modelo de lenguaje, ha habido que resolver una cuestión mucho más básica: ¿cómo convertir una colección de documentos heterogéneos en un corpus estructurado que una máquina pueda interpretar de forma consistente?

Con suerte, lo podremos explicar en la siguiente entrada.

DOCUMENTALIA: buscador IA para revistas científicas

logotipo de DOCUMENTALIA

Los buscadores de las plataformas que alojan a las revistas científicas permiten localizar artículos localizando títulos, autores, palabras clave o términos presentes en los documentos. Pero, ¿qué ocurre si queremos hacer una pregunta sobre el contenido de una colección («documentos sobre comportamiento informacional«, por ejemplo) y obtener una respuesta elaborada a partir de los artículos publicados en esas revistas? Necesitaríamos un buscador IA con más capacidades.

DOCUMENTALIA es un proyecto experimental para desarrollar un buscador basado en inteligencia artificial sobre el texto completo de revistas científicas (Anales de Documentación y Cuadernos de Gestión de Información en este caso, dos de las revistas editadas por nuestra facultad y en las que participamos en el comité editorial. El objetivo de este proyecto es que el usuario pueda formular preguntas en lenguaje natural y recibir respuestas construidas a partir de los documentos de la colección, manteniendo siempre la posibilidad de identificar y consultar las fuentes utilizadas (tanto los artículos publicados en estas dos revistas como las referencias en las que se han basado los autores).

Cabecera de Anales de Documentación y de Cuadernos de Gestión de Información en el portal de revistas de la Universidad de Mucia
Cabeceras de las dos revistas indexadas en el proyecto DOCUMENTALIA

A lo largo de esta serie de entradas iremos explicando paso a paso cómo estamos construyendo el sistema, los problemas encontrados y las soluciones adoptadas.

¿Por qué construir un buscador con IA para una revista científica?

Un buscador convencional suele responder bien a una pregunta del tipo: «¿Qué artículos contienen el término «preservación digital»?«. Sin embargo, resulta algo más complicado utilizarlo para responder a preguntas como: «¿Qué problemas relacionados con la preservación digital han estudiado los artículos publicados en la revista?» (aunque el «modo IA» de Google puede matizar esta afirmación). La diferencia es importante: de forma habitual se buscan documentos que contienen determinadas palabras, con la ayuda de la IA intentaremos recuperar información relevante, relacionarla y generar una respuesta fundamentada en los documentos recuperados.

Aquí es donde entran en juego los sistemas de recuperación aumentada mediante generación ‘Retrieval-Augmented Generationde los que hablamos en un post anterior. Esta tecnología combina dos procesos:

  1. Recuperación de información: localizar de forma selectiva dentro de una colección los documentos o fragmentos más relacionados con la pregunta.
  2. Generación de la respuesta: un modelo de lenguaje utiliza la información recuperada como contexto para elaborar la respuesta.

En DOCUMENTALIA vamos a añadir una tercera exigencia: la trazabilidad, entendida bajo el paradigma de que una respuesta sobre literatura científica solo resulta verdaderamente útil si podemos saber qué documentos sustentan la información proporcionada.

¿Qué queremos conseguir?

El objetivo se representa en un esquema muy simple: Pregunta del usuario → búsqueda en los artículos → recuperación de evidencias → generación de la respuesta → identificación de las fuentes

Esquema básico del funcionamiento de DOCUMENTALIA
Esquema básico del funcionamiento de Documentalia

Nuestro proyecto de buscador no pretende entrenar un nuevo modelo IA con los artículos de estas revistas. El planteamiento es diferente porque se aspira a construir una infraestructura que permita a un modelo consultar una colección documental previamente procesada y recuperar de ella la información necesaria para responder a una pregunta. Esta distinción va a ser muy importante durante todo el proyecto.

Sorpresa: el verdadero problema empieza antes de la IA

Cabe pensar que la parte más complicada consiste en conectar los documentos con un modelo de lenguaje, pero no es así. Antes de llegar a ese punto necesitamos responder a preguntas mucho más elementales:

  • ¿Qué documentos forman el corpus?
  • ¿En qué formatos se encuentran editadas?
  • ¿Siguen todas las mismas plantillas a lo largo de los años de edición de las revistas (Anales de Documentación tiene casi 30 años de antigüedad). ¿Los editores y/o los autores han respetado las plantillas y las normas editoriales?
  • ¿Cómo extraemos de los artículos títulos, autores, resúmenes, palabras clave, secciones y referencias?
  • ¿Cómo identificamos inequívocamente cada artículo?
  • ¿Cómo almacenamos toda esa información?
  • ¿Cómo comprobamos que la extracción ha sido correcta?
  • ¿Qué parte del contenido debemos proporcionar posteriormente al sistema de recuperación?

El paso del tiempo no es cuestión baladí. Una revista científica evoluciona. Los artículos más recientes de Anales de Documentación se editan en PDF y XML-JATS, y presentan una estructura muy regular, mientras que buena parte del corpus solo está disponible en PDF y el diseño editorial, la estructura de los artículos y las normas bibliográficas han cambiado durante los años (se pasó de ISO 690 a APA hace unos años). La otra revista, que aporta menos artículos porque sólo se editó durante unos años, tiene normas de formato diferentes sustancialmente, otra dificultad añadida. Por ello, antes de construir el buscador hay que convertir un conjunto documental heterogéneo en un corpus estructurado, normalizado y susceptible de ser procesado automáticamente.

La elección de un corpus real nos lleva a enfrentarnos a problemas que difícilmente aparecen en una demostración construida con unos pocos documentos:

  • documentos PDF y XML-JATS
  • artículos publicados en diferentes épocas
  • textos en español, portugués e inglés
  • artículos de investigación, reseñas y otros tipos documentales
  • diferentes estructuras y diseños de página
  • cambios en los sistemas de identificación de los documentos (hoy en día nadie discute el uso del DOI, identificador que no existía hasta hace unos años)
  • distintas formas de presentar autores, afiliaciones, resúmenes, palabras clave y referencias bibliográficas.

Esta heterogeneidad convierte nuestras dos revistas en un buen laboratorio para estudiar cómo construir sistemas de recuperación con IA sobre colecciones científicas reales.

Un proyecto que explicaremos paso a paso

Esta entrada inicia una serie en la que documentaremos el desarrollo de DOCUMENTALIA desde la preparación de los documentos hasta la construcción y evaluación del buscador. El proceso puede resumirse inicialmente en varias etapas: Corpus → extracción → estructuración → base de datos → fragmentación → embeddings → recuperación → modelo de lenguaje → respuesta con fuentes

Arquitectura general de DOCUMENTALIA
Arquitectura general de Documentalia

En las próximas entradas comentaremos (o lo intentaremos al menos) qué ocurre en cada una de estas etapas, prestando especial atención a los problemas encontrados, porque algunas de las decisiones más interesantes del proyecto han ido surgiendo precisamente cuando los documentos reales no se comportaban como esperábamos (lo que ha ocurrido más frecuentemente de lo deseado).

¿Puede aplicarse este procedimiento a otras colecciones?

Comònentes a desarrollar en documentalia
Documentalia: componentes a desarrollar

Ese es uno de los objetivos de esta serie de entradas: transferir el conocimiento adquirido. Buena parte de los problemas que estamos abordando en nuestro proyecto con dos revistas aparecen también al trabajar con repositorios institucionales, colecciones digitalizadas, revistas históricas, tesis doctorales, informes técnicos o bibliotecas digitales. Por eso no queremos presentar únicamente el resultado final, vamos a documentar el proceso de construcción y explicar qué decisiones pueden reutilizarse en otros proyectos.

En la siguiente entrada partiremos de una pregunta básica: ¿qué componentes necesitamos realmente para construir un buscador IA sobre una colección documental?

Gracias a ChatGPT

Logo de chatgpt

El desarrollo de DOCUMENTALIA cuenta con ChatGPT como asistente en las distintas fases del proyecto, no como sustituto de las decisiones de diseño, programación y validación. La interacción con el modelo se ha utilizado para analizar la estructura de documentos reales, diseñar y depurar los parsers de XML-JATS y PDF, interpretar errores, proponer modificaciones del código, definir el modelo de datos, establecer procedimientos de validación y documentar las sucesivas decisiones adoptadas. El proceso es deliberadamente iterativo: (1) se seleccionan documentos del corpus; (2) se ejecutan los programas desarrollados; (3) se contrastan sus resultados con los documentos originales y (4) los errores detectados sirven para plantear nuevas correcciones y pruebas. Esta forma de trabajo convierte la IA generativa en una herramienta de apoyo a la programación, análisis y resolución de problemas bajo supervisión humana, mientras que el corpus, los criterios de validación y las decisiones finales permanecen bajo control del responsable del proyecto.

«Explorando el comportamiento informacional» de Tom Wilson

La Editorial de la Universidad de Murcia (EDITUM) acaba de estrenar la serie de la Cátedra UNESCO en Gestión de la Información con la traducción del libro ‘Exploring Information Behavior‘ de Tom Wilson, obra de referencia en el campo del comportamiento informacional. Este texto analiza cómo las personas interactúan con la información en distintos contextos. Define la información como una señal modulada y recorre su evolución desde la tradición oral hasta la era digital. A través de diversos modelos teóricos, examina las etapas de búsqueda, los factores psicológicos y sociales implicados, así como las barreras de acceso. También incorpora la dimensión afectiva y fenómenos actuales como la desinformación. Finalmente, ofrece una guía metodológica para investigar cómo se descubre, procesa y utiliza la información en la vida cotidiana.

¿Qué es el comportamiento informacional?

El comportamiento informacional puede entenderse como la interacción humana con las fuentes, canales y contextos de información. Incluye la búsqueda activa, el descubrimiento incidental, el uso, la comunicación, el intercambio y también la evitación de información.

Esta definición es amplia a propósito. No se limita al uso de bibliotecas, bases de datos o buscadores académicos, incorpora también acciones cotidianas como preguntar a otra persona, consultar una web, leer un mensaje, recibir una recomendación algorítmica o decidir no acceder a determinada información.

Idea clave: la información no solo se busca; también se encuentra, se interpreta, se comparte y, en ocasiones, se evita.

La información como señal: una definición operativa

Uno de los planteamientos más interesantes de Wilson es su definición funcional de información como una «señal modulada que puede ser interpretada por un receptor«. Esta idea permite entender la información más allá del documento escrito o del recurso digital.

Desde una señal biomédica en un monitor hospitalario hasta la luz de una estrella analizada por un astrónomo, pasando por el lenguaje oral, el texto impreso o una imagen digital, la información depende de la existencia de un receptor capaz de interpretarla.

Implicación principal: el comportamiento informacional comienza antes de la búsqueda consciente, porque las personas reciben, procesan e interpretan señales constantemente.

El ser humano como animal informacional

Wilson plantea una idea especialmente potente: todas las sociedades humanas han sido siempre sociedades de la información. La llamada sociedad de la información no representa, por tanto, una ruptura absoluta, sino una intensificación tecnológica de una característica estructural de la vida humana.

Desde la tradición oral hasta la escritura, desde la imprenta hasta la web, las sociedades han dependido de la producción, transmisión y conservación de información para sobrevivir, organizarse, aprender y tomar decisiones.

Esta perspectiva permite conectar el comportamiento informacional con procesos antropológicos, sociales, educativos y tecnológicos. La información no es solo un recurso documental: es una condición de la acción humana.

Tipos de comportamiento informacional

El comportamiento informacional adopta formas muy diversas. Puede manifestarse como búsqueda activa, cuando una persona consulta una fuente para resolver una necesidad concreta; como descubrimiento pasivo, cuando recibe información sin haberla solicitado explícitamente; o como interacción social, cuando obtiene o comparte información mediante conversaciones, redes personales o trabajo colaborativo.

En el entorno digital actual, estas formas se mezclan continuamente. Una persona puede iniciar una búsqueda en Google, encontrar información recomendada por una red social, contrastarla con otra persona y terminar utilizando una herramienta de inteligencia artificial para sintetizarla.

Esta complejidad confirma una de las tesis centrales del libro: el comportamiento informacional no es lineal, sino situado, iterativo y dependiente del contexto.

Factores que condicionan el comportamiento informacional

El comportamiento informacional no es uniforme. Está condicionado por factores personales, contextuales y emocionales. Entre los factores personales se encuentran el nivel educativo, la experiencia previa, las competencias informacionales o la percepción de autoeficacia. Entre los factores contextuales destacan el acceso a recursos, el entorno social, la cultura organizativa o las condiciones materiales de búsqueda.

La dimensión emocional también desempeña un papel decisivo. La ansiedad, el miedo, la incertidumbre o la confianza pueden activar, bloquear o modificar la búsqueda de información. Por ejemplo, una persona que recibe un diagnóstico médico puede buscar información de forma intensiva, apoyarse en grupos de ayuda o, por el contrario, evitar información por miedo a lo que pueda descubrir.

Conclusión clave: el comportamiento informacional es situacional, dinámico y profundamente humano.

Modelos de comportamiento informacional

Uno de los aspectos más sólidos de Explorando el comportamiento informacional es que Thomas D. Wilson no construye su propuesta en aislamiento, sino que la inserta dentro de una tradición teórica amplia y acumulativa. Esto permite entender el comportamiento informacional no como un fenómeno único y cerrado, sino como un campo interpretativo en el que convergen distintos modelos, cada uno enfocado en dimensiones específicas del proceso.

El propio modelo de Wilson actúa como marco integrador. En él, la necesidad de información no aparece como un punto de partida abstracto, sino como una consecuencia directa del contexto vital de la persona. Las necesidades informativas emergen de situaciones concretas: trabajo, enfermedad, aprendizaje, toma de decisiones o participación social. A partir de ahí, el modelo incorpora factores intervinientes, como la disponibilidad de recursos, las barreras cognitivas y sociales, la motivación o la autoeficacia, que pueden facilitar o bloquear la búsqueda.

Este enfoque permite entender por qué, ante una misma necesidad, distintas personas adoptan comportamientos completamente diferentes. Una persona puede buscar información en una base de datos especializada, otra puede consultar a un experto y otra puede no buscar nada porque carece de recursos, competencias o confianza suficiente.

Wilson complementa su planteamiento con otros modelos ampliamente consolidados en la literatura. Uno de los más influyentes es el modelo del proceso de búsqueda de información de Carol Kuhlthau, que introduce una dimensión especialmente relevante: la afectiva. Frente a visiones puramente racionales, Kuhlthau muestra que la búsqueda de información está atravesada por emociones cambiantes, desde la incertidumbre inicial hasta la confianza final. Esta incorporación de lo emocional resulta clave para comprender comportamientos reales en contextos de alta implicación personal.

En una línea complementaria, el modelo de Gary Marchionini aporta una visión dinámica del proceso. La búsqueda no se concibe como una secuencia lineal de pasos, sino como una actividad iterativa en la que el usuario reformula continuamente sus estrategias a medida que interactúa con los sistemas de información. Esta idea resulta especialmente actual en entornos digitales, donde explorar, probar, comparar y ajustar la consulta forman parte de la experiencia cotidiana.

Para estructurar conceptualmente estas acciones, Wilson recurre también a la teoría de la actividad desarrollada por Yrjö Engeström. Este enfoque permite descomponer el comportamiento en niveles —actividad, acciones y operaciones— y situarlo dentro de un contexto social determinado. Gracias a esta perspectiva, se evita una simplificación excesiva del comportamiento informacional y se reconoce su carácter situado y contextual.

En el origen mismo del proceso informativo, el modelo de necesidades de información de Robert S. Taylor resulta especialmente esclarecedor. Taylor plantea que la necesidad de información no surge siempre de forma completamente definida, sino que evoluciona desde estados difusos o viscerales hasta formulaciones explícitas. Esta evolución explica por qué muchas búsquedas comienzan con términos vagos o imprecisos y se refinan progresivamente.

Finalmente, Wilson incorpora principios generales como el principio del mínimo esfuerzo formulado por George Zipf. Este principio sostiene que las personas tienden a minimizar el esfuerzo en sus actividades informativas, lo que se traduce en la preferencia por fuentes accesibles o familiares, incluso cuando no son necesariamente las más rigurosas. En el contexto actual, esta idea ayuda a explicar el predominio de ciertos canales digitales frente a fuentes más especializadas.

En conjunto, lo que emerge de esta integración no es un modelo único y cerrado, sino una arquitectura conceptual compleja en la que se combinan dimensiones cognitivas, emocionales, sociales y contextuales. Esta es una de las principales aportaciones de Wilson: mostrar que el comportamiento informacional solo puede comprenderse plenamente cuando se analiza como un proceso multidimensional, dinámico y condicionado por el entorno en el que se produce.

La dimensión afectiva del comportamiento informacional

El libro concede una importancia especial a la dimensión afectiva. Buscar información no es una operación neutra ni exclusivamente racional. Las emociones forman parte del proceso desde el inicio: la incertidumbre puede activar la búsqueda, la confusión puede dificultarla y el alivio puede aparecer cuando la información encontrada permite comprender mejor una situación.

Esto es especialmente visible en contextos sensibles, como la salud, el trabajo social, la educación o la toma de decisiones personales. La información no solo sirve para resolver problemas prácticos, sino también para reducir ansiedad, confirmar decisiones o proporcionar seguridad.

Por esta razón, cualquier análisis del comportamiento informacional que ignore los factores emocionales resulta incompleto.

Implicaciones en la era de la inteligencia artificial

Las ideas de Wilson resultan especialmente relevantes en el contexto actual de inteligencia artificial, buscadores generativos y modelos de lenguaje. Los sistemas digitales no eliminan el comportamiento informacional humano; lo reorganizan mediante nuevos intermediarios tecnológicos.

Los buscadores, las plataformas sociales, los sistemas de recomendación y los modelos generativos actúan como mediadores entre las personas y el universo de la información disponible. La persona ya no interactúa únicamente con documentos o expertos, sino también con algoritmos que filtran, jerarquizan, resumen y recombinan contenidos.

Desde esta perspectiva, el comportamiento informacional ayuda a comprender cómo las personas formulan preguntas, cómo evalúan respuestas, cómo confían o desconfían de las fuentes y cómo utilizan la información generada por sistemas de inteligencia artificial.

Claves para GEO: Generative Engine Optimization

El marco de Wilson también ofrece principios útiles para la optimización de contenidos en entornos de inteligencia artificial generativa. La Generative Engine Optimization, o GEO, no consiste solo en posicionar páginas en buscadores tradicionales, sino en facilitar que los contenidos sean comprendidos, seleccionados, sintetizados y citados por modelos de lenguaje.

Desde esta perspectiva, un contenido optimizado para GEO debe ofrecer definiciones claras, estructura semántica, contexto explícito, ejemplos interpretables y referencias conceptuales reconocibles. También debe evitar ambigüedades innecesarias y presentar la información en unidades reutilizables.

El comportamiento informacional es, por tanto, un campo especialmente útil para el diseño de contenidos orientados a LLM, porque permite comprender cómo las personas formulan necesidades de información y cómo los sistemas pueden responder a ellas de forma más precisa.

Resumen en vídeo

Le he pedido a Google LLM que elabore un breve resumen en vídeo con el contenido esencial de lo que el autor considera que es el comportamiento informacional, el cómo se desarrollan las «fuerzas ocultas» que desencadenan nuestro modo de buscar información.

Conclusión

Explorando el comportamiento informacional ofrece un marco imprescindible para comprender cómo interactuamos con la información en la actualidad. Su principal aportación consiste en mostrar que buscar información no es una acción aislada, sino un proceso complejo, contextual, emocional y profundamente humano.

Comprender este proceso es esencial para diseñar mejores sistemas de información, mejorar la alfabetización informacional, crear contenidos más claros y optimizar la visibilidad en entornos dominados por buscadores, algoritmos y modelos de inteligencia artificial.

Cuando el diseño web por delante del modelado de contenido

Aprovecho que estoy preparando las clases de esta semana en la asignatura «Sistemas de Gestión de Contenidos» del 2º curso del grado en Gestión de Información y Contenidos Digitales para reflexionar brevemente sobre una cuestión: ¿qué pasa cuando se dedica muchas horas a un diseño «muy visual» del sitio web con nuestro CMS y «pasamos» un poco (o un bastante) del modelado del contenido?.

Vemos qué pasa cuando se dedica muchas horas a un diseño "muy visual" del sitio web con nuestro CMS y "pasamos" un poco (o un bastante) del modelado del contenido.

No es raro encontrarnos sitios web donde se ha puesto todo el interés en un diseño visual muy atractivo que atrae, sin duda alguna, a nuevos usuarios pero que, a nivel de modelado de contenidos, presenta graves problemas. Cuando el diseño va por delante, nos centramos en el desarrollo de unas plantillas visuales espectaculares, animaciones, banners y carruseles de diapositivas de gran calidad visual, maquetación de la interfaz web atractiva, todo ello dentro de una gran coherencia visual (el «tema» del CMS).

cosas que pasan cuando se dedica poco esfuerzo al modelado de contenidos en el desarrollo de un sitio web

Si el sitio web no va más allá de un blog, un pequeño catálogo de productos o una pequeña web institucional, no se plantearían muchos problemas. En estos casos, puede resultar suficiente con los tipos de contenido base «página» y «entrada» (‘post’), con introducir las fechas en formato de texto libre («12/06/2025» o «12-jun-26», a elección del usuario incluso), no tener normalización alguna de cómo introducir el nombre de un autor de un libro («Juan Antonio Pérez López» o «Juan A. Pérez López» o «Pérez López, Juan Antonio»), que la taxonomía del sitio web no esté muy trabajada (o sin trabajar directamente, dejando a los usuarios construirla sin consistencia alguna) y, finalmente, no existe relación entre tipos de contenido específicos (básicamente por su escasez o ausencia). En definitiva, mucho diseño y poca gestión de información, algo parecido a lo que le está ocurriendo ahora al equipo Aston Martin de F1, que ha contratado un «mago» del diseño como Adrian Newey y unos motores Honda que no son capaces de llevar a cabo quince vueltas seguidas a un circuito.

En estos sitios web, poco más se puede hacer que navegar por las distintas secciones, usar el buscador o esperar que la nube de etiquetas esté construida con algún criterio. Si quisiéramos consultar un histórico de «actividades culturales»desarrolladas en el último año, tendríamos el problema de que no existe ese tipo de contenido específico y que, además, la búsqueda por fechas puede resultar complicada al no esta normalizado el formato de entrada.

El CMS termina convirtiéndose casi en un editor de texto "glorificado".

La solución suele terminar siendo manual, se copia contenido de entradas que recuperamos (manualmente casi siempre) de la web para pegarlo en listas elaboradas a mano (como si trabajáramos con el editor de texto normal, de ahí el apelativo de «glorificado» de la imagen). El resultado final es escasa y frágil agregación de contenidos (poco se puede extraer por medio de consultas automáticas), mucho trabajo repetitivo, algo que debería obviar el uso de un CMS, produciéndose una situación de «deuda técnica», algo parecida a la que Honda tiene ahora con la escudería Aston Martin y con todos los aficiones a la Fórmula 1 que ven que Fernando Alonso difícilmente podrá aspirar a un podio en esta su última temporada (o no) en los circuitos.

Esperemos que el CMS no nos lleve a acompetircon un coche normal en las carreras. Para ello hace falta modelado, metadatos, relaciones, agregación y diseño reutilizable.

Siguiendo con esta metáfora, hay que intentar que el diseño del CMS no nos obligue con un coche normal en las carreras. Para ello hace falta modelado de contenido adeucado, metadatos bien definidos, relaciones entre tipos de contenidos, vistas del contenido a partir de agregación, todo ello en un marco de diseño web útil y reutilizable.

Los CRIS y su papel en la Ciencia Abierta

CRIS son las siglas de ‘Current Research Information System‘ (sistemas de información de investigación), plataformas que representan un pilar esencial para que las instituciones de investigación adopten plenamente la estrategia de la Ciencia Abierta. Su importancia va más allá del registro de la producción científica —como artículos, capíutlos de libros o proyectos— ya que operan como una infraestructura de metadatos que lleva a cabo la conexión entre personas, publicaciones, datos, financiación e impacto de la investigación, facilitando la trazabilidad, visibilidad, interoperabilidad y reutilización del conocimiento. En un contexto en que las agencias financiadoras, las universidades y los repositorios convergen hacia la apertura, la transparencia y la responsabilidad en la investigación como pilares del tránsito a la Ciencia Abierta, los CRIS permiten que esa transformación se realice de forma sistemática y estructurada.

El CRIS como elemento conector en el contexto de la Ciencia (imagen elaborada con chatGPT).
El CRIS como elemento conector en el contexto de la Ciencia (imagen elaborada con chatGPT).

Un aspecto central del valor de un CRIS es su capacidad para articular el ciclo completo de la investigación: desde la financiación y la planificación de proyectos hasta la publicación, el depósito de datos, la transferencia y la evaluación. Esta visión sistémica favorece que las instituciones puedan cumplir con mandatos de acceso abierto y datos abiertos (por ejemplo, enlazando las publicaciones con sus versiones en repositorio o monitoreando embargos), que gestionen resultados más allá del artículo tradicional (conjuntos de datos de investigación, código de software libre, materiales docentes, etc.) y que generen métricas e informes para evaluación responsable. En este sentido, el CRIS actúa como una “capa de información contextual”: quién, qué, cuándo, con qué financiación, bajo qué proyecto, qué impacto, etc., mientras que los repositorios suelen limitarse de la preservación y difusión del objeto digital.

A nivel internacional encontramos ejemplos de CRIS que ilustran tanto el modelo como su relación con la Ciencia Abierta. Por ejemplo, el sistema nacional noruego CRIStin (Current Research Information System in Norway) permite documentar toda la producción académica de los investigadores noruegos y complementa su uso para evaluación del sistema de investigación público.

Cabecera del sitio web Cristin
Cabecera del sitio web Cristin

En Finlandia, Alemania y los Países Bajos también se han desarrollado modelos nacionales de gestión de la información de investigación, como documenta el informe de OCLC Research. También en Europa, la asociación euroCRIS promueve el estándar CERIF (Common European Research Information Format) con el fin de asegurar la interoperabilidad entre los CRIS.

Esquema general del estándar CERIF
Esquema general del estándar CERIF

Estos ejemplos muestran cómo los CRIS institucionales y nacionales se integran en un ecosistema mayor de datos e infraestructuras de Ciencia Abierta. En el caso de un país que adopte un CRIS nacional o regional, la ventaja es que se construye una infraestructura homogénea para la agregación de datos de múltiples instituciones, lo cual permite realizar análisis nacionales, comparativos y soportar políticas de Ciencia Abierta a gran escala.

En España, los CRIS institucionales de las universidades funcionan en estrecha relación con los llamados “portales de investigación” públicos, es decir, las interfaces visibles donde se exponen perfiles de personal investigador, grupos, publicaciones, proyectos y métricas. Dichos portales, alimentados por la base de datos de Dialnet y por el CRIS de cada institución académica, permiten la visibilidad institucional y cumplen una función de transparencia hacia la sociedad. La integración entre CRIS y portal es clave: el primero organiza, vincula y valida los metadatos, el segundo los presenta al público de forma navegable.

Este marco es fruto del Proyecto Hércules, impulsado por Crue Universidades Españolas, que proponía una arquitectura semántica común para los CRIS universitarios españoles, basada en estándares compartidos, ontologías alineadas y una solución de gestión de la investigación común. El resultado final facilita que los datos de diferentes universidades se puedan comparar, agregar y explotar de forma interoperable. Sin duda alguna, la clave de bóveda de este proyecto ha sido el papel de Dialnet, si el trabajo previo de esta fundación, todo el desarrollo de este proyecto hubiera resultado valdío. Una vez más se demuestra la frase de Bill Gates: ‘content is king‘. Poco a poco, se van implementando los portales de investigación de las universidades españolas y se está configurando un sistema de información científica agregado que puede asumir funciones similares a las de un CRIS colectivo para aquellas instituciones que no cuentan con soluciones propias completas. Estas plataformas son elementos articuladores de un ecosistema de investigación abierta, interoperable y de alcance cada vez mayor. A nivel internacional, los sistemas que adopten el estándar CERIF muestran cómo la gestión de la información investigadora se ha transformado en una infraestructura de infraestructuras (“infraestructura de segundo orden”) para la Ciencia Abierta. En España, esta convergencia entre CRIS, portales de investigación y plataformas cooperativas como Dialnet, señala una evolución hacia un modelo más integrado, transparente y orientado al bien público del sistema de investigación.

Tom Wilson e Information Research: pioneros del acceso abierto diamante

En la revista científica ‘Information Research: an electronic international journal‘ hemos dedicado un número especial a los 30 años de la puesta en marcha de la misma por parte de nuestro querido maestro Tom Wilson de la Universidad de Sheffield (y de la de Borâs en los últimos años). Para nosotros ha sido un honor haber participado en este número y casi en los treinta años de vida de esta revista gracias a la generosidad de su fundador.

Fragmento del sitio web de la revista (versión histórica
Fragmento del sitio web de la revista (versión histórica en https://informationr.net/ir/).
Fotografía de Tom Wilson (2010). Fuente: wikipedia
Fotografía de Tom Wilson (2010). Fuente: wikipedia

En nuestra aportación, que reproducimos en versión HTML a continuación, destacamos los vínculos que se han establecido entre nuestra Universidad, la revista y Tom, además de resaltar que esta revista es acceso abierto antes incluso de que se acuñara ese término y se difudiera tras el acuerdo de la Iniciativa por el Acceso Abierto firmada en Budapest en el año 2002. Sin duda alguna, Tom es un maestro, un genio y mejor persona.


Texto del artículo:

Son muchos los méritos contraídos por Tom Wilson a lo largo de toda su carrera docente e investigadora, en la que ha venido introduciéndonos en el estudio de la gestión de información y del comportamiento informacional en contexto prácticamente desde el inicio de estas disciplinas. En ambos casos, se produce el mismo fenómeno: con el paso del tiempo, ambas forman un binomio de muy difícil separación, por no decir indivisible, tal como dijo José Vicente Rodríguez Muñoz la mañana en la que le investimos Doctor Honoris Causa por nuestra Universidad (septiembre de 201). Es posible que, con anterioridad a Tom Wilson, otros autores pudieran haber realizado aproximaciones parciales alrededor de estos conceptos, pero quien, con su esfuerzo, dedicación y sabiduría, muchas veces acompañado de un grandísimo equipo de colaboradores, ha permitido su desarrollo e implantación dentro de la comunidad científica como temas de interés.

Acto de investidura de Tom Wilson como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia en el año 2010.
Acto de investidura de Tom Wilson como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia (2010).

De gran parte de todo ese trabajo ha sido testigo y depositaria la revista ‘Information Research: an electronic international journal‘, cuyo trigésimo aniversario celebramos con este número especial. Tal como informa la sección ‘About the Journal’ de su sitio web, fue fundada en 1995 por Tom Wilson en la Universidad de Sheffield y la ha dirigido casi todo este tiempo. En la presentación de la revista se comenta que ‘the Internet and the World ide Web were in their infancy, and the idea was to create a journal that covered the information disciplines in general’, recordando los significativos cambios acaecidos en nuestro campo durante todo este período, de proporciones exponenciales (casi hipergeométricas) en comparación con otros períodos anteriores donde la evolución seguía ritmos mucho más pausados.

Portada de un número de la revista Information Research en su diseño actual.
Portada de un número de la revista Information Research en su diseño actual (https://publicera.kb.se/ir).

La vocación internacional de la revista se observa claramente en el título de esta y constituye uno de sus puntos fuertes. No cabe duda alguna que esto es fiel reflejo de otro aspecto destacado de la personalidad de Tom Wilson: su afán por visitar la mayor parte de países del mundo posible para entrar en contacto con colegas y estudiantes. Gracias a esa actitud abierta y colaborativa tuvimos ocasión de conocerle personalmente y, desde entonces, ha sido para nosotros ese faro que guía a los barcos en la noche hacia puerto seguro donde descansar y avituallarse. Su primera visita a Murcia fue por motivo de un seminario sobre ‘Information Management’ justo el mismo curso que iniciábamos los estudios de Biblioteconomía y Documentación (1989-1999). Desde entonces, el contacto ha sido permanente y el vínculo se fue fortaleciendo hasta el punto de que es la única persona a quien se le ha concedido el Doctorado Honoris Causa a propuesta de nuestra facultad. Hicimos coincidir la ceremonia de investidura con esta distinción académica con la celebración de la conferencia ISIC-2010 para que una parte importante de sus amigos pudiera percibir en primera persona el alto nivel de reconocimiento y devoción que sentimos en esta humilde universidad del sureste de España por nuestro amigo, casi familia, Tom Wilson.

Durante este período de tiempo, el profesor Wilson participó como ponente invitado en el seminario de puesta en marcha de la Cátedra UNESCO en Gestión de Información en las Organizaciones, proyecto que coordinamos en colaboración con la Universidad de La Habana y que tuvo lugar en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México en el año 1995, unos meses antes de la puesta en marcha de la Maestría Internacional en Gestión de Información de la que llevamos realizadas más de 25 ediciones en distintos países de Latinoamérica y que ha permitido a muchos docentes e investigadores acceder al doctorado y progresar en su carrera académica.

En relación con ese progreso de la carrera académica y volviendo a la revista, no recordamos con precisión exacta la fecha, seguro que prácticamente en sus comienzos, el profesor Wilson abrió la posibilidad de publicar artículos en los idiomas portugués y español para colaborar en la difusión de los estudios e investigaciones realizadas en el ámbito iberoamericano, encargando en ese momento la responsabilidad de editar esa sección al profesor José Vicente Rodríguez Muñoz, nuestro maestro y compañero. Este hecho resultó fundamental para la comunicación de nuestras investigaciones en un ámbito internacional al que nos introdujo Tom Wilson, no sólo a los miembros de nuestra universidad, sino a muchos colegas de España, Portugal e Iberoamérica que aprovecharon ese espacio que gentilmente nos abrió el profesor Wilson. En el caso particular de nuestro departamento, Information Research ha sido depositaria de la buena parte de los artículos derivados de las tesis doctorales que hemos realizado a lo largo de estos 30 años, algunos de ellos con una considerable atención e interés por parte de la comunidad investigadora.

Fragmento del artículo 'Advantages of thesaurus representation using the Simple Knowledge Organization System (SKOS) compared with proposed alternatives' publicado en Information Research.
Fragmento del artículo ‘Advantages of thesaurus representation using the Simple Knowledge Organization System (SKOS) compared with proposed alternatives’ publicado en Information Research. Fuente: https://informationr.net/ir/14-4/paper422.html

Hoy en día esa sección sigue recibiendo de forma periódica abundantes peticiones de publicación de artículos, si bien la tendencia actual es presentarlos en inglés (la lingua franca de la Ciencia). Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que tanto la revista como su director, tienen una pequeña parte de culpa en esa internacionalización de la comunicación de la ciencia en nuestro entorno.

Information Research ha sido siempre una revista digital con el mismo nivel de gestión editorial que otras revistas de más longevas en el tiempo y con mayor presupuesto (algo imaginario en nuestro caso particular). Todo ha sido posible por la disposición de una multitud de compañeros y colegas que nunca han dudado a responder afirmativamente a la “llamada” de Tom Wilson para colaborar con la revista. En todos estos años hemos aprendido muchas cosas y queremos resaltar algunas de ellas. La primera fue la inmensa sorpresa que percibimos ante el nivel de dedicación y atención que investigadores y autores de referencia mundial prestaban a las tareas de revisión y edición de los artículos dentro de un contexto colaborativo impregnado de armonía, equidad y respeto por las decisiones adoptadas por todos los compañeros participantes. Esto nos ha servido a muchos de nosotros para replicarlo en otros proyectos editoriales en los que participamos, aprendiendo todos de todos. Otro aspecto que destacar es la formalidad del proceso editorial, al que muchos autores no estábamos acostumbrados en nuestros entornos locales en aquella época. El uso de una plantilla XHTML para la maquetación rigurosa de los artículos ha permitido además una mayor interoperabilidad y difusión de los textos dentro del ecosistema de la Web Semántica, también embrionario e incipiente cuando se implantó su uso. Continuando con los aspectos formales, la revisión de estilo, que se mantiene en la actualidad, es otra de las fortalezas de nuestra revista, a pesar de que se ha ido trivializando en otras revistas con el paso del tiempo.

Quizá los lectores más antiguos de esta revista recuerden que, al poco de haber sido indexada por la base de datos Social Science Citation Index (hoy parte de la WOS), hubo que introducir algunos cambios en la denominación de los artículos y guardar una copia de este y de las referencias empleadas en un sistema de archivo digital (webcitation.org) para intentar obviar la futilidad propia del ecosistema de la web de aquella época. Tom Wilson condujo inteligentemente este proceso y llevó a cabo la asignación de identificaciones permanentes de artículos para favorecer una preservación de los documentos cuando prácticamente esos conceptos eran embrionarios. Hace un par de años realizamos un sondeo para verificar la existencia de “citas perdidas” de los artículos de nuestra revista en la Web of Science (WOS), un problema presente en muchas publicaciones de acceso abierto y que añade otra tarea más sus comités editoriales. Cuál fue nuestra sorpresa, en realidad no tanto, cuando verificamos que Information Research tenía debidamente computadas todas. La rigurosidad editorial por bandera forma parte de nuestro genoma vital.

En los relativo a la indexación en bases de datos y la posición de la revista en los índices de impacto (estos últimos no han preocupado en exceso a Tom Wilson), la revista siempre ha estado recopilada por los principales productores y distribuidores, además de tener factor de impacto tanto en JCR/JCI como en el índice SJR donde nuestra publicación recibe más citas debido al mayor alcance geográfico del mismo, volviendo a poner de manifiesto que la internacionalización de la revista es una de nuestras fortalezas.

Lo que no ha cambiado nunca es el acceso abierto a los contenidos publicados en nuestra revista sin aplicar coste alguno a los autores de los artículos (las tan controvertidas como perniciosas APCs). Nuestra revista es, desde sus inicios, una revista de acceso abierto “diamante”. Y he aquí la paradoja, Information Research es acceso abierto cuando aún no se había redactado la Declaración de Budapest (2002); incluso Information Research es “diamante” cuando aún no se había tenido que establecer esta categoría de publicaciones para distinguir el verdadero acceso abierto del que pretenden instaurar las editoriales comerciales intenta hacer frente al acoso de las editoriales comerciales, financiadas con dinero público por culpa de una deficiente aplicación del Plan “S” que ha dado pábulo a la proliferación de revistas predadoras y/o de escaso nivel científico que dañan mucho a la comunicación de la ciencia. IR es un claro ejemplo de lo contrario, de cómo el sueño de Tom Wilson se ha consolidado en una publicación de referencia internacional, abierta a todo tipo de autores, consolidados y noveles, y a todas las disciplinas relacionadas con la investigación en información. Por todo ello, creemos de justicia afirmar que, tanto la revista como su impulsor y director hasta el año pasado, son “pioneros del acceso abierto” junto a todos quienes hemos dedicado una parte de nuestro tiempo a la misma.

Autores

Jose-Vicente Rodriguez-Munoz, Francisco-Javier Martinez-Mendez, Pedro-Manuel Diaz-Ortuno, Gregorio Moya-Martinez y Rosana Lopez-Carreno, miembros del Grupo de Investigación en Tecnologías de la Información de la Universidad de Murcia y colaboradores habituales con la revista en los últimos 30 años.

References

Budapest Open Access Initiative. (2002). https://doi.org/10.4403/jlis.it-8629

Fuchs, C., & Sandoval, M. (2013). The diamond model of open access publishing: Why policy makers, scholars, universities, libraries, labour unions and the publishing world need to take non-commercial, non-profit open access serious. TripleC: Communication, capitalism & critique, 11(2), 428-443.  https://doi.org/10.31269/vol11iss2pp428-443  

Rodríguez Muñoz, J.V. et al. (2010) Discursos pronunciados en el acto de investidura del profesor Thomas Daniel Wilson como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia. http://hdl.handle.net/10201/40450

cOAlition S. (2019). Accelerating the transition to full and immediate Open Access to scientific publications. Science Europe. https://archive.org/details/plan-s-rationale-310519

1990: nace la web en el CERN, el más famoso laboratorio de física

Bernes Lee delante de la primera página web, la del CERN

Durante la década de los años 80, además del tecno-pop, va cogiendo fuerza la idea de que el hipertexto puede ser la mejor solución para la gestión de la información porque la tecnología ya comenzaba a ofrecer soluciones para ello y porque cada vez se veía más claro que las bases de datos relacionales no se ajustaban bien del todo a las exigencias de unos sistemas de información cada vez más grandes y más multimedia. En aquella época es cuando surgen los primeros sistemas de hipertexto de uso más o menos corriente:

IBM BookMaster (1980s). Herramienta de autoría de documentos con capacidades de hipertexto y estructuración. Estaba concebida para crear manuales técnicos y documentación corporativa pero que introdujo ideas que posteriormente aparecieron en otras herramientas de hipertexto.

Pantalla de inicio de Guide Hypertext de OWL

Guide (1982). Sistema desarrollado por Peter J. Brown en la Universidad de Kent y comercializado por Owl International, fue pionero en la navegación hipertextual estructurada. Se usaba para crear documentos extensos y complejos, como manuales técnicos y enciclopedias, en los que los usuarios exploraban la información por medio de enlaces integrados en el texto. Recuerdo de este sistema (llegué a usarlo a principio de los años 90) que introdujo el concepto de «expansión y contracción» del texto, en el que las secciones vinculadas se desplegaban o contraían dentro del mismo documento, ofreciendo una experiencia fluida sin necesidad de cambiar de pantalla (algo que no hace la web). Esta característica era especialmente útil para gestionar grandes cantidades de información de manera organizada y estos enlaces de expansión eran tremendamente útiles y sólo los vemos ahora en las barras de menús.

NoteCards (1984). Creado en el mítico Xerox PARC, fue otro sistema pionero que permitía gestionar ideas interconectadas con informaciones mediante «notas» que podían representar texto, imágenes o gráficos y estaban organizadas en «tarjetas» vinculadas por enlaces. Estaba programado en LISP (uno de los lenguajes de programación más emblemáticos en el campo de la IA creado por John McCarthy, uno de los padres de estas «inteligencias») y permitía a los autores usar comandos de este lenguaje para personalizar o crear tipos de nodos completamente nuevos (recuerda en algo las IA de gramática generativa, ¿verdad?).

Una pantalla típica de trabajo con la aplicación Notecards

HyperCard (1987). Fue la aplicación más conocida aunque solo funcionaba en los ordenadores Macintosh. Desarrollado por Bill Atkinson para Apple era una aplicación que combinaba características de bases de datos, programación y diseño multimedia. Así, permitía crear «pilas» de tarjetas interconectadas. En estas tarjetas podía haber texto, imágenes y botones interactivos que conducían a otras tarjetas, creando así una experiencia de navegación hipertextual. Si bien no pudimos usarlo en nuestra entonces pequeña escuela universitaria (no había presupuesto para adquirir un ordenador de la empresa de la «manzanita»), sí tuve ocasión de leer un manual del sistema. El mismo destacaba enormemente por su facilidad de uso y, además, incluía el lenguaje de programación HyperTalk que permitía a usuarios sin experiencia técnica crear aplicaciones personalizadas. Esta flexibilidad lo convirtió en una herramienta popular para la enseñanza, el desarrollo de juegos y la creación de aplicaciones interactivas. Influyó en el diseño de interfaces gráficas y en la concepción de la web al popularizar los enlaces que conectan diferentes piezas de información.

Pantalla principal de trabajo de Hypercard de Apple

La disponibilidad de una tecnología capaz de gestionar la información de forma gráfica y, especialmente, que propiciase una lectura de forma no estrictamente secuencial, «cierra el ciclo» y termina «conectando» en el tiempo de Vannevar Bush y Ted H. Nelson con Tim Berners-Lee, joven (entonces) investigador británico que trabajaba en el CERN a principios de los 90 y quien asistía incrédulo a principios de esta década a la paradoja de comprobar día a día cómo en este laboratorio (un lugar donde todos los días se llevan a cabo pequeños milagros”, escucha el imaginario historiador Robert Langdon de boca de un también imaginario director del CERN en la novela “Ángeles y demonios” de Dan Brown), perdía información o tenía problemas para localizar proyectos desarrollados por científicos de muy alto nivel tras costosísimas horas de trabajo.

Collage con fotos de Tim Berners-Lee hace unos pocos años, de Ted Nelson en la actualidad y de Vannevar Bush a mediados de los años 40

A Berners-Lee le desesperaba que esa “maravillosa organización” adoleciera de este problema, especialmente cuando en ella trabajaban miles de personas de alta cualificación intelectual, muy creativas la mayoría. Si bien estaban organizados en una estructura jerárquica, esto no limitaba la manera en la que se comunicaba y compartía información, equipo y software en todos los grupos. En realidad, más que de una jerarquía, la estructura de trabajo real del CERN era una red conectada que, además, aumentaba su tamaño con el paso del tiempo.

En este entorno, una persona que se incorporase a este laboratorio, como mucho recibía alguna pista sobre quiénes serían contactos útiles para recabar información verbal de lo disponible acerca de su proyecto y poco más: el resto consistía en un proceso de autoaprendizaje. Por entonces, no se tomaba esto como un problema porque las investigaciones del CERN alcanzaban un éxito notable (y alcanzan hoy en día), a pesar de los malentendidos ocasionales y de la duplicación de esfuerzos en la transmisión interna del conocimiento, sin olvidar las pérdidas de información (los detalles técnicos de proyectos anteriores a veces se perdían para siempre o sólo se recuperaban tras llevar a cabo una investigación típica de detective en una emergencia). El problema se agrandaba por la alta rotación de este personal investigador (muchos investigadores solo llegan a dos años de estancias en este centro).

Tim Berners Lee delante del ordenador consultando la primera web: la del CERN.

También detectó otro problema que había pasado desapercibido: el modo de registrar la documentación de un proyecto. Si un experimento analizaba un fenómeno estático y particular, toda la información se podía registrar en un libro para posteriores consultas, pero esto no era lo frecuente. Cuando había que introducir un cambio en un proyecto que afectaba a una pequeña parte de la organización (cambiar una parte del experimento o comprar un nuevo detector de señales), el investigador debía averiguar qué otras partes de la organización y otros proyectos se iban a ver afectados. Con el tipo de libro de registro utilizado era prácticamente imposible de mantener actualizado y no ofrecía respuestas a cuestiones

Con el paso del tiempo esto se hubiera hecho insostenible. Era un problema a resolver en ese momento que no podía ser visto como un hecho aislado. La supervivencia de una organización de investigación está íntegramente ligada a su capacidad de mejorar su gestión de información. Para hacerla posible, el método de almacenamiento no debería imponer restricciones a la información. Una «red» de notas con enlaces (referencias) entre los documentos era una solución mucho más útil que un sistema jerárquico fijo (tipo carpetas de un administrador de ficheros).

Para describir un sistema complejo, muchas personas recurren a diagramas con círculos y flechas, esto permite describir relaciones entre los objetos de una manera que las tablas o directorios no pueden. Si llamamos a los círculos “nodos” y “enlaces” a las flechas e imaginamos cada nodo como una pequeña nota o pieza de información (da igual que sea un artículo, un resumen o una foto), se puede construir un sistema vinculado de información entre personas y piezas informativas en constante evolución. Así, la información de un proyecto no residirá sólo en una carpeta de documentos que difícilmente un nuevo investigador iba a reutilizar, ahora formaría parte de la red informativa organizacional en la que se establecerían vínculos entre otras personas y departamentos, garantizando la supervivencia de la información. Esta propuesta de sistema de almacenamiento iba va a conseguir implantar, al fin, la idea del hipertexto como sistema de gestión de información.

esquema del hipertexto que sería luego la WWW de Berners Lee

Lo verdaderamente curioso, algo que poca gente conoce, es que cuando Berners-Lee presentó su memorándun ‘Information Management: a proposal‘, su jefe de equipo le dio permiso para hacerlo «cuando no tuviera algo más importante que hacer«.

Foto de personas creativas

Menos mal que era gente «creativa«.


Fuente recomendada: Berners-Lee. T. (1989-1990). Information Management: a proposal.

El hipertexto como solución de gestión de información

esquema de un hipertexto

El final de la II Guerra Mundial trajo consigo la constatación de que los sistemas de información existentes en esa época no iba a ser capaces de clasificar y organizar debidamente las ingentes cantidades de información que ya entonces comenzaban a manipularse, conjuntos de documentos que, de forma incipiente, comenzaban a no estar siempre en formato textual, incorporando otros tipos de media: gráficos, sonidos, planos de diseños, mapas, fotografías, etc. Fueron varios millones de documentos microfilmados por las tropas norteamericanas en archivos e industrias alemanas que fueron puestos a disposición de los gestores de información de entoces, que verificaron, al aplicar sobre ellos los sistemas de clasificación e indización de la época, su inutilidad.

Portada de la novela "El buen alemán" de Joseph Kanon

Esta realidad ha llamado la atención para el cine y la literatura, especialmente en la novela de Joseph KanonEl buen alemán”, resultando ser el inicio de la llamada “guerra fría” entre las dos grandes potencias de entonces (Estados Unidos y la Unión Soviética) por la posesión de los preciados proyectos de ingeniería y de ciencia que se habían desarrollado en la Alemania de principios de siglo XX.

De esta stituación de crisis surge la idea de disponer de otra manera de organizar estos fondos documentales por medio de unos sistemas que permitieran la colaboración de los gestores, facilitando la asociación de ideas y conceptos, y permitiendo adquirir el conocimiento de forma no estrictamente secuencial.

Vannevar Bush, asesor científico del Presidente Franklin Delano Roosevelt y pionero del concepto del hipertexto.

Vannevar Bush, asesor científico del Presidente Franklin Delano Roosevelt, planteó esas necesidades de una nueva solución para la gestión de la información en su artículo ‘As we may think‘ y llegó a pensar en la construcción de una máquina llamada ‘Memex’ (para algunos autores es el acrónimo de Memory – Index, probablemente por similitud a ‘Rolodex’ (Rolling – Index), un dispositivo para almacenamiento y búsqueda de información en fichas muy popular en esa época).

Esta máquina fue concebida como una gran base de datos donde se almacenarían todo tipo de documentos y constaría de una mesa con un teclado y unas palancas que permitirían la consulta de datos almacenados en microfilms que serían proyectados en unas pantallas translúcidas.

Reconstrucción de Memex, la máquina ideada por Bush que nunca llegó a construirse.

Este aparato incluiría también una opción para que el usuario pudiera tomar anotaciones en los márgenes. De esta forma, el usuario lector podría convertirse también en usuario autor, algo verdaderamente innovador y que se pretendía conseguir casi setenta años antes que se fijaran las características de la Web 2.0 que tanta importancia confieren al doble sentido de la publicación en la web. ‘Memex‘ fue un proyecto teórico que nunca llegó a materializarse, la tecnología de la época no lo permitía. Lo que más subyace de los pensamientos de Bush es su idea de que algo nuevo había que hacer, porque seguir gestionando la información de la misma manera, difícilmente podría llevar a buen término esta tarea.

Diagrama de la arquitectura von Neumann
Arquitectura von Neumann

De forma contemporánea a estos planteamientos y circunstancias, se fue imponiendo paulatinamente la Arquitectura de Von Neumann en el diseño y construcción de las computadoras. Una máquina basada en esta arquitectura, al igual que los ordenadores modernos, debía disponer de cuatro componentes esenciales: dispositivo de operaciones, unidad de control, memoria y dispositivos de entrada y salida. Von Neumann, de origen austrohúngaro, había emigrado a EE.UU. antes del inicio de la II Guerra Mundial, era judío y tuvo que abandonar Europa.

Caricatura de Ted Nelson dentro su hipertexto.

Habrían de pasar varios años para que estas máquinas primigenias pudieran llevar a cabo estas tareas en la forma deseada. Uno de los autores más destacados de este campo, el científico norteamericano Ted H. Nelson, ha asistido prácticamente durante toda su vida al desarrollo de un sistema de información que él denominó “hipertexto” y que sería capaz de gestionar piezas (fragmentos) de información de forma que permitiera un aprendizaje de sus contenidos y una gestión de los mismos de forma no estrictamente secuencial, facilitando a sus usuarios la integración de cualquier pieza informativa en sus propios documentos, sin tener que copiar y pegar esa pieza porque se establecerían vínculos entre ellos pasando los documentos de los usuarios a formar parte de una red universal, un sistema imaginario donde residiría toda la información científica: Xanadú (nombre tomado de un poema de Samuel Taylor Coleridge. Nelson interpretó la palabra como «ese mágico sitio de la memoria literal donde nada se pierde nunca» (en el poema era el palacio de Kublai Khan).

reconstrucción figurada de la Biblioteca de Alejandría

Resulta curioso el paralelismo con el palacio del conocimiento que representó en la antigüedad la Biblioteca de Alejandría construida por orden de Ptolomeo I, rey de Egipto y antiguo general de Alejandro Magno.

Este proyecto tenía como objetivo principal la construcción de un servidor de hipertexto para almacenar y enlazar toda la literatura mundial, accesible desde cualquier ordenador. La idea era reunir toda la producción escrita existente y conectar unos textos con otros. Esos documentos estarían almacenados en ordenadores particulares y disponibles al mismo tiempo para el resto de los usuarios (como pasó con Napster y otras redes P2P) por medio de una dirección única para cada uno de ellos, del mismo modo que ahora un objeto publicado en la web tiene asociado un identificador único de documento URI/URL. Esto viene a ser una metáfora muy parecida a lo que Berners-Lee y otros “popes” de la internet han llamado recientemente ‘decentralized web

Representación del almacenamiento “xanalógico” de T.H. Nelson.
Representación del almacenamiento “xanalógico” de T.H. Nelson.

Esta idea también resultó irrealizable en los años 60 y resulta muy parecida a la web actual, aunque existe una importante diferencia: los documentos del hipertexto de Nelson se construirían en el momento de la consulta, en la edición el autor introduciría nuevos textos y enlaces a fragmentos de texto ya escritos por otros autores, la reconstrucción del documento para su lectura estaría garantizada por la técnica del almacenamiento “xanalógico”, técnica con la que el autor pretendía hacer viable su red (en aquella época los ordenadores apenas tenían memoria de almacenamiento disponible). Aunque los problemas de almacenamiento están superados en la actualidad, resulta curioso que esto no haya sido implementado en la web actual, donde abunda (mucho más de lo deseable), la copia de textos desde otros documentos originales. Por esta razón, desde un punto de vista conceptual, el hipertexto de Nelson aún no se ha desarrollado del todo y no es de extrañar la frustración que arrastra este autor por tener que ceder el protagonismo y reconocimiento de su idea a un joven (entonces) investigador británico que trabajaba becado en el Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN, hoy Organización Europea para la Investigación Nuclear) a principios de los años 90.

Cuando comenzó a popularizarse la tecnología de la web, algunos autores la presentaban como: ‘WWW, Xanadu at least‘, homenajeando de alguna manera a Nelson, si bien este reconocimiento no parece satisfacer del todo al autor quien ha reconocido públicamente que, si bien no puede negar el éxito y trascendencia de la web, este sistema aun no es un hipertexto completo en el sentido conceptual que él había imaginado, sino una “brillante simplificación”.

¿Qué es «contenido de calidad» para Google?

El contenido de calidad es esencial para Google

Contenido de calidad para Google es el que cumple con los principios de utilidad, relevancia y confiabilidad, mientras se optimiza para las necesidades de los usuarios. Este concepto ha evolucionado con el tiempo e incluye ahora una atención especial al alineamiento con los principios E-E-A-T.

El contenido de calidad es el principal factor que considera Google para su ranking.

(a) Los principios E-E-A-T: Experiencia, Conocimientos, Autoridad y Confiabilidad

  1. Experiencia (‘experience’): es bueno que el creador del contenido posea experiencia práctica y directa en el tema tratado. Esto incluye anécdotas, casos de uso y resultados obtenidos de primera mano, relevantes sobre todo en industrias como portales de viajes o productos especializados.
  2. Conocimientos (‘expertise’): relacionado con el anterior principio, es conveniente que el contenido sea escrito por alguien con un conocimiento técnico o especializado en el tema (en medicina un médico o un investigador biosanitario, en derecho un magistrado o un fiscal, etc.). También se puede traducir como «pericia».
  3. Autoridad (‘authoritativeness’): principio vinculado con la reputación del creador y de la fuente. Incluye menciones por otros expertos y enlaces entrantes de sitios confiables. Google valora el contenido que sea verdadera referencia dentro de un sector. Google evalúa la autoridad analizando factores como la calidad de las fuentes que enlazan al contenido y las menciones del autor o sitio web en medios confiables. Un sitio web o creador de contenido que es considerado la fuente definitiva en un tema tiene una autoridad muy alta.
  4. Confiabilidad (‘trustworthiness’): principio relacionado con la precisión y seguridad del contenido. Aquello sitios web con errores, datos imprecisos o que no usen el protocolo seguro https, afectan negativamente a la percepción del contenido.  La confianza se evalúa con base en la precisión, honestidad, seguridad y fiabilidad del contenido del sitio web en general. Factores como la transparencia en la información de contacto, la explicación de políticas claras, la seguridad del sitio web y la concreción y precisión en la información proporcionada (‘clickbaits‘ fuera por favor), contribuyen a la confiabilidad.
Explicación de los principios E-E-A-T. Fuente: SEMrush

Factores y Criterios de Evaluación del Contenido de Calidad

En la siguiente tabla recogemos los factores clave que Google considera para valorar la calidad del contenido de un sitio web en la primera columna. En la segunda presentamos el enfoque distintivo del análisis de cada autor como factor particular o estrategia central resaltada como clave para mejorar la calidad del contenido.

AutorPrincipales Factores de CalidadEnfoque Distintivo
Iqra JamalNarrativa atractiva, datos originales y actualización constante.Uso de ‘storytelling‘ para conectar emocionalmente con el usuario.
Search Engine JournalIntención de búsqueda, estructura organizada y contenido optimizado técnicamente.Adaptación a diferentes etapas del viaje del usuario.
SlickplanUso de multimedia, organización lógica y profundización temática.Diseño visual como una herramienta de engagement clave.
Stellar ContentE-E-A-T, claridad de lenguaje y relevancia cultural.Localización cultural del contenido para mayor resonancia.
ContentGoAutoridad, confiabilidad y optimización semántica.Enfoque en el uso de datos verificados por expertos reconocidos.
Ethan LazukEnfoque «people-first», interactividad y utilidad directa.Diseño enfocado en resolver necesidades reales de los usuarios.
Chevron EditingConcisión, estructura lógica y palabras clave estratégicas.Simplificación de mensajes sin perder el impacto técnico.
Kopp Online MarketingMétricas de experiencia del usuario (tiempo en página, interacción).Uso de datos analíticos para afinar contenido a las necesidades del público.
Marketing InsiderCalidad editorial, investigaciones únicas y formato amigable para compartir.Creación de contenido alineado a las demandas del marketing digital actual.
Akhtar & ResearchGateOptimizaciones en metadatos, ‘backlinks‘ y experiencia de usuario.Conexión entre calidad del contenido y SEO técnico estratégico.
Cameron-KitchenTono conversacional, ‘engagement‘ y adaptabilidad técnica.Optimización de contenido mediante pruebas continuas de audiencia.

Fuentes empleadas para el resumen.

Iqra Jamal. How I Create Top-Quality Content and Rank High on Google: A Step-by-Step Guidehttps://www.linkedin.com/pulse/how-i-create-top-quality-content-rank-high-google-guide-iqra-jamal-ffzuf/
Search Engine Journal. How To Create High-Quality Content. https://www.searchenginejournal.com/how-to-create-high-quality-content/254511/
Slickplan. Create quality content for SEO success: how-to guide. https://slickplan.com/blog/quality-content-for-seo
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Module 4 – Content Optimisation The Cornerstone of SEO – https://cromsalvatera.com.au/content-optimisation-seo/

Chevron Editing. High-Quality Content: What is it? https://chevronediting.com.au/high-quality-content/
Helpful content: What Google really evaluates? – https://www.kopp-online-marketing.com/google-helpful-content
Stellar. Boost SERP rankings with user-first content for SEO. https://www.stellarcontent.com/blog/seo/boost-serp-rankings-with-user-first-content-for-seo/
Thrive. Google’s Helpful Content Now Included in Core Ranking. https://thriveagency.com/news/quality-ranking-googles-helpful-content-now-included-in-core-ranking-system/
Akstar Bristi. Mastering SEO — A Step by Step Guide to Increasing Google Rankings and Get More Website Visitors, https://www.linkedin.com/pulse/mastering-seo-step-guide-increasing-google-rankings-get-aktar-bristy-bb6wc/
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Saud Akhtar & Jamia Milia Islamia. SEO Secrets Revealed: Techniques for Higher Rankings. https://www.researchgate.net/profile/Saud-Akhtar/publication/377981890_SEO_Secrets_Revealed_Techniques_for_Higher_Rankings/links/65c1d1ec34bbff5ba7ef9a66/SEO-Secrets-Revealed-Techniques-for-Higher-Rankings.pdf
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Relación entre las buenas prácticas DWBP y los principios FAIR

Cláudia Sofia Teixeira dos Santos presentó en enero de 2023 en la Universidade do Minho su tesis de máster ‘OGD Lens: avaliação  automática da qualidade dos dados do European Data Portal’  sobre la evaluación de la calidad de los conjuntos de datos publicados en el portal de datos abiertos de la Unión Europea (sitio web aloja más de millón y medio de conjuntos de datos y 179 catálogos de datos puestos a disposición de la ciudadanía) para proporcionar una guía de mejora de su calidad. Para poder medir esa calidad desarrolló una metodología basada een los siguientes criterios:

criterios de calidad del portal de datos abiertos de la UE
  1. Facilidad de uso con la que los usuarios pueden acceder a los datos y utilizarlos para fines de investigación.
  2. La disponibilidad de los datos en un formato estándar y abierto y la accesibilidad de los conjuntos de datos a través de un repositorio en línea o una página web.
  3. Calidad técnica: la precisión, integridad y consistencia de los datos.
  4. Documentación: la información proporcionada junto con los datos, como la descripción de la fuente de los datos, las limitaciones de uso y la frecuencia de actualización.
  5. Legalidad: la conformidad de los datos con las leyes de privacidad y derechos de autor.

Los metadatos empleados para describir los conjuntos de datos representan una valiosa fuente de información para satisfacer estos niveles de calidad. Por ello, la investigadora llevó a cabo un estudio empírico desarrollando un analizador semiautomático de evaluación de la información aportada por los metadatos en una serie de conjuntos de datos publicados. Los resultados obtenidos mostraron que la calidad de esos conjuntos varía significativamente. En líneas generales tienen una buena facilidad de uso, pero la calidad técnica, la documentación y la legalidad son aspectos que presentan deficiencias significativas.

En cuanto a la facilidad de uso, se dispone de buena información para el acceso a los datos y cómo reutilizarlos. En cambio, en cuanto a la calidad técnica, en muchos conjuntos de datos se carece de información sobre la fuente, las limitaciones de uso y la frecuencia de actualización. En lo relativo a la legalidad, muchos conjuntos no proporcionan información sobre los derechos de autor y la privacidad, lo que puede derivar en un uso inadecuado de los datos.

En este estudio se analizó la calidad de los catálogos y de los conjuntos de datos. Un catálogo de datos es un repositorio que contiene información detallada de los conjuntos de datos disponibles en una organización. Ofrece metadatos sobre los conjuntos de datos: descripción, origen, estructura, formatos, licencias, fechas de actualización. etc. También puede proporcionar información sobre cómo acceder y utilizarlos.

La autora consideró los beneficios derivados del uso de las buenas prácticas DWBP en la gestión de datos en la web que sintetiza Juan Antonio Pastor Sánchez en esta diapositiva.

beneficios de usar las Data Web Best Practices del W3C para gestionar datos en la wev

Y asoció a cada buena práctica la serie de beneficios que se derivaban de su uso. En la siguiente imagen podemos ver un fragmento de la tabla que construyó que afecta a las cinco primeras.

Buena prácticaBeneficios
BP 1: Proporcionar metadatos  Reusabilidad Comprensibilidad Descubribilidad Procesabilidad
BP 2: Proporcionar metadatos descriptivos  Reusabilidad Comprensibilidad Descubribilidad  
BP 3: Proporcionar metadatos estructurales  Reusabilidad Comprensibilidad Procesabilidad
BP 4: Proporcionar información sobre la licencia de los datos  Reusabilidad Confiabilidad
BP 5: Proporcionar información sobre la procedencia de los datosReusabilidad Confiabilidad
Asociación de las DWBP (1 a 5) con sus beneficios de uso (Teixeira dos Santos, 2023, 26-27).

Nosotros hemos sintetizado esa vinculación en la siguiente tabla que nos permite concluir que la reusabilidad es el beneficio (y principio FAIR)l que agrupa a un número mayor de buenas prácticas seguido de la confianza.

BeneficioBuenas prácticas
AccesibilidadBP17, BP18, BP19, BP20, BP21, BP23, BP24, BP32
ComprensiónBP1, BP2, BP3. BP13 , BP15, BP16, BP29, BP31, BP32, BP33
ConectividadBP9, BP10, BP18, BP24
ConfianzaBP4, BP5, BP6, BP7, BP8, BP11, BP15, BP22, BP25, BP26, BP27, BP28, BP29, BP30, BP31, BP32, BP34, BP35
DescubribilidadBP1, BP2, BP9, BP10, BP11, BP24, BP35
InteroperabilidadBP9, BP10, BP15, BP16, BP23, BP24, BP26, BP33
ProcesabilidadBP1, BP3, BP12, BP14, BP15, BP18, BP23, BP24, BP31
ReusabilidadBP1, BP2, BP3, BP4, BP5, BV6, BP7, BP8, BP9, BP10, BP11, BP12, BP13, BP14, BP15, BP16, BP17, BP18, BP19, BP20, BP21, BP22, BP23, BP24, BP25, BP26, BP27, BP28, BP29, BP30, BP31, BP32, BP33, BP34, BP35
Clasificación de las DWBP según beneficio asociado a su uso.