diciembre 2005

Metadatos y usabilidad

Seguimos intentando convencernos de las ventajas del uso de los metadatos. El otro día, buscando en Google por «metadatos» y «usabilidad» me encontré un trabajo con la siguiente frase al comienzo:

frase de Ricardo Baeza Yates

Supongo que algunos ya saben que el autor de esta frase es el profesor e investigador Ricardo Baeza-Yates en el artículo titulado «Ubicuidad y Usabilidad en la Web» escrito en 2002. El mismo introduce la idea de que un sitio web “bueno” no se define únicamente por su estética, sino por una secuencia de condiciones necesarias para que el usuario llegue a usarlo y, sobre todo, vuelva a visitarlo. El autor parte de un princicio claro: la web crece a un ritmo tan acelerado (y con tanta renovación de páginas) que es imposible pensar que todos los sitios van a ser diseñados por especialistas en interfaces. De ahí se desprenden tres salidas: (1) facilitar que se diseñen sitios razonables sin ser experto; (2) formar a más gente en diseño o (3) resignarse a un ecosistema web difícil de usar. Mediante la analogía con una tienda física, Baeza-Yates explica que la desorganización, la mala ayuda y la dificultad para encontrar lo que se busca llevan al abandono del sitio, algo frecuente en cualquier ámbito, no solo en comercio electrónico.

El éxito de una página depende de su facilidad de uso y de localización
El éxito de una página depende de su facilidad de uso y de localización

Sobre esa base, el artículo articula dos conceptos clave en la web: ubicuidad y usabilidad. Primero, un sitio debe ser “ubicuo”: poder ser encontrado y accedido. La ubicuidad se descompone en buscabilidad (que el sitio sea localizable, especialmente a través de buscadores) y visibilidad (que el sitio pueda verse y cargue adecuadamente en condiciones técnicas diversas). Esto implica acciones concretas: asegurar que los buscadores puedan rastrear el sitio (registro, enlaces entrantes, evitar barreras como Flash, mapas de imagen, ‘frames’ o JavaScript mal usado), cuidar el vocabulario de la página principal para que coincida con los términos de los usuarios, y mejorar la posición con enlaces y metadatos (con cautela por el “spam” de metadatos). La visibilidad, por su parte, exige ligereza (tamaños moderados), compatibilidad con distintos navegadores y sistemas, y atención a la accesibilidad (WAI), recordando que los robots de búsqueda “son ciegos” y que los enlaces textuales ayudan a usuarios y buscadores.

Después, una vez que el sitio se encuentra y se ve, entra la usabilidad, definida (Norma ISO 9241-11) como efectividad, eficiencia y satisfacción en un contexto de uso. Se revisan atributos clásicos (aprendizaje, velocidad, errores, retención, satisfacción) y otros complementarios (control, apoyo a habilidades, privacidad). Finalmente, se expone la ingeniería de usabilidad y la evaluación como núcleo del proceso: inspecciones, pruebas con usuarios, pensar en voz alta, evaluaciones heurísticas, caminatas cognitivas y encuestas. El texto culmina con heurísticas y recomendaciones prácticas (consistencia, prevención de errores, diseño minimalista, rapidez, compatibilidad, diseño para diversidad, escritura concisa), subrayando que la verdadera meta es la fidelidad del usuario: que encuentre, use, se “seduzca” y regrese.