Tom Wilson

«Explorando el comportamiento informacional» de Tom Wilson

La Editorial de la Universidad de Murcia (EDITUM) acaba de estrenar la serie de la Cátedra UNESCO en Gestión de la Información con la traducción del libro ‘Exploring Information Behavior‘ de Tom Wilson, obra de referencia en el campo del comportamiento informacional. Este texto analiza cómo las personas interactúan con la información en distintos contextos. Define la información como una señal modulada y recorre su evolución desde la tradición oral hasta la era digital. A través de diversos modelos teóricos, examina las etapas de búsqueda, los factores psicológicos y sociales implicados, así como las barreras de acceso. También incorpora la dimensión afectiva y fenómenos actuales como la desinformación. Finalmente, ofrece una guía metodológica para investigar cómo se descubre, procesa y utiliza la información en la vida cotidiana.

¿Qué es el comportamiento informacional?

El comportamiento informacional puede entenderse como la interacción humana con las fuentes, canales y contextos de información. Incluye la búsqueda activa, el descubrimiento incidental, el uso, la comunicación, el intercambio y también la evitación de información.

Esta definición es amplia a propósito. No se limita al uso de bibliotecas, bases de datos o buscadores académicos, incorpora también acciones cotidianas como preguntar a otra persona, consultar una web, leer un mensaje, recibir una recomendación algorítmica o decidir no acceder a determinada información.

Idea clave: la información no solo se busca; también se encuentra, se interpreta, se comparte y, en ocasiones, se evita.

La información como señal: una definición operativa

Uno de los planteamientos más interesantes de Wilson es su definición funcional de información como una «señal modulada que puede ser interpretada por un receptor«. Esta idea permite entender la información más allá del documento escrito o del recurso digital.

Desde una señal biomédica en un monitor hospitalario hasta la luz de una estrella analizada por un astrónomo, pasando por el lenguaje oral, el texto impreso o una imagen digital, la información depende de la existencia de un receptor capaz de interpretarla.

Implicación principal: el comportamiento informacional comienza antes de la búsqueda consciente, porque las personas reciben, procesan e interpretan señales constantemente.

El ser humano como animal informacional

Wilson plantea una idea especialmente potente: todas las sociedades humanas han sido siempre sociedades de la información. La llamada sociedad de la información no representa, por tanto, una ruptura absoluta, sino una intensificación tecnológica de una característica estructural de la vida humana.

Desde la tradición oral hasta la escritura, desde la imprenta hasta la web, las sociedades han dependido de la producción, transmisión y conservación de información para sobrevivir, organizarse, aprender y tomar decisiones.

Esta perspectiva permite conectar el comportamiento informacional con procesos antropológicos, sociales, educativos y tecnológicos. La información no es solo un recurso documental: es una condición de la acción humana.

Tipos de comportamiento informacional

El comportamiento informacional adopta formas muy diversas. Puede manifestarse como búsqueda activa, cuando una persona consulta una fuente para resolver una necesidad concreta; como descubrimiento pasivo, cuando recibe información sin haberla solicitado explícitamente; o como interacción social, cuando obtiene o comparte información mediante conversaciones, redes personales o trabajo colaborativo.

En el entorno digital actual, estas formas se mezclan continuamente. Una persona puede iniciar una búsqueda en Google, encontrar información recomendada por una red social, contrastarla con otra persona y terminar utilizando una herramienta de inteligencia artificial para sintetizarla.

Esta complejidad confirma una de las tesis centrales del libro: el comportamiento informacional no es lineal, sino situado, iterativo y dependiente del contexto.

Factores que condicionan el comportamiento informacional

El comportamiento informacional no es uniforme. Está condicionado por factores personales, contextuales y emocionales. Entre los factores personales se encuentran el nivel educativo, la experiencia previa, las competencias informacionales o la percepción de autoeficacia. Entre los factores contextuales destacan el acceso a recursos, el entorno social, la cultura organizativa o las condiciones materiales de búsqueda.

La dimensión emocional también desempeña un papel decisivo. La ansiedad, el miedo, la incertidumbre o la confianza pueden activar, bloquear o modificar la búsqueda de información. Por ejemplo, una persona que recibe un diagnóstico médico puede buscar información de forma intensiva, apoyarse en grupos de ayuda o, por el contrario, evitar información por miedo a lo que pueda descubrir.

Conclusión clave: el comportamiento informacional es situacional, dinámico y profundamente humano.

Modelos de comportamiento informacional

Uno de los aspectos más sólidos de Explorando el comportamiento informacional es que Thomas D. Wilson no construye su propuesta en aislamiento, sino que la inserta dentro de una tradición teórica amplia y acumulativa. Esto permite entender el comportamiento informacional no como un fenómeno único y cerrado, sino como un campo interpretativo en el que convergen distintos modelos, cada uno enfocado en dimensiones específicas del proceso.

El propio modelo de Wilson actúa como marco integrador. En él, la necesidad de información no aparece como un punto de partida abstracto, sino como una consecuencia directa del contexto vital de la persona. Las necesidades informativas emergen de situaciones concretas: trabajo, enfermedad, aprendizaje, toma de decisiones o participación social. A partir de ahí, el modelo incorpora factores intervinientes, como la disponibilidad de recursos, las barreras cognitivas y sociales, la motivación o la autoeficacia, que pueden facilitar o bloquear la búsqueda.

Este enfoque permite entender por qué, ante una misma necesidad, distintas personas adoptan comportamientos completamente diferentes. Una persona puede buscar información en una base de datos especializada, otra puede consultar a un experto y otra puede no buscar nada porque carece de recursos, competencias o confianza suficiente.

Wilson complementa su planteamiento con otros modelos ampliamente consolidados en la literatura. Uno de los más influyentes es el modelo del proceso de búsqueda de información de Carol Kuhlthau, que introduce una dimensión especialmente relevante: la afectiva. Frente a visiones puramente racionales, Kuhlthau muestra que la búsqueda de información está atravesada por emociones cambiantes, desde la incertidumbre inicial hasta la confianza final. Esta incorporación de lo emocional resulta clave para comprender comportamientos reales en contextos de alta implicación personal.

En una línea complementaria, el modelo de Gary Marchionini aporta una visión dinámica del proceso. La búsqueda no se concibe como una secuencia lineal de pasos, sino como una actividad iterativa en la que el usuario reformula continuamente sus estrategias a medida que interactúa con los sistemas de información. Esta idea resulta especialmente actual en entornos digitales, donde explorar, probar, comparar y ajustar la consulta forman parte de la experiencia cotidiana.

Para estructurar conceptualmente estas acciones, Wilson recurre también a la teoría de la actividad desarrollada por Yrjö Engeström. Este enfoque permite descomponer el comportamiento en niveles —actividad, acciones y operaciones— y situarlo dentro de un contexto social determinado. Gracias a esta perspectiva, se evita una simplificación excesiva del comportamiento informacional y se reconoce su carácter situado y contextual.

En el origen mismo del proceso informativo, el modelo de necesidades de información de Robert S. Taylor resulta especialmente esclarecedor. Taylor plantea que la necesidad de información no surge siempre de forma completamente definida, sino que evoluciona desde estados difusos o viscerales hasta formulaciones explícitas. Esta evolución explica por qué muchas búsquedas comienzan con términos vagos o imprecisos y se refinan progresivamente.

Finalmente, Wilson incorpora principios generales como el principio del mínimo esfuerzo formulado por George Zipf. Este principio sostiene que las personas tienden a minimizar el esfuerzo en sus actividades informativas, lo que se traduce en la preferencia por fuentes accesibles o familiares, incluso cuando no son necesariamente las más rigurosas. En el contexto actual, esta idea ayuda a explicar el predominio de ciertos canales digitales frente a fuentes más especializadas.

En conjunto, lo que emerge de esta integración no es un modelo único y cerrado, sino una arquitectura conceptual compleja en la que se combinan dimensiones cognitivas, emocionales, sociales y contextuales. Esta es una de las principales aportaciones de Wilson: mostrar que el comportamiento informacional solo puede comprenderse plenamente cuando se analiza como un proceso multidimensional, dinámico y condicionado por el entorno en el que se produce.

La dimensión afectiva del comportamiento informacional

El libro concede una importancia especial a la dimensión afectiva. Buscar información no es una operación neutra ni exclusivamente racional. Las emociones forman parte del proceso desde el inicio: la incertidumbre puede activar la búsqueda, la confusión puede dificultarla y el alivio puede aparecer cuando la información encontrada permite comprender mejor una situación.

Esto es especialmente visible en contextos sensibles, como la salud, el trabajo social, la educación o la toma de decisiones personales. La información no solo sirve para resolver problemas prácticos, sino también para reducir ansiedad, confirmar decisiones o proporcionar seguridad.

Por esta razón, cualquier análisis del comportamiento informacional que ignore los factores emocionales resulta incompleto.

Implicaciones en la era de la inteligencia artificial

Las ideas de Wilson resultan especialmente relevantes en el contexto actual de inteligencia artificial, buscadores generativos y modelos de lenguaje. Los sistemas digitales no eliminan el comportamiento informacional humano; lo reorganizan mediante nuevos intermediarios tecnológicos.

Los buscadores, las plataformas sociales, los sistemas de recomendación y los modelos generativos actúan como mediadores entre las personas y el universo de la información disponible. La persona ya no interactúa únicamente con documentos o expertos, sino también con algoritmos que filtran, jerarquizan, resumen y recombinan contenidos.

Desde esta perspectiva, el comportamiento informacional ayuda a comprender cómo las personas formulan preguntas, cómo evalúan respuestas, cómo confían o desconfían de las fuentes y cómo utilizan la información generada por sistemas de inteligencia artificial.

Claves para GEO: Generative Engine Optimization

El marco de Wilson también ofrece principios útiles para la optimización de contenidos en entornos de inteligencia artificial generativa. La Generative Engine Optimization, o GEO, no consiste solo en posicionar páginas en buscadores tradicionales, sino en facilitar que los contenidos sean comprendidos, seleccionados, sintetizados y citados por modelos de lenguaje.

Desde esta perspectiva, un contenido optimizado para GEO debe ofrecer definiciones claras, estructura semántica, contexto explícito, ejemplos interpretables y referencias conceptuales reconocibles. También debe evitar ambigüedades innecesarias y presentar la información en unidades reutilizables.

El comportamiento informacional es, por tanto, un campo especialmente útil para el diseño de contenidos orientados a LLM, porque permite comprender cómo las personas formulan necesidades de información y cómo los sistemas pueden responder a ellas de forma más precisa.

Resumen en vídeo

Le he pedido a Google LLM que elabore un breve resumen en vídeo con el contenido esencial de lo que el autor considera que es el comportamiento informacional, el cómo se desarrollan las «fuerzas ocultas» que desencadenan nuestro modo de buscar información.

Conclusión

Explorando el comportamiento informacional ofrece un marco imprescindible para comprender cómo interactuamos con la información en la actualidad. Su principal aportación consiste en mostrar que buscar información no es una acción aislada, sino un proceso complejo, contextual, emocional y profundamente humano.

Comprender este proceso es esencial para diseñar mejores sistemas de información, mejorar la alfabetización informacional, crear contenidos más claros y optimizar la visibilidad en entornos dominados por buscadores, algoritmos y modelos de inteligencia artificial.

Tom Wilson e Information Research: pioneros del acceso abierto diamante

En la revista científica ‘Information Research: an electronic international journal‘ hemos dedicado un número especial a los 30 años de la puesta en marcha de la misma por parte de nuestro querido maestro Tom Wilson de la Universidad de Sheffield (y de la de Borâs en los últimos años). Para nosotros ha sido un honor haber participado en este número y casi en los treinta años de vida de esta revista gracias a la generosidad de su fundador.

Fragmento del sitio web de la revista (versión histórica
Fragmento del sitio web de la revista (versión histórica en https://informationr.net/ir/).
Fotografía de Tom Wilson (2010). Fuente: wikipedia
Fotografía de Tom Wilson (2010). Fuente: wikipedia

En nuestra aportación, que reproducimos en versión HTML a continuación, destacamos los vínculos que se han establecido entre nuestra Universidad, la revista y Tom, además de resaltar que esta revista es acceso abierto antes incluso de que se acuñara ese término y se difudiera tras el acuerdo de la Iniciativa por el Acceso Abierto firmada en Budapest en el año 2002. Sin duda alguna, Tom es un maestro, un genio y mejor persona.


Texto del artículo:

Son muchos los méritos contraídos por Tom Wilson a lo largo de toda su carrera docente e investigadora, en la que ha venido introduciéndonos en el estudio de la gestión de información y del comportamiento informacional en contexto prácticamente desde el inicio de estas disciplinas. En ambos casos, se produce el mismo fenómeno: con el paso del tiempo, ambas forman un binomio de muy difícil separación, por no decir indivisible, tal como dijo José Vicente Rodríguez Muñoz la mañana en la que le investimos Doctor Honoris Causa por nuestra Universidad (septiembre de 201). Es posible que, con anterioridad a Tom Wilson, otros autores pudieran haber realizado aproximaciones parciales alrededor de estos conceptos, pero quien, con su esfuerzo, dedicación y sabiduría, muchas veces acompañado de un grandísimo equipo de colaboradores, ha permitido su desarrollo e implantación dentro de la comunidad científica como temas de interés.

Acto de investidura de Tom Wilson como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia en el año 2010.
Acto de investidura de Tom Wilson como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia (2010).

De gran parte de todo ese trabajo ha sido testigo y depositaria la revista ‘Information Research: an electronic international journal‘, cuyo trigésimo aniversario celebramos con este número especial. Tal como informa la sección ‘About the Journal’ de su sitio web, fue fundada en 1995 por Tom Wilson en la Universidad de Sheffield y la ha dirigido casi todo este tiempo. En la presentación de la revista se comenta que ‘the Internet and the World ide Web were in their infancy, and the idea was to create a journal that covered the information disciplines in general’, recordando los significativos cambios acaecidos en nuestro campo durante todo este período, de proporciones exponenciales (casi hipergeométricas) en comparación con otros períodos anteriores donde la evolución seguía ritmos mucho más pausados.

Portada de un número de la revista Information Research en su diseño actual.
Portada de un número de la revista Information Research en su diseño actual (https://publicera.kb.se/ir).

La vocación internacional de la revista se observa claramente en el título de esta y constituye uno de sus puntos fuertes. No cabe duda alguna que esto es fiel reflejo de otro aspecto destacado de la personalidad de Tom Wilson: su afán por visitar la mayor parte de países del mundo posible para entrar en contacto con colegas y estudiantes. Gracias a esa actitud abierta y colaborativa tuvimos ocasión de conocerle personalmente y, desde entonces, ha sido para nosotros ese faro que guía a los barcos en la noche hacia puerto seguro donde descansar y avituallarse. Su primera visita a Murcia fue por motivo de un seminario sobre ‘Information Management’ justo el mismo curso que iniciábamos los estudios de Biblioteconomía y Documentación (1989-1999). Desde entonces, el contacto ha sido permanente y el vínculo se fue fortaleciendo hasta el punto de que es la única persona a quien se le ha concedido el Doctorado Honoris Causa a propuesta de nuestra facultad. Hicimos coincidir la ceremonia de investidura con esta distinción académica con la celebración de la conferencia ISIC-2010 para que una parte importante de sus amigos pudiera percibir en primera persona el alto nivel de reconocimiento y devoción que sentimos en esta humilde universidad del sureste de España por nuestro amigo, casi familia, Tom Wilson.

Durante este período de tiempo, el profesor Wilson participó como ponente invitado en el seminario de puesta en marcha de la Cátedra UNESCO en Gestión de Información en las Organizaciones, proyecto que coordinamos en colaboración con la Universidad de La Habana y que tuvo lugar en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México en el año 1995, unos meses antes de la puesta en marcha de la Maestría Internacional en Gestión de Información de la que llevamos realizadas más de 25 ediciones en distintos países de Latinoamérica y que ha permitido a muchos docentes e investigadores acceder al doctorado y progresar en su carrera académica.

En relación con ese progreso de la carrera académica y volviendo a la revista, no recordamos con precisión exacta la fecha, seguro que prácticamente en sus comienzos, el profesor Wilson abrió la posibilidad de publicar artículos en los idiomas portugués y español para colaborar en la difusión de los estudios e investigaciones realizadas en el ámbito iberoamericano, encargando en ese momento la responsabilidad de editar esa sección al profesor José Vicente Rodríguez Muñoz, nuestro maestro y compañero. Este hecho resultó fundamental para la comunicación de nuestras investigaciones en un ámbito internacional al que nos introdujo Tom Wilson, no sólo a los miembros de nuestra universidad, sino a muchos colegas de España, Portugal e Iberoamérica que aprovecharon ese espacio que gentilmente nos abrió el profesor Wilson. En el caso particular de nuestro departamento, Information Research ha sido depositaria de la buena parte de los artículos derivados de las tesis doctorales que hemos realizado a lo largo de estos 30 años, algunos de ellos con una considerable atención e interés por parte de la comunidad investigadora.

Fragmento del artículo 'Advantages of thesaurus representation using the Simple Knowledge Organization System (SKOS) compared with proposed alternatives' publicado en Information Research.
Fragmento del artículo ‘Advantages of thesaurus representation using the Simple Knowledge Organization System (SKOS) compared with proposed alternatives’ publicado en Information Research. Fuente: https://informationr.net/ir/14-4/paper422.html

Hoy en día esa sección sigue recibiendo de forma periódica abundantes peticiones de publicación de artículos, si bien la tendencia actual es presentarlos en inglés (la lingua franca de la Ciencia). Podemos asegurar, sin temor a equivocarnos, que tanto la revista como su director, tienen una pequeña parte de culpa en esa internacionalización de la comunicación de la ciencia en nuestro entorno.

Information Research ha sido siempre una revista digital con el mismo nivel de gestión editorial que otras revistas de más longevas en el tiempo y con mayor presupuesto (algo imaginario en nuestro caso particular). Todo ha sido posible por la disposición de una multitud de compañeros y colegas que nunca han dudado a responder afirmativamente a la “llamada” de Tom Wilson para colaborar con la revista. En todos estos años hemos aprendido muchas cosas y queremos resaltar algunas de ellas. La primera fue la inmensa sorpresa que percibimos ante el nivel de dedicación y atención que investigadores y autores de referencia mundial prestaban a las tareas de revisión y edición de los artículos dentro de un contexto colaborativo impregnado de armonía, equidad y respeto por las decisiones adoptadas por todos los compañeros participantes. Esto nos ha servido a muchos de nosotros para replicarlo en otros proyectos editoriales en los que participamos, aprendiendo todos de todos. Otro aspecto que destacar es la formalidad del proceso editorial, al que muchos autores no estábamos acostumbrados en nuestros entornos locales en aquella época. El uso de una plantilla XHTML para la maquetación rigurosa de los artículos ha permitido además una mayor interoperabilidad y difusión de los textos dentro del ecosistema de la Web Semántica, también embrionario e incipiente cuando se implantó su uso. Continuando con los aspectos formales, la revisión de estilo, que se mantiene en la actualidad, es otra de las fortalezas de nuestra revista, a pesar de que se ha ido trivializando en otras revistas con el paso del tiempo.

Quizá los lectores más antiguos de esta revista recuerden que, al poco de haber sido indexada por la base de datos Social Science Citation Index (hoy parte de la WOS), hubo que introducir algunos cambios en la denominación de los artículos y guardar una copia de este y de las referencias empleadas en un sistema de archivo digital (webcitation.org) para intentar obviar la futilidad propia del ecosistema de la web de aquella época. Tom Wilson condujo inteligentemente este proceso y llevó a cabo la asignación de identificaciones permanentes de artículos para favorecer una preservación de los documentos cuando prácticamente esos conceptos eran embrionarios. Hace un par de años realizamos un sondeo para verificar la existencia de “citas perdidas” de los artículos de nuestra revista en la Web of Science (WOS), un problema presente en muchas publicaciones de acceso abierto y que añade otra tarea más sus comités editoriales. Cuál fue nuestra sorpresa, en realidad no tanto, cuando verificamos que Information Research tenía debidamente computadas todas. La rigurosidad editorial por bandera forma parte de nuestro genoma vital.

En los relativo a la indexación en bases de datos y la posición de la revista en los índices de impacto (estos últimos no han preocupado en exceso a Tom Wilson), la revista siempre ha estado recopilada por los principales productores y distribuidores, además de tener factor de impacto tanto en JCR/JCI como en el índice SJR donde nuestra publicación recibe más citas debido al mayor alcance geográfico del mismo, volviendo a poner de manifiesto que la internacionalización de la revista es una de nuestras fortalezas.

Lo que no ha cambiado nunca es el acceso abierto a los contenidos publicados en nuestra revista sin aplicar coste alguno a los autores de los artículos (las tan controvertidas como perniciosas APCs). Nuestra revista es, desde sus inicios, una revista de acceso abierto “diamante”. Y he aquí la paradoja, Information Research es acceso abierto cuando aún no se había redactado la Declaración de Budapest (2002); incluso Information Research es “diamante” cuando aún no se había tenido que establecer esta categoría de publicaciones para distinguir el verdadero acceso abierto del que pretenden instaurar las editoriales comerciales intenta hacer frente al acoso de las editoriales comerciales, financiadas con dinero público por culpa de una deficiente aplicación del Plan “S” que ha dado pábulo a la proliferación de revistas predadoras y/o de escaso nivel científico que dañan mucho a la comunicación de la ciencia. IR es un claro ejemplo de lo contrario, de cómo el sueño de Tom Wilson se ha consolidado en una publicación de referencia internacional, abierta a todo tipo de autores, consolidados y noveles, y a todas las disciplinas relacionadas con la investigación en información. Por todo ello, creemos de justicia afirmar que, tanto la revista como su impulsor y director hasta el año pasado, son “pioneros del acceso abierto” junto a todos quienes hemos dedicado una parte de nuestro tiempo a la misma.

Autores

Jose-Vicente Rodriguez-Munoz, Francisco-Javier Martinez-Mendez, Pedro-Manuel Diaz-Ortuno, Gregorio Moya-Martinez y Rosana Lopez-Carreno, miembros del Grupo de Investigación en Tecnologías de la Información de la Universidad de Murcia y colaboradores habituales con la revista en los últimos 30 años.

References

Budapest Open Access Initiative. (2002). https://doi.org/10.4403/jlis.it-8629

Fuchs, C., & Sandoval, M. (2013). The diamond model of open access publishing: Why policy makers, scholars, universities, libraries, labour unions and the publishing world need to take non-commercial, non-profit open access serious. TripleC: Communication, capitalism & critique, 11(2), 428-443.  https://doi.org/10.31269/vol11iss2pp428-443  

Rodríguez Muñoz, J.V. et al. (2010) Discursos pronunciados en el acto de investidura del profesor Thomas Daniel Wilson como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia. http://hdl.handle.net/10201/40450

cOAlition S. (2019). Accelerating the transition to full and immediate Open Access to scientific publications. Science Europe. https://archive.org/details/plan-s-rationale-310519

New architectures for presenting search results based on web search engines users experience

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Hoy voy a hacer un poco de «autopromoción» enlazando con el texto que presentamos en la última Conferencia ISIC que celebramos en Murcia el pasado septiembre de 2010 y que ahora Tom Wilson edita en su revista ‘Information Research: an international electronic journal‘.

Este artículo trata sobre cómo está cambiando los motores de búsqueda la presentación de los resultados en función de los cada vez más dinámicos hábitos de recuperación y manejo de la web por parte de los usuarios. Examina la evolución de los motores de búsqueda web y cómo sus arquitecturas de presentación de resultados han cambiado en respuesta a la experiencia y necesidades de los usuarios. Los autores destacan que los motores de búsqueda han sido, siguen siendo y probablemente seguirán siendo los sistemas más utilizados en la web para la recuperación de información, dada su presencia dominante desde hace más de quince años y la fuerte lealtad de los usuarios hacia ellos .

El trabajo se estructura en torno a una revisión histórica y analítica de las generaciones de motores de búsqueda y sus interfaces. En una primera generación, los buscadores clásicos —junto con directorios y metabuscadores— ofrecían resultados principalmente como listas de enlaces ordenados por algoritmos tradicionales, dominando la navegación web en sus inicios . Sin embargo, con el tiempo la atención se desplazó del mero tamaño del índice o la velocidad de respuesta hacia la eficiencia de recuperación y la satisfacción del usuario, incluyendo factores como la relevancia contextual y el feedback implícito derivado de la interacción usuario-sistema .

El artículo identifica una segunda generación de motores de búsqueda, caracterizada por interfaces más sofisticadas que integran diferentes fuentes de información (textos, imágenes, vídeos, noticias, etc.) y funcionalidades que responden directamente a las demandas de los usuarios. Por ejemplo, los buscadores ya no solo devuelven enlaces; ofrecen acceso directo a contenidos específicos (como imágenes o reproducciones de vídeo), recomendaciones, búsquedas relacionadas y asistentes que mejoran la experiencia de búsqueda . 

Alegoría clara del paso de la presentación secuencial a la arquitectura modular de resultados, que es central en el artículo.
Alegoría clara del paso de la presentación secuencial a la arquitectura modular de resultados

El análisis comparativo de Yahoo!, Google y Bing muestra cómo cada uno aplica tendencias de presentación (como diseños de múltiples columnas o herramientas auxiliares) con el objetivo de hacer la experiencia más interactiva y personalizada, aunque con diferencias en la implementación y alcance . En conclusión, los autores sostienen que la evolución de los motores de búsqueda implica tanto avances tecnológicos como una transformación en la forma en que los usuarios interactúan y perciben la información en línea, dando lugar a un nuevo paradigma de búsqueda en Internet .

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Martínez, F.J., Pastor, J.A., Rodríguez, J.V., López, R. and Rodríguez Jr., J.V. (2011). «New architectures for presenting search results based on Web search engines users experience» Information Research16(1) paper 461. [Available at http://InformationR.net/ir/16-1/paper461.html]

Si alguien quiere el texto original en español sólo tiene que escribirme