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Cuando el diseño web por delante del modelado de contenido

Aprovecho que estoy preparando las clases de esta semana en la asignatura «Sistemas de Gestión de Contenidos» del 2º curso del grado en Gestión de Información y Contenidos Digitales para reflexionar brevemente sobre una cuestión: ¿qué pasa cuando se dedica muchas horas a un diseño «muy visual» del sitio web con nuestro CMS y «pasamos» un poco (o un bastante) del modelado del contenido?.

Vemos qué pasa cuando se dedica muchas horas a un diseño "muy visual" del sitio web con nuestro CMS y "pasamos" un poco (o un bastante) del modelado del contenido.

No es raro encontrarnos sitios web donde se ha puesto todo el interés en un diseño visual muy atractivo que atrae, sin duda alguna, a nuevos usuarios pero que, a nivel de modelado de contenidos, presenta graves problemas. Cuando el diseño va por delante, nos centramos en el desarrollo de unas plantillas visuales espectaculares, animaciones, banners y carruseles de diapositivas de gran calidad visual, maquetación de la interfaz web atractiva, todo ello dentro de una gran coherencia visual (el «tema» del CMS).

cosas que pasan cuando se dedica poco esfuerzo al modelado de contenidos en el desarrollo de un sitio web

Si el sitio web no va más allá de un blog, un pequeño catálogo de productos o una pequeña web institucional, no se plantearían muchos problemas. En estos casos, puede resultar suficiente con los tipos de contenido base «página» y «entrada» (‘post’), con introducir las fechas en formato de texto libre («12/06/2025» o «12-jun-26», a elección del usuario incluso), no tener normalización alguna de cómo introducir el nombre de un autor de un libro («Juan Antonio Pérez López» o «Juan A. Pérez López» o «Pérez López, Juan Antonio»), que la taxonomía del sitio web no esté muy trabajada (o sin trabajar directamente, dejando a los usuarios construirla sin consistencia alguna) y, finalmente, no existe relación entre tipos de contenido específicos (básicamente por su escasez o ausencia). En definitiva, mucho diseño y poca gestión de información, algo parecido a lo que le está ocurriendo ahora al equipo Aston Martin de F1, que ha contratado un «mago» del diseño como Adrian Newey y unos motores Honda que no son capaces de llevar a cabo quince vueltas seguidas a un circuito.

En estos sitios web, poco más se puede hacer que navegar por las distintas secciones, usar el buscador o esperar que la nube de etiquetas esté construida con algún criterio. Si quisiéramos consultar un histórico de «actividades culturales»desarrolladas en el último año, tendríamos el problema de que no existe ese tipo de contenido específico y que, además, la búsqueda por fechas puede resultar complicada al no esta normalizado el formato de entrada.

El CMS termina convirtiéndose casi en un editor de texto "glorificado".

La solución suele terminar siendo manual, se copia contenido de entradas que recuperamos (manualmente casi siempre) de la web para pegarlo en listas elaboradas a mano (como si trabajáramos con el editor de texto normal, de ahí el apelativo de «glorificado» de la imagen). El resultado final es escasa y frágil agregación de contenidos (poco se puede extraer por medio de consultas automáticas), mucho trabajo repetitivo, algo que debería obviar el uso de un CMS, produciéndose una situación de «deuda técnica», algo parecida a la que Honda tiene ahora con la escudería Aston Martin y con todos los aficiones a la Fórmula 1 que ven que Fernando Alonso difícilmente podrá aspirar a un podio en esta su última temporada (o no) en los circuitos.

Esperemos que el CMS no nos lleve a acompetircon un coche normal en las carreras. Para ello hace falta modelado, metadatos, relaciones, agregación y diseño reutilizable.

Siguiendo con esta metáfora, hay que intentar que el diseño del CMS no nos obligue con un coche normal en las carreras. Para ello hace falta modelado de contenido adeucado, metadatos bien definidos, relaciones entre tipos de contenidos, vistas del contenido a partir de agregación, todo ello en un marco de diseño web útil y reutilizable.

Metadatos y usabilidad

Seguimos intentando convencernos de las ventajas del uso de los metadatos. El otro día, buscando en Google por «metadatos» y «usabilidad» me encontré un trabajo con la siguiente frase al comienzo:

frase de Ricardo Baeza Yates

Supongo que algunos ya saben que el autor de esta frase es el profesor e investigador Ricardo Baeza-Yates en el artículo titulado «Ubicuidad y Usabilidad en la Web» escrito en 2002. El mismo introduce la idea de que un sitio web “bueno” no se define únicamente por su estética, sino por una secuencia de condiciones necesarias para que el usuario llegue a usarlo y, sobre todo, vuelva a visitarlo. El autor parte de un princicio claro: la web crece a un ritmo tan acelerado (y con tanta renovación de páginas) que es imposible pensar que todos los sitios van a ser diseñados por especialistas en interfaces. De ahí se desprenden tres salidas: (1) facilitar que se diseñen sitios razonables sin ser experto; (2) formar a más gente en diseño o (3) resignarse a un ecosistema web difícil de usar. Mediante la analogía con una tienda física, Baeza-Yates explica que la desorganización, la mala ayuda y la dificultad para encontrar lo que se busca llevan al abandono del sitio, algo frecuente en cualquier ámbito, no solo en comercio electrónico.

El éxito de una página depende de su facilidad de uso y de localización
El éxito de una página depende de su facilidad de uso y de localización

Sobre esa base, el artículo articula dos conceptos clave en la web: ubicuidad y usabilidad. Primero, un sitio debe ser “ubicuo”: poder ser encontrado y accedido. La ubicuidad se descompone en buscabilidad (que el sitio sea localizable, especialmente a través de buscadores) y visibilidad (que el sitio pueda verse y cargue adecuadamente en condiciones técnicas diversas). Esto implica acciones concretas: asegurar que los buscadores puedan rastrear el sitio (registro, enlaces entrantes, evitar barreras como Flash, mapas de imagen, ‘frames’ o JavaScript mal usado), cuidar el vocabulario de la página principal para que coincida con los términos de los usuarios, y mejorar la posición con enlaces y metadatos (con cautela por el “spam” de metadatos). La visibilidad, por su parte, exige ligereza (tamaños moderados), compatibilidad con distintos navegadores y sistemas, y atención a la accesibilidad (WAI), recordando que los robots de búsqueda “son ciegos” y que los enlaces textuales ayudan a usuarios y buscadores.

Después, una vez que el sitio se encuentra y se ve, entra la usabilidad, definida (Norma ISO 9241-11) como efectividad, eficiencia y satisfacción en un contexto de uso. Se revisan atributos clásicos (aprendizaje, velocidad, errores, retención, satisfacción) y otros complementarios (control, apoyo a habilidades, privacidad). Finalmente, se expone la ingeniería de usabilidad y la evaluación como núcleo del proceso: inspecciones, pruebas con usuarios, pensar en voz alta, evaluaciones heurísticas, caminatas cognitivas y encuestas. El texto culmina con heurísticas y recomendaciones prácticas (consistencia, prevención de errores, diseño minimalista, rapidez, compatibilidad, diseño para diversidad, escritura concisa), subrayando que la verdadera meta es la fidelidad del usuario: que encuentre, use, se “seduzca” y regrese.