bibliotecas universiarias

Tres importantes universidades británicas «abandonan» Elsevier, ¿por qué y cómo lo hacen?

Las universidades de Sheffield (la de nuestro «Tío Tom» tenía que ser), Lancaster y Surrey decidieron rechazar un nuevo acuerdo de suscripciones ‘read and publish‘ y abandonan la suscripción masiva de revistas científicas con Elsevier.

Esta decisión está impulsada por restricciones financieras de estas instituciones y por la demanda de mejores condiciones de acceso abierto, pone de manifiesto la creciente presión sobre los costes de suscripción a las revistas científicas de alto nivel. Las editoriales privadas venden paquetes completos de este tipo de publicaciones, junto con otros servicios y productos, elevando los costes hasta cantidades que representan un esfuerzo, no siempre justificado en términos de aprovechamiento, para las instituciones de educación superior.

Estas tres universidades se unieron a un grupo creciente en el Reino Unido (York, EssexKent y Sussex, entre otras) que optaron por priorizar modelos sostenibles centrados en el acceso abierto (¡el de verdad! no el que firman las universidades españoles a través de CRUE y con ayuda del ministerio), frente a los paquetes tradicionales «todo incluido» que ofrecen las grandes editoriales de pago y que se convierten en insostenibles en épocas donde la inversión en lo público se reencamina más hacia gastos militares que hacia la mejora de la financiación de las universidades públicas.

En la línea marcada anteriormente por UCLA, las universidades de Sheffield, Lancaster y Surrey han dispuesto medidas de contingencia para no «dejar desabastecidos» a sus estudiantes e investigadores:

  • Préstamo interbibliotecario de «alta velocidad». Es la «joya de la corona» de su estrategia, se ha optimizado el préstamo para que los investigadores puedan solicitar artículos específicos que ya no están bajo suscripción. El éxito se basa en la rapidez (entregas digitales en menos de 30 minutos en muchos casos) y búsqueda ampliada (plataformas como StarPlus de Sheffield que permiten buscar más allá de la colección propia y generar solicitudes automáticas). 
  • Suscripciones selectivas y acceso histórico: las universidades «no cortan el grifo» por completo. De hecho, sus bibliotecas mantienen títulos individuales (se seguirá pagando de forma independiente por las revistas de Elsevier que tengan el mayor uso e impacto real en su comunidad) y se mantiene acceso post-cancelación (se conserva el derecho a leer artículos publicados durante los años en que la suscripción estuvo activa).
  • Fomento del uso de software que rastrea versiones gratuitas y legales de los artículos, recomendando las extensiones del navegador como LibKey Nomad o sistemas como Unpaywall que detectan si un artículo tiene una versión en abierto mientras el usuario navega.
  • Uso intensivo de los repositorios institucionales impulsando sus propios archivos digitales (como White Rose Research Online) donde los autores depositan sus manuscritos aceptados.
  • Las universidades de Surrey y Lancaster han implementado políticas de «Rights Retention«. Esto obliga a sus investigadores a mantener la propiedad intelectual de sus manuscritos para que puedan subirse a la web de la universidad inmediatamente, sin esperar a que la editorial levante el «muro de pago». 

Alternativas implantadas en la Universidad de California para "superar" el fin de las suscripciones masivas a Elsevier y otras editoriales. Fuente: Universo Abierto.

Alternativas implantadas en la Universidad de California para «superar» el fin de las suscripciones masivas a Elsevier y otras editoriales. Fuente: Universo Abierto.

Es posible que a los mayores les suene este modelo de acceso a la literatura científica (que podríamos llamar «bajo demanda»). De alguna manera, reproduce el cómo se accedía a los artículos a principios de este siglo, con una visión algo más actual en cuanto al uso de la tecnología donde la Ciencia Abierta comienza a abrirse paso. Si esto funcionaba antes del tremendo derroche acometido por universidades y autoridades gubernamentales que lo han financiado. Es muy posible que el rendimiento y la excelencia investigadora no vayan a sufrir deterioro alguno y, teóricamente, se podrán dedicar esos recursos a financiar más y mejores equipos de investigación, en lugar de, literalmente, regalarlos a editoriales privadas como Elsevier, cuando no a editoriales directamente depredadoras.

Cantimplora con la famosa frase de Newton grabada

El avance científico no se va a detener, seguro que siempre habrá alguien que pueda ver más allá porque está aupado sobre los hombros de muchos sabios que le han precedido (Newton dixit). Y quizá deberíamos volver a confiar en las bibliotecas que siguen estando ahí, internet no las jubiló (aunque para muchos así lo haya parecido).