Los méritos que los investigadores queramos ver reconocidos en la Convocatorio de Sexenios de CNEAI y que hayan sido publicados desde 2011, deben ser depositados en repositorios institucionales o temáticos (si no lo están ya).
Comienzan a notarse algunos cambios impuestos por la LOSU. De confirmarse lo indicado en el borrador de criterios que han sido expuestos a consulta pública, de acuerdo con su artículo, 12 en todos los campos se requerirá el depósito en repositorios institucionales o temáticos de acceso abierto de las publicaciones científicas, conjuntos de datos, códigos y metodologías que se sometan a evaluación, incluyendo un identificador persistente (DOI, Handle, o similar), a fin de alcanzar los objetivos de investigación e innovación responsables y de libre circulación de los conocimientos científicos y las tecnologías que promulgan las políticas europeas de ciencia abierta.
Así, en el caso de las publicaciones seriadas o periódicas, se recuerda a las personas solicitantes que, desde la entrada en vigor de la LCTI, el 2 de diciembre de 2011, el personal de investigación cuya actividad investigadora esté financiada mayoritariamente con fondos públicos hará pública la versión final aceptada para publicación en repositorios institucionales o temáticos de acceso abierto (artículo 37 de la LCTI, en su versión previa a la Ley 17/2022). Este precepto, reforzado ahora en los artículos 12.2 y 12.3 de la LOSU, será por tanto de aplicación para las publicaciones presentadas con fecha 2011 o posterior, excepto en el caso de otros formatos de publicación como las monografías.
Principios FAIR
Además, el vigente artículo 37 de la LCTI, tras su modificación por la Ley 17/2022), añade que se deberá depositar una copia de la versión final aceptada para publicación y los datos asociados a las mismas en repositorios institucionales o temáticos de acceso abierto, de forma simultánea a la fecha de publicación, siendo este precepto de aplicación para las publicaciones presentadas con fecha 2022 o posterior. Asimismo, de acuerdo con el citado artículo 37 de la LCTI y el artículo 12.5 de la LOSU, los conjuntos de datos que se sometan a evaluación, con fecha 2022 o posterior, deberán cumplir con los principios FAIR (fáciles de encontrar, accesibles, interoperables y reutilizables) y, siempre que sea posible, se difundirán en acceso abierto en repositorios o infraestructuras de datos de confianza.
En el caso de las aplicaciones informáticas, se valorará que sean desarrolladas según los principios de colaboración abierta del software libre y publicadas bajo la Licencia Pública de la Unión Europea o licencias compatibles
Si internet posee actualmente el nivel de desarrollo y popularización tan alto es debido, sin duda alguna, al interés que despertó entre algunos políticos de primer nivel a principios de los años 90. Se ha hablado mucho (y con razón) de la trascendencia de la información y de la necesidad de disponer de una adecuada gestión de la misma como recurso vital para el desenvolvimiento de las organizaciones en el contexto actual: la Sociedad de la Información(entorno que ya aventuraba el sociólogo japonés Yoneji Masuda como: ‘sociedad que crece y se desarrolla alrededor de la información y aporta un florecimiento general de la creatividad intelectual humana, en lugar de un aumento del consumo material» (‘The information society as post-industrial society‘, 1981).
Yoneji Masuda
Yoneji Masuda fue un eminente sociólogo japonés, fallecido en 1995, cuya actividad profesional y académica tuvo una importancia decisiva en la definición estratégica de un modelo de sociedad tecnológica para Japón impulsado desde las políticas públicas. Al tiempo, fue uno de los pioneros en la conceptualizar la idea de Sociedad de la Información. Trabajó en diversos programas de los ministerios de Trabajo y Educación japoneses destinados a mejorar y racionalizar las prácticas de producción y formación de la población. Fue director del Instituto para el Desarrollo de los Usos de los Computadores en Japón y fundador y presidente del Instituto para la Informatización de la Sociedad, profesor de la Universidad de Aomuri y director de la Sociedad Japonesa de Creatividad. A partir de un informe del Ministerio de Industria y Comercio (MITI) elabora para el Instituto JACUDI un plan para la Sociedad de la Información como «objetivo nacional para el año 2000«.
Alegoría de la Sociedad de la Información (dibujada por Dalle 3 – chat GPT).
Cuando DARPA deja de ser el principal soporte financiero, el proyecto de internet se desarrolló en esta década al amparo de otras organizaciones financiadoras, destacando entre todas enormemente la NSF (‘National Science Foundation’, agencia del gobierno de EEUU independiente del Departamento de Defensa que impulsa investigación y educación fundamental en todos los campos no médicos). En esa época llegó a establecerse un altísimo vínculo entre los ordenadores de su propia red y los que procedían de la originaria Arpanet. De esta forma surge la declaración RFC 985 (‘Request for comments» o «Requisitos para pasarelas de Internet», serie de notas sobre la red y sobre sistemas que se conectan a internet, que comenzaron a publicarse en 1969) que formalmente aseguraba la interoperabilidad entre las partes de la red y establecía los mecanismos necesarios para asegurar y facilitar la incorporación de nuevas redes.Tanto NSF como otras agencias financiaban los costes de la infraestructura común, incluidos los circuitos transoceánicos destinados a dar acceso a la red a comunidades científicas de otras partes del mundo. Al mismo tiempo surgió el interés de organizaciones privadas de hacer uso de la red, infraestructura que hasta entonces había estado dedicada de forma exclusiva a usos educativos y de investigación. Hacia el año 1988 se comienza a hablar de la necesidad de disponer de una infraestructura nacional de redes que permitierse ese uso conjunto y justo en todo momento.Esta iniciativa llama la atención de Al Gore (senador entonces y después vicepresidente de los EEUU, ahora Premio Nobel de la Paz por su labor en defensa del Medio Ambiente) quien propició la elaboración de la iniciativa NII (siglas en inglés de ‘National Information Infrastructure’).
Al Gore cuando era vicepresidente USA
NII era una propuesta de red avanzada y perfecta de las redes de comunicaciones públicas y privadas, servicios interactivos, de hardware y software interoperable, computadoras, bases de datos y electrónica de consumo a poner una gran cantidad de información al alcance de los usuarios). En este documento y (casi seguramente) por primera vez hallamos un texto político que habla del valor estratégico de la información en el contexto actual, basando su éxito en el desarrollo de una infraestructura de telecomunicaciones de alcance mundial que promoviera el uso de internet en todos los ámbitos.
Más o menos en la misma época, la Unión Europea redactaba un documento similar en la línea de desarrollar un acceso global a la red y a desarrollar un mercado de servicios y productos alrededor de la misma. Este documento es conocido como el «Informe Bangemann» (1994) donde el excomisario europeo Martin Bangemann afirmaba:
«cuya principal meta ha sido acelerar la instauración de un mercado mundial abierto y «autoregulado». Política que ha contado con la estrecha colaboración de organismos multilaterales como la Organización Mundial del Comercio (OMC), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, para que los países débiles abandonen las regulaciones nacionales o medidas proteccionistas que «desalentarían» la inversión; todo ello con el conocido resultado de la escandalosa profundización de las brechas entre ricos y pobres en el mundo».
Informe Bangemann
A pesar de esta visión tan economicista y neoconservadora, el propio autor reconocía que las TIC eran un factor clave en la aceleración de la globalización económica porque su imagen está más asociada a aspectos más «amigables» de este proceso, como internet, telefonía celular e internacional, TV por satélite, etc. Así, la Sociedad de la Información ha asumido la función de «embajadora de buena voluntad» de la globalización, cuyos beneficios» podrían estar al alcance de todos/as, si solamente si pudiera estrechar la brecha digital«.
El siguiente paso en la evolución de internet fue la introducción en la red de un protocolo de comunicaciones (conjunto de reglas y procedimientos que regulan las comunicaciones telemáticas) global, robusto y eficaz para hacer posible la sencilla conexión de nuevos hosts y de nuevas redes independientes. En su primera implementación, Arpanet disponía de un protocolo “host a host” de manera que había que modificarlo según las características de los diferentes equipos informáticos que pretendieran incorporarse a ella.
Entonces, los ordenadores eran bastante incompatibles unos con otros e incluso a nivel interno manejaban distintos códigos para la representación de la información (ASCII, EBCDIC, etc.). Por tanto, no se trataba únicamente de conectar equipos, sino de conseguir que pudieran dialogar entre ellos y compartir información de manera comprensible. Este inmenso trabajo, unido al rápido crecimiento de la red, hizo inviable continuar con la conexión «punto a punto» y propició el desarrollo de una nueva familia de protocolos de comunicaciones.
Surge así un nuevo paradigma: la interconexión de sistemas abiertos (‘internetworking‘), de manera que equipos informáticos de distinta naturaleza pudieran compartir datos y aplicaciones dentro de un entorno abierto de comunicaciones.
ASCII (‘American Standard Code for Information Interchange’ – Código Estándar Estadounidense para el Intercambio de Información). Código de caracteres basado en el alfabeto latino creado en 1963 por el Comité Estadounidense de Estándares (conocido desde 1969 como Instituto Estadounidense de Estándares Nacionales, o ANSI) como refundición o evolución de los conjuntos de códigos usados entonces en telegrafía. En 1967, se incluyeron las minúsculas, y se redefinieron códigos de control para formar el código US-ASCII.
EBCDIC (acrónimo de ‘Extended Binary Coded Decimal Interchange Code’) es un código estándar de 8 bits usado por computadoras mainframe IBM, la empresa que adaptó el EBCDIC del código de tarjetas perforada en los años 1960 y lo promulgó como una táctica customer-control cambiando el código estándar ASCII.
Crecimiento de Arpanet en su primera década
Esta idea nace en contraposición a los sistemas propietarios (o cerrados), típicos de la época cuyo paradigma lo representaba perfectamente la familia de ordenadores IBM S/360, sistemas donde tanto el hardware como el software eran específicos y propiedad del fabricante y existían muchísimos problemas, tanto técnicos como económicos, para hacerlos compatibles con otros equipos (además, como la empresa IBM era el “gigante informático” de la época, con un nivel de dominio superior incluso al que ha llegado a tener Microsoft, el mercado se veía muy condicionado por sus sistemas y tecnologías).
Frontal de un ordenador IBM 360.
El IBM 360 fue el primer ordenador en usar microprogramación. Con su introducción en el mercado se creó el concepto de arquitectura de familia que consistió en 6 ordenadores que podían hacer uso del mismo software y los mismos periféricos. El sistema también hizo popular la computación remota, con terminales conectados a un servidor, por medio de una línea telefónica. El IBM 360 es uno de los primeros ordenadores comerciales que usó circuitos integrados, y podía realizar tanto análisis numéricos como administración o procesamiento de archivos. Se considera que la tercera generación de computadoras comenzó con su introducción. Estos modelos comenzaron a ser retirados a partir del año 1977 (aunque no era raro verlos operativos en la década de los 80, y más fuera de Estados Unidos, donde igual acababan de «llegar»).
Khan y Cerf hoy en día
La solución a la incompatibilidad entre equipos conectados a una misma red pasaba por definir una arquitectura de comunicaciones en la que, en forma de niveles o capas, se planteara la resolución de los problemas por medio de unas funciones que desarrollan distintos protocolos de comunicaciones. Bajo esta perspectiva se define un nivel de “interconexión” superior al nivel de “intrared”. Así, los equipos trabajan a nivel local según las características de su sistema operativo y luego operan a nivel de red bajo nuevas reglas, formatos y procedimientos especificados por un protocolo de red con vocación de sistema abierto. En el caso de internet ese protocolo de comunicaciones es el TCP/IP (‘Transmission Control Protocol/Internet Protocol’), propuesto y desarrollado por dos de los ingenieros más importantes en la historia de la red: Vinton Cerf y Robert Khan (1974).
TCP/IP es en realidad una familia de protocolos donde TCP es el encargado del control del flujo de datos y de la transmisión segura por la red de los paquetes de datos e IP de la identificación de origen y destino de la transmisión y del adecuado direccionamiento de los paquetes de datos (se corresponden con los niveles 3 y 4 del Modelo OSI de interconexión de sistemas abiertos).DARPA (la siguiente denominación de ARPA, en la que ya se incluçó la palabra «Defense») financió la implementación de este protocolo y, en poco tiempo, existieron versiones independientes que podían interoperar.
Esquema general del protocolo TCP/IP
Al principio, todos estos desarrollos se realizaban conectando grandes equipos informáticos (aún no se había popularizado el ordenador personal). Por ello, se desarrollaron versiones más sencillas y compactas que dieron fruto a dos implementaciones: la del PARC de Xerox y otra, la que resultó más trascendente (al menos para el gran público), para el PC de IBM, consiguiéndose que los ordenadores personales también pudieran convertirse en hosts de ARPANET sin necesidad de formar parte de otras redes más grandes: con esto se había dado un paso definitivo hacia la interconexión global.
Ordenador personal de IBM con monitor en color.
El IBM Personal Computer, fue el ordenador que lo cambió todo. Introducido en agosto de 1981 y creado por el equipo del IBM Entry Systems Division. Junto al «microcomputador» y al «computador casero», el término «computador personal» ya estaba en uso antes. Se empleó en 1972 para caracterizar al Alto de Xerox PARC, pero el éxito de IBM hizo que PC equivaliese al microcomputador compatible con sus productos. El grupo de trabajo reunido para desarrollarlo decidió que el sistema operativo viniera de vendedores externos. Esta ruptura con la tradición de la compañía (siempre habían apostado por desarrollos internos), se llevó a cabo para ahorrar tiempo. Microsoft fue la empresa seleccionada como fabricante del sistema operativo: el PC-DOS (MS-DOS si la máquina no era de IBM como ocurrió al poco tiempo). En pocos años, esta decisión se vio claro que esta decisión fue el mayor error estratégico de la empresa, básicamente porque propició el lanzamiento de otro gigante informático: la empresa de Bill Gates, Steve Pallmer y Paul Allen: Microsoft. Curiosamente, en la misma época, incluso un poco antes, Steve Wozniak y Steve Jobs lanzaban el Apple II, la primera serie de microcomputadores de producción masiva a través de otro gigante actual de la informática: Apple Computer, pero este avance quedó un poco «escondido» por la trascendencia del IBM PC.
‘Floppys’ (disquetes) con una de las versiones de windows para IBM.
Y también pasó algo desapercibido un nuevo término que comenzó a usarse con cierta profusión en aquella época: la palabra ‘internetting‘ («interconexión») que al poco tiempo quedó en «internet» y fue como comenzó a conocerse a la red de redes (en detrimento de Arpanet).
Y también pasó algo desapercibido un nuevo término que comenzó a usarse con cierta profusión en aquella época: la palabra ‘internetting‘ («interconexión») que al poco tiempo quedó en «internet» y fue como comenzó a conocerse a la red de redes (en detrimento de Arpanet).
Hoy en día usamos la expresión “nativos digitales” para referirnos a las personas que han crecido con internet y la usan permanentemente con una habilidad consumada. Estas personas sienten atracción por todo lo relacionado con las TIC por medio de las cuales cubren una buena parte de sus necesidades de entretenimiento, diversión, comunicación, información y, tal vez, de formación.
Ordenador de los años 70
Para estas personas, conocer que el primer mensaje de correo electrónico constaba de una palabra de dos letras: «Hi» y que fue enviado en octubre del año 1969 por Kleinrock desde el MIT(Instituto Tecnológico de Massachussets) al Network Information Centerde la Universidad de Stanford, puede resultar increíble a la par que paradójico, pudiendo llegar a ser para ellos bastante complicado aceptar que internet ya existía cuando sus padres iban al instituto, cuando The Beatles era aún un grupo de música en activo que acababa de editar el disco “Yellow Submarine”, la famosa Guerra de Vietnam estaba en su apogeo, el Muro de Berlín seguía en su sitio (sin graffiti alguno y con muchos guardias), en los Juegos Olímpicos, de forma repetitiva (a veces apabullante) atletas «amateurs» de un país llamado CCCP(siglas en cirílico de Союз Советских Социалистических Республик, la antigua Unión Soviética) ganaban montones de medallas cada cuatro años.
Cubierta y parte trasera del LP «Yellows Submarine» de The Beatles
Y sin embargo, parafreseando a Galileo: «todo eso es cierto«.
Telefónica. Historia de Internet: ¿cómo nació y cuál ha sido su evolución? https://www.telefonica.com/es/sala-comunicacion/blog/historia-internet-como-nacio-evolucion/
Del 23 al 27 de octubre de 2023, se ha celebrado en la ciudad deToluca, México, la Cumbre Global de Acceso Abierto Diamante para reflexionar y avanzar en las iniciativas y prácticas de promoción del Acceso Abierto Diamante (AAD). Tras casi una semana de extensas y profundas discusiones, entre otros acuerdos, se ha propuesto fortalecer la colaboración dentro del sector del AAD a nivel global, destacando el apoyo al Manifiesto sobre la Ciencia como Bien Público Global: Acceso Abierto No Comercial de la IV Conferencia Redalyc de Editores de Revistas.
El conocimiento es nuestro activo más valioso y un bien público que debe compartirse ampliamente para garantizar la sostenibilidad de nuestro planeta y nuestro futuro. La revolución digital proporciona medios sin precedentes para difundir resultados e ideas científicas por todo el mundo en un instante, en beneficio de todos. El Acceso Abierto Diamante es un modelo de comunicación académica en el que los resultados de la investigación están disponibles abiertamente, sin cobrar tasas ni a los autores ni a los lectores. En este modelo, todos los elementos relacionados con el contenido están dirigidos y son propiedad de las comunidades académicas.
El apoyo a las revistas, repositorios y plataformas ya existentes y nuevas a nivel mundial puede reducir significativamente las barreras de acceso y difusión de la investigación financiada con fondos públicos. Este movimiento adopta intrínsecamente el concepto de bibliodiversidad. El AAD es, en última instancia, un medio para alcanzar un fin: el acceso equitativo a la publicación y la lectura académicas, centrándose en la calidad del contenido más que en el lugar de publicación. Reconoce y recompensa todas las contribuciones al proceso de publicación. Además, las revistas, repositorios y plataformas representan iniciativas editoriales impulsadas por la comunidad, dirigidas por académicos y propiedad de éstos (como es el caso de los portales de revistas y libros abiertos y del repositorio digital de nuestra Universidad, la de Murcia), que permiten que los resultados de investigación sean, a su vez, propiedad de la comunidad académica y científica.
Frente a otros modelos de negocio editorial que se presentan como «abiertos», el AAD representa un modelo de publicación al servicio de una sociedad diversa y más justa en la que el conocimiento académico de calidad es un bien público.
Uno de los pilares de la Ciencia Abierta ha sido, es y seguirá siendo, la publicación en abierto sin restricciones de los resultados de investigación. Fomentar este derecho, y consolidarlo, es responsabilidad de las administraciones públicas y de todas las personas que formamos parte de la comunidad científica.
Un ‘data steward‘ es un perfil profesional de una organización cuya tarea principal es garantizar la calidad, disponibilidad, seguridad y usabilidad de los conjuntos de datos producidos o gestionados.
Esta función es esencial en el marco de la gestión de datos empresariales (Enterprise Data Management, EDM), especialmente en una era tan digitalizada como la nuestra, en la que los datos se consideran un activo vital para muchas organizaciones. Entre las tareas y responsabilidades específicas de estos profesionales destacan:
Garantizar la calidad de los datos: asegurar que sean precisos, consistentes, completos y estén actualizados. Esto puede implicar la validación de la entrada de datos, la resolución de discrepancias y la implementación de protocolos para eliminar datos duplicados o irrelevantes.
Gobernanza de datos: consiste en implementar y supervisar políticas y procedimientos que garanticen la correcta gestión de los datos. Esto puede incluir estándares de nomenclatura, estructuras de clasificación y reglas de retención de datos.
Seguridad: trabajar junto con el equipo de seguridad para proteger los datos de accesos no autorizados o violaciones de datos. Esto puede incluir la garantía de cumplimiento de las leyes y de las regulaciones de privacidad y protección de datos.
Facilitar el acceso a los datos: el administrador de datos puede trabajar para garantizar que estos sean fácilmente accesibles para los usuarios autorizados dentro de la organización, y que se utilicen de manera efectiva para tomar decisiones empresariales.
Educación y soporte: los administradores de datos pueden ser responsables de formar a otros miembros de la organización en la importancia de la gestión de datos, cómo acceder y usar los datos correctamente, y la importancia de mantener la calidad y seguridad de los datos.
‘stewards’ en un partido de fútbol
Las personas encargadas de estas tareas suelen tener fuertes habilidades en análisis y gestión de datos, así como un profundo conocimiento de las leyes y regulaciones que se aplican a los datos en su industria. También deben tener habilidades de comunicación sólidas para trabajar con otros departamentos y ayudar a fomentar una cultura de gestión de datos eficaz en toda la organización. Algo más cercanos a las organizaciones de investigación aparece el perfil profesional ‘data research analyst‘ (analista de investigación de datos), función que si bien es diferente de la anterior. también es crucial en el manejo y análisis de información en una organización.
Similitudes y diferencias
Como perfiles diferentes que son, comparten algunas similitudes y presentan diferencias importantes en cuanto a sus responsabilidades y enfoques.
Similitudes:
Uso y manejo de datos: en ambos perfiles profesionales se trabaja intensivamente con datos. Los profesionales deben ser competentes en la interpretación de datos, la identificación de patrones y tendencias y tener una comprensión sólida de las herramientas y sistemas de manejo de datos.
Importancia de la calidad de los datos: los dos roles comprenden la importancia de la calidad de los datos para obtener resultados precisos. Por lo tanto, pueden involucrarse en actividades para garantizar que los datos sean precisos, completos y actualizados.
Colaboración interdepartamental: ambos roles a menudo trabajan en colaboración con otros departamentos para garantizar que los datos se utilicen efectivamente en toda la organización.
Diferencias:
Enfoque principal: un administrador de datos se centra más en la gestión y gobernanza de los datos, asegurando su calidad, disponibilidad, seguridad y cumplimiento con las regulaciones. Un analista de investigación enfoca su interés más hacia el análisis de los datos, utilizando técnicas estadísticas y algoritmos para extraer ‘insights‘ (revelaciones o descubrimientos que proporcionan una nueva comprensión sobre un fenómeno o problema) que pueden ayudar en la toma de decisiones.
Uso de datos: mientras un administrador de datos está más preocupado por cómo se almacenan, se protegen y se accede a los mismos, un analista de investigación está más preocupado por cómo se pueden utilizar para generar valor para la organización.
Responsabilidades: el administrador de datos se involucrado más en profundidad con el establecimiento de políticas y estándares, con asegurar la seguridad de los datos y garantizar el cumplimiento con las regulaciones. Un investigador de datos se centra más en recoger, procesar y realizar un análisis detallado de los datos para apoyar los objetivos de la organización.
Es importante recordar que, aunque estos perfiles profesionales pueden tener responsabilidades diferentes, pueden llegar a trabajar en estrecha colaboración para garantizar que los datos se manejen de manera efectiva y se utilicen para impulsar el éxito de las organizaciones, especialmente aquellas que generen datos que puedan ser base de investigaciones que no todas tienen que ser fruto de trabajo en laboratorio (datos de tráfico, de logística empresarial, de precipitaciones de lluvia, etc.).
Necesidades formativas
La formación necesaria para convertirse en un administrador o en un analista investigador puede variar según las necesidades específicas de cada sector en general y de cada organización en particular. Sin embargo, en términos generales, podemos atrevernos a establecer algunos ámbitos de estudio y un conjunto de habilidades relevantes que estos profesionales van a necesitar:
Administrador de datos:
Educación: está bien contar con un título en Informática, Estadística, Ingeniería de Datos, Ciencia de Datos o de Gestión de la Información. Estos títulos proporcionan una base sólida para este desempeño. En algunos casos puede ser interesante combinar un grado en una de esas disciplinas con un máster más especializado.
Habilidades técnicas: una comprensión sólida del paradigma de las bases de datos relaciones. dominio del lenguaje SQL y de otras herramientas de gestión de datos es esencial. El conocimiento de la arquitectura de datos también puede ser interesante.
Conocimiento de la gobernanza de datos: lo que representa entender las políticas, procedimientos, estándares y regulaciones que se aplican a la gestión de datos.
Conocimiento de la seguridad de datos: esto incluye conocer las mejores prácticas para proteger los datos y mantener su privacidad, así como las leyes y regulaciones de protección de datos aplicables en cada caso.
`Soft skills‘: las habilidades de comunicación son vitales para trabajar con otros departamentos y promover una cultura de gestión de datos efectiva. Las habilidades de gestión de proyectos también pueden ser útiles.
Data Research Analyst:
Educación: un título en Estadística, Matemáticas, Economía, Ciencia de Datos, o un campo relacionado sería lo más apropiado. Combinar grados genéricos con máster especializados también es una opción.
Habilidades técnicas: son esenciales la programación informática en Python o R (por ejemplo), el análisis de datos, y el dominio de técnicas estadísticas. También es útil tener experiencia con las herramientas de visualización de datos y software de análisis de datos (Tableau o SPSS por ejemplo).
Habilidades de investigación: estas incluyen la capacidad de formular preguntas de investigación, diseñar estudios, recoger y analizar datos, y presentar los resultados de una manera clara y comprensible.
‘Soft skills’: también son importantes las habilidades de comunicación para presentar hallazgos y trabajar con otros equipos. La capacidad de pensar críticamente y resolver problemas también es esencial.
Ambos roles podrían beneficiarse de la formación continua y la certificación en herramientas y técnicas específicas de gestión y análisis de datos.
Dedicamos esta entrada a una breve presentación de CoARA («Coalition for Advancing Research Assessment‘), alianza formada por instituciones académicas, organizaciones y expertos para promover y avanzar en la forma en que se evalúa la calidad, el impacto y la relevancia de la investigación. En España podemos citar a Fecyt, Aneca, CSIC y una amplia representación de las universidades (CRUE incluida).
En el año 2020 la Comisión Europea acordó promover una reforma de la evaluación de la investigación. Casi terminado 2021, publica en diciembre el documento «Hacia una reforma del sistema de evaluación de la investigación» en el que se invitaba a las instituciones científicas europeas e internacionales a construir una coalición voluntaria para avanzar conjuntamente hacia un nuevo paradigma. El Consejo Europeo apoyó en junio de 2022 la necesidad de reformas en evaluación, en especial en relación con la ciencia abierta. De todas estas iniciativas surge CoARA.
La idea que subyace es abordar las limitaciones y desafíos actuales en los sistemas de evaluación de la investigación. Se pretende impulsar un cambio hacia enfoques más efectivos, justos y transparentes en la evaluación académica, centrados en prácticas y métricas de evaluación más sofisticadas que vayan más allá de los indicadores tradicionales, como el factor de impacto de las revistas científicas (el indicador «por excelencia» hasta ahora que juzga más el alcance de la revista que el contenido de la investigación publicada en ella).
Las iniciativas promovidas por CoARA tienen aplicaciones potenciales en el ámbito de la evaluación de la investigación:
Evaluación basada en el mérito: se busca fomentar un sistema de evaluación basado en el mérito y la calidad de la investigación, en lugar de depender únicamente de indicadores cuantitativos. Esto puede permitir una evaluación más justa y equitativa de los investigadores y sus contribuciones.
Diversificación de indicadores: se promueve la incorporación de una amplia variedad de indicadores para evaluar la investigación, más allá del factor de impacto de las revistas científicas. Esto incluye métricas alternativas, como el alcance y la relevancia de la investigación, su influencia en la sociedad o, por supuesto, la adopción de enfoques más cualitativos.
Evaluación de impacto social: la alianza asigna importancia al impacto social de la investigación científica. Esto es considerar cómo los resultados de la investigación contribuyen al desarrollo de la sociedad, abordando y resolviendo desafíos (las vacunas contra la COVID-19, por ejemplo), mejorando políticas o beneficiando a comunidades específicas.
Evaluación multidimensional: se debe avanzar hacia una evaluación multidimensional que tenga en cuenta aspectos como la reproducibilidad, la integridad científica, la colaboración, la comunicación y el liderazgo en el campo de estudio.
Transparencia y apertura: se aboga por mayor transparencia y más apertura en los procesos de evaluación de la investigación. Esto implica promover la disponibilidad de datos y métodos utilizados en la evaluación, así como la comunicación clara de los criterios y estándares utilizados.
En resumen, CoARA aspira a avanzar en la evaluación de la investigación científica por medio de enfoques más efectivos, justos y transparentes, pretendiendo impulsar un cambio significativo en la forma en que se evalúa la investigación. Sus iniciativas abarcan desde la diversificación de indicadores hasta la evaluación del impacto social y el aumento de la transparencia y la apertura. Al fomentar prácticas de evaluación más sofisticadas y equitativas, tiene el potencial de mejorar la evaluación de la investigación y promover un entorno académico más justo y dinámico. Ojalá sea posible.
Esto representó el inicio del ecosistema de la comunicación científica, contexto donde, hoy en día, ya no solo participan los intelectuales de las sociedades aristocráticas que escribían los artículos y los eruditos que los leían. Poco a poco. Con el paso del tiempo, se incorporaron al mismo las editoriales y las distribuidoras científicas, las investigaciones abandonaron este entorno y se trasladaron a las universidades y, ya en la edad contemporánea, a institutos y centros de investigación especializados. Todo este proceso ha estado vehiculado de la mano del artículo científico, el tipo documental inédito y original que describe los resultados de una investigación y que se somete a una revisión por expertos antes de su publicación en una revista.
La teoría de la evolución por selección natural de Charles Darwinse puede aplicar a muchos ámbitos de la vida y de nuestra actividad cotidiana, no solo a los ecosistemas formados por los seres vivos. Dentro de la comunicación científica, la competencia por la publicación de artículos en las revistas de mayor prestigio es inmensa y en ella participan (antes se podía escribir «en buena lid«, ahora surgen dudas), investigadores de todos los países del mundo, buscando el mayor impacto de su investigación y el prestigio asociado. Estos factores vienen dados, hoy en día, más por el medio (la revista) que por el contenido del artículo (la investigación), lo cual es, en cierto modo, algo contradictorio y discutible, a pesar de ser lo habitual.
Las editoriales han de velar por el respeto a los principios de la comunicación científica: que no se plagie, que se cite la autoría de trabajos previos, que no se falseen o alteren los datos de investigación, etc., únicamente así podrán sobrevivir en este ecosistema. Los autores deben cumplir estas premisas y someter sus trabajos a un proceso de “revisión por pares” (otros científicos expertos en la temática) que valorarán su nivel científico con vistas a su publicación. Los revisores pedirán cambios o, directamente, los rechazarán si estos textos no alcanzaran el nivel exigido por la publicación (o por si se detectan malas prácticas).
Una parte de estas revistas se publican sin ánimo de lucro, permitiendo sus editores la lectura gratuita de los artículos, compitiendo en desigualdad de condiciones con las revistas pertenecientes a las grandes editoriales científicas comerciales: Elsevier, Springer, Cambridge University Press, Nature, Royal Society of Chemistry, etc. Las suscripciones a estas revistas son muy costosas, quedando prácticamente vetado su acceso a los científicos y estudiantes de muchas partes del mundo, especialmente en aquellos países en (permanente) vía de desarrollo. Incluso cuando estas publicaciones se digitalizaron, sus editores no descendieron los costes de las suscripciones, a pesar de que ya no existen los gastos de impresión y envío.
A principios de este siglo, se aprobaron las declaraciones de Budapest, Betsheda y Berlín a favor del acceso abierto a la información: Su objetivo es hacer posible un acceso más universal a los resultados de las investigaciones a través de internet. Volviendo a la teoría darwiniana, dentro del ecosistema de la comunicación científica, los editores vieron que su negocio podía verse amenazado por estos principios tan loables como, por desgracia en muchos casos, ilusorios. Las empresas propietarias de las editoriales se adaptaron y evolucionaron, introduciendo medidas correctoras que han llegado incluso a subvertir la propia definición de acceso abierto, porque ahora ya no es libre y gratuito en todos los casos, sino que precisa de un pago previo de unas tasas para publicar un artículo (más conocidas por APCs).
Tras superar este primer intento de introducir cambios en el hábitat donde imponen el devenir de los acontecimientos, estas editoriales siguen desarrollando su actividad, en algunos casos incluso han conseguido recubrirse de una cierta pátina de responsabilidad social. Pero, en todo ecosistema, por muy seguro que parezca para la especie dominante, siempre aparecen nuevos depredadores más fuertes, viéndose los integrantes de la especie predominante obligados a luchar por defender su posición de privilegio y, en muchos casos, su vida.
No es casualidad que uno de los problemas actuales que más perjudican a la comunicación cient´fiica en particular (y a la Ciencia en general) venga de la mano de revistas conocidas como “predadoras”, apelativo que se aplica a aquellas que se hacen pasar por una revista científica legítima, pero que en realidad no aplican procesos de revisión por pares rigurosos y aceptan publicar prácticamente cualquier artículo a cambio de una tasa o APC. Lo cierto es que estas revistas representan una verdadera amenaza para la integridad y la calidad de la literatura científica, sus escasos niveles de rigor y calidad no les alcanzan para ser considerados como medios de comunicación de la investigación legítimos.
De forma paralela, han surgido los ‘megajournals’, revistas que publican una amplia variedad de artículos en múltiples disciplinas a diferencia de las editoriales especializadas, que se centran en un tema o campo de investigación específico. Estas nuevas revistas no son exactamente·»depredadoras», si bien hay dudas razonables sobre sus procesos de revisión. La realidad se impone, y ahora, tanto las «predadoras» como los ‘megajurnals’ ocupan espacios en el ecosistema de la comunicación científica donde antes habitaban otros agentes que han tenido que reajustarse y trasladarse. Y esto no se ha quedado ahí porque, casi de la noche a la mañana, han aparecido nuevas editoriales que mezclan el modelo de negocio de las tradicionales revistas especializadas con el de los `megajournals’, cobrando altas cantidades dinero a modo de APC y que no parecen cumplir con unos criterios mínimos de calidad en sus revisiones, habiéndose disparado así el número de los artículos científicos retractados en revistas propiedad de algunas de estas editoriales (léase mdpi, Frontiers o Hindawi).
Por si faltaba algún elemento para distorsionar el ecosistema, comienzan a detectarse influencias nada recomendables de los distintos ránquines de universidades (en particular el ARWU o “ranking de Shangai” que en España se hizo famoso por medio del nefasto exministro de Universidades José Ignacio Wert). Uno de los criterios que se valoran en estas “listas de éxitos” (como bien escribía hace unos días la profesora Eva Méndez en El País) es contar entre tus científicos a aquellos clasificados como «altamente citados» (en el recientemente publicado informe de 2002, son 6938 los autores cuyos trabajos reciben el 1% de todas las citas a nivel mundial en su disciplina según la base de datos Web of Science).
Muchas universidades han ascendido posiciones en esos ránquines fichando falsamente a científicos de otras instituciones, pagándoles por cambiar la información sobre el lugar de trabajo que todos ponemos en nuestros artículos (la mayoría de nosotros con sincero orgullo de militancia). Personas que nunca han estado en la península arábiga, aparecen ahora como “trabajadores” de universidades de esa parte del mundo, cuando la institución que paga sus sueldos y financia las infraestructuras para que puedan llevar a cabo sus investigaciones son otras, generalmente públicas, que aportan ese dinero procedente de los presupuestos públicos. Como mínimo, esto es un inmenso desprecio a los ciudadanos y ciudadanas que pagan sus impuestos, aunque parece algo más grave.
Las noticias publicadas por Manuel Ansede en El País muestran una realidad desagradable y que no puede consentirse. La Universidad de Córdoba ha señalado el camino a seguir para corregir estas malas prácticas suspendiendo de empleo y sueldo a un investigador por 13 años, otras deberían seguir su ejemplo. En cambio, la mayoría de los 19 investigadores identificados en España por haber llevado a cabo estas malas prácticas, siguen trabajando en sus universidades o centros de investigación, aparentemente sin apertura de expedientes disciplinarios. Lo mismo ocurre con aquellas personas que han ejercido de mediadores para «captar» a estos investigadores. Incluso una investigadora de un instituto de investigación de Cataluña informa de que renuncia a ese contrato para seguir con las universidades árabes (no he podido verificar esto último, por eso no concreto mucho más).
Personalmente pienso que no es tolerable esta infidelidad, más bien promiscuidad en muchos casos.
Dejando aparte la cuestión administrativa, y para finalizar, es lógico que nos preguntemos si se puede luchar contra todos estos problemas. La respuesta es simple: se puede y se debe. Se tiene que actuar desde muchos ámbitos para corregir hábitos indeseables fuertemente asentados. La LOSU habla de valorar la ciencia con los principios FAIR (encontrabilidad, accesibilidad, interoperabilidad y reutilización) como medida correctora. Es bien sabido que estas ideas constituyen uno de los pilares de la ciencia abierta, un nuevo intento de suturar las heridas que todas estas malas prácticas han introducido y de tender puentes para aminorar las distintas brechas que impiden el libre acceso a los resultados de la investigación por parte de todas las personas.
Recordemos que ENCA es un plan desarrollado por el gobierno de España para promover el acceso abierto. la colaboración en la investigación científica y la transparencia en la actividad investigadora de nuestro país. Su desarrollo se llevará a cabo por medio de unas medidas concretas que, juntas, definen los ejes de actuación.
Síntesis
En la siguiente tabla recogemos una visión sintética de todos elementos que dan lugar a la estrategia. Además, se ha añadido una columna en la que se indica los principios FAIR que se alcanzarían de aplicarse todas esas medidas.
Objetivo específico
Eje estratégico
Medidas a desarrollar
FAIR
Fomentar la adopción de prácticas abiertas en toda la comunidad científica española.
Elaboración de un plan de formación y sensibilización. Apoyo a las iniciativas existentes. Promoción de una cultura de datos abiertos y de su reutilización
Facilidad de acceso. Reutilización.
Mejorar y ampliar la infraestructura necesaria para el acceso y la gestión de los datos científicos.
Infraestructuras y servicios
Desarrollo de repositorios institucionales. Creación de un portal nacional de datos científicos. Apoyo al desarrollo de infraestructuras de datos a nivel europeo e internacional.
Facilidad de acceso. Accesibilidad. Reutilización.
Garantizar que la ciencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores.
Recursos humanos y financiación.
Inclusión de la ciencia abierta en los programas de formación. Creación de una red de mentores. Promoción de incentivos para la adopción de prácticas abiertas. Fomento de la colaboración internacional en formación en ciencia abierta.
Reutilización. Accesibilidad. Interoperabilidad.
Establecer mecanismos de evaluación y seguimiento que permitan medir el impacto de la ciencia abierta en España.
Evaluación y seguimiento.
Creación de un sistema de indicadores. Realización de evaluaciones periódicas. Elaboración de informes de seguimiento y evaluación.
Facilidad de acceso.
Tabla resumen de los objetivos, ejes, medidas concretas para desarrollar la ENCA en relación con los principios FAIR.
Eje 1: Cultura de Ciencia Abierta
El primer eje estratégico de la ENCA busca fomentar la adopción de prácticas abiertas en toda la comunidad científica española. Para lograr este objetivo, se propone lo siguiente:
Elaboración de un plan de formación y sensibilización. Se buscará formar a investigadores, personal de apoyo a la investigación y otros profesionales en los conceptos y prácticas de la ciencia abierta, y sensibilizar a la comunidad científica sobre su importancia, trascendente en muchos ámbitos.
Apoyo a las iniciativas existentes de ciencia abierta. Se apoyarán y promoverán iniciativas y proyectos existentes en España que estén alineados con los objetivos de la ENCA.
Promoción de una cultura de datos abiertos y de su reutilización. Se promoverá la apertura de los datos científicos para su reutilización y la elaboración de políticas de gestión de datos que aseguren la preservación y el acceso a largo plazo de los mismos.
Eje 2: Infraestructuras y servicios
El segundo eje estratégico de la estrategia busca mejorar y ampliar la infraestructura necesaria para el acceso y la gestión de los datos científicos. Para lograrlo, se proponen estas medidas:
Desarrollo de repositorios institucionales. Se promoverá la creación de estos repositorios de acceso abierto en las universidades y centros de investigación españoles para almacenar y difundir los resultados de la investigación (en realidad, la casi totalidad de las universidades públicas ya cuentan con ellos, eso sí, con una variada implementación).
Creación de un portal nacional de datos científicos. Se creará un portal nacional que recopile los datos científicos que reúna y facilite el acceso a los datos científicos generados en nuestro país. Argentina ya lo lanzó en el año 2020.
Apoyo al desarrollo de infraestructuras de datos a nivel europeo e internacional. Se promoverá la participación española en iniciativas y proyectos internacionales relacionados con la gestión y el acceso abierto a los datos científicos.
Eje 3: Recursos humanos y financiación
El tercer eje estratégico persigue garantizar que laiencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores. Para lograr este objetivo, se propone este conjunto de medidas:
Inclusión de la ciencia abierta en los programas de formación. Se intentará incluirla en los programas de formación en ciencias y tecnologías para que los futuros investigadores adquieran habilidades y conocimientos en la gestión y el acceso abierto a los datos científicos.
Creación de una red de mentores de ciencia abierta. Se creará una red de mentores que proporcionen apoyo y asesoramiento a los investigadores y profesionales interesados en esta temática (a modo de los mentores para el emprendimiento).
Promoción de incentivos para la adopción de prácticas abiertas. Se fomentará la inclusión de criterios relacionados con la ciencia abierta en la evaluación y acreditación de la investigación y se promoverán incentivos para la adopción de prácticas abiertas.
Fomento de la colaboración internacional en formación en ciencia abierta. Se buscará establecer colaboraciones y programas conjuntos de formación en esta temática con instituciones internacionales de referencia.
Eje 4: Evaluación y seguimiento
El cuarto eje estratégico de la ENCA busca establecer mecanismos de evaluación y seguimiento para intentar medir el impacto de la ciencia abierta en España. Para alcanzar este objetivo, se proponen las siguientes medidas:
Creación de un sistema de indicadores: Se desarrollarán indicadores para medir el impacto de la ciencia abierta en diferentes áreas, como la producción científica, el acceso abierto a los datos, la transparencia y la participación ciudadana.
Realización de evaluaciones periódicas para analizar el estado y la evolución de la ciencia abierta en España.
Elaboración de informes de seguimiento y evaluación de la implementación de la estrategia para identificar debilidades y proponer ajustes y posibles mejoras.
Hasta aquí, la presentación y descripción general de la idea, los objetivos y las medidas con las que se quiere llegar a conseguirlos y asentar la ciencia abierta en España. En la próxima entrega de esta «miniserie» dedicada a la ENCA aportaremos nuestra visión crítica sobre algunos aspectos porque en todo documentos de este tipo hay siempre luces y sombras.
Esta estrategia (ENCA) es un plan desarrollado por el gobierno de España que busca promover el acceso abierto y la colaboración en la investigación científica en todo el país. La estrategia establece los objetivos y las acciones necesarias para garantizar que la ciencia abierta se convierta en la norma en España en el corto, medio y largo plazo.
Contexto
Esta estrategia se enmarca esta estrategia es el de una sociedad cada vez más digitalizada en la que la ciencia y la investigación juegan un papel clave en el desarrollo económico y social. Se considera que la ciencia abierta puede y debe contribuir significativamente a mejorar la eficiencia y la calidad de la investigación científica, fomentar la innovación y el desarrollo económico, mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, y fomentar la participación ciudadana en la ciencia y la tecnología.
Visión y misión
La visión de la ENCA es que la ciencia abierta se convierta en una práctica común en toda la comunidad científica española. Se busca fomentar la transparencia, la colaboración y el intercambio de conocimiento a través de la promoción de la cultura de la ciencia abierta, fomentando el acceso abierto y la colaboración en la investigación científica, lo que confiere una mayor transparencia y rendición de cuentas, así como un mayor impacto de la investigación. Además, puede fomentar la innovación y el desarrollo económico, así como la participación ciudadana en la ciencia y la tecnología.
La misión de la ENCA es desarrollar políticas, medidas y recursos que permitan lograr esta visión. La estrategia se enfoca en cuatro áreas principales: cultura de ciencia abierta, infraestructuras y servicios, recursos humanos y financiación, y evaluación y seguimiento.
Objetivos estratégicos
Los objetivos de esta estrategia nacional se agrupan en cuatro áreas principales:
Cultura de ciencia abierta: este objetivo busca fomentar la adopción de prácticas abiertas en toda la comunidad científica española. Se propone la elaboración de un plan de formación y sensibilización, el apoyo a las iniciativas existentes de ciencia abierta y la promoción de una cultura de datos abiertos y reutilización.
Infraestructuras y servicios: este objetivo busca mejorar y ampliar la infraestructura necesaria para el acceso y la gestión de los datos científicos. Se propone el desarrollo de repositorios institucionales y la creación de un portal nacional de datos científicos, entre otras medidas.
Recursos humanos y financiación: este objetivo busca garantizar que la ciencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores. Para lograr esto, se propone la inclusión de la ciencia abierta en los programas de formación, la creación de una red de mentores y la promoción de incentivos para la adopción de prácticas abiertas.
Evaluación y seguimiento: este objetivo busca establecer mecanismos de evaluación y seguimiento que permitan medir el impacto de la ciencia abierta en España. Se propone la creación de un sistema de indicadores y la realización de evaluaciones periódicas.
La justificación de la ENCA se basa en la idea de que la ciencia abierta puede contribuir significativamente a mejorar la eficiencia y la calidad de la investigación científica, fomentar la innovación y el desarrollo económico, mejorar la transparencia y la rendición de cuentas, y fomentar la participación ciudadana en la ciencia y la tecnología. Se considera que la ciencia abierta puede ser clave en la lucha contra los desafíos globales, como la COVID-19 y el cambio climático.
En resumen, la Estrategia Nacional de Ciencia Abierta es un plan desarrollado por el gobierno de España para promover la ciencia abierta en todo el territorio nacional. La estrategia busca fomentar la cultura de la ciencia abierta, mejorar las infraestructuras y servicios relacionados con la ciencia abierta, garantizar que la ciencia abierta se integre en la formación y la carrera profesional de los investigadores, y establecer mecanismos de evaluación y seguimiento para medir el impacto de la ciencia abierta.
En la siguiente entrada trataremos de analizar con más detalle cómo piensa el gobierno de España alcanzar estos objetivos.
Declaraciones de referencia
Entre los documentos citados en la ENCA, no podían faltas las tres declaraciones que dieron cuerpo al acceso abierto a la información. Estos documentos constituyen la base de todo este movimiento y que pueden servir para conocer mejor qué es la Ciencia Abierta:
Declaración de Budapest sobre el Acceso Abierto: es otro documento importante que establece los principios del acceso abierto y promueve el acceso libre y gratuito a la investigación científica.
Plan S: es un plan de acción lanzado por una coalición de agencias de financiación de la investigación europeas que busca hacer que todos los trabajos financiados con fondos públicos sean de acceso abierto a partir de 2021.
Estos documentos pueden proporcionar una base sólida para comprender mejor los principios y prácticas de la Ciencia Abierta, si bien no tenemos tan claro que el Plan S «sea el camino«.